El dólar oficial tocó los $1.535 y el blue le sacó dos cuerpos de ventaja: cómo se lee la pulseada cambiaria en la chacra y en la calle
La divisa cerró otro día al alza en el Banco Nación y en el segmento mayorista, mientras el paralelo retrocedió y la brecha volvió a estirarse, en un contexto donde la suba acumulada del año queda muy por debajo de la inflación
El precio de la hoja verde que se paga al colono y la cotización del billete verde suelen ir de la mano, y esta vez no fue la excepción: el dólar minorista trepó cinco pesos este miércoles y se plantó en $1.535 en el mostrador del Banco Nación, un récord nominal que vuelve a tensionar el bolsillo de quienes tienen ingresos atados al peso y gastos dolarizados, desde el tarefero que compra un electrodoméstico hasta el productor misionero que importa un repuesto para su tractor.
En el mercado mayorista, donde se cruzan las operaciones de bancos, exportadoras e importadoras, la divisa avanzó $2,50 y terminó la jornada en $1.514, con un volumen cercano a los 685 millones de dólares negociados, un caudal alto para una rueda atravesada por la expectativa de los próximos movimientos de la política monetaria y por la pulseada entre quienes deben cobrar deudas en dólares y quienes pretenden pagarlas al precio más bajo posible.
El blue desinfló y la brecha volvió a ensancharse
El dato que más llamó la atención de la jornada fue el comportamiento del dólar paralelo: el blue bajó cinco pesos y se vendió a $1.555, lo que dejó la brecha cambiaria otra vez en niveles cercanos al 3% respecto del mayorista, un margen que en las últimas semanas funcionó como una de las principales fuentes de ruido para los formadores de precio, según admiten las propias mesas de los bancos.
“cada uno busca una mejor posición: quienes deben cobrar deuda atada al dólar pretenden recibir más pesos”Operador del banco BBVA
El recorrido del mes es contundente: sólo en agosto la divisa acumula una suba de 29 pesos, alrededor de un 2%, y desde enero el incremento llega a 59 pesos, un 4,1% en términos porcentuales, una cifra que contrasta con la inflación acumulada del año, que ronda el 20% y que vuelve a quedar muy por encima de la devaluación, lo que en la práctica significa que el peso se viene appreciating en términos reales respecto del billete verde.
- Para los que ahorran en dólares, cada billete guardado vale hoy más pesos que ayer, aunque la ganancia real sigue erosionada por la inflación interna.
- Para los que necesitan comprar divisas con el fin de viajar al exterior o pagar importaciones, el costo en pesos resulta el más alto desde que se tiene registro en el Banco Nación.
- Para los que importan o venden productos atados al valor del dólar, la brecha les permite licuar precios en pesos sin actualizar al ritmo de la inflación, lo que suele trasladarse después a listas y góndolas.
- Para los que exportan, en cambio, cada venta en dólares se traduce en más pesos que la semana pasada, un alivio que el productor chico muchas veces no llega a aprovechar por los tiempos de pago y los costos de comercialización.
Qué anticipan los analistas y quién se queda con la diferencia
El economista Gustavo Ber explicó que el tipo de cambio amaga con volver a ensayar un gradual deslizamiento, y adelantó que las próximas jornadas permitirán evaluar si esa tendencia se consolida, mientras que desde la firma Max Capital resaltaron que los flujos externos provenientes de las exportaciones y de las emisiones corporativas siguen siendo sólidos, un dato que, según su lectura, mantendría la cotización relativamente estable con ajustes acotados en el corto plazo.
Lo que se observa en la pulseada diaria entre el Banco Nación y las pizarras mayoristas es una pelea fina por capturar la diferencia entre el precio al que se liquidan las exportaciones, el precio al que se atan los créditos en dólares y el precio al que finalmente el común de la gente accede al billete, un margen que suele terminar en manos de los intermediarios financieros o de los grandes operadores, y que en la chacra o en el barrio sólo aparece como un aumento en la góndola o como un tarifazo disfrazado, lo que vuelve a dejar abierta la pregunta de siempre: en un país donde el dólar sube siempre, pero menos que la inflación, quién se queda finalmente con la diferencia entre el peso que se devalúa y el precio que sigue subiendo.
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