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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

A remo por el espejo rojizo: tres formas de descubrir la laguna Setúbal desde Arroyo Leyes

Una empresa familiar invita a palistas principiantes y avezados a recorrer los 32 kilómetros cuadrados de la laguna que bordea Santa Fe, con paseos cortos junto al puente colgante, travesías de día completo por el Delta Superior y un lago artificial pensado para los más chicos.

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Andrés AcostaTurismo · · lectura 4 min
A remo por el espejo rojizo: tres formas de descubrir la laguna Setúbal desde Arroyo Leyes

A poco más de novecientos kilómetros de Posadas, después de dejar atrás la ruta que bordea el Paraná y de cruzar el puente que lleva hacia la costa oeste de la capital santafesina, aparece Arroyo Leyes, un pueblo tranquilo que se asoma sobre la laguna Setúbal como un balcón todavía desconocido para muchos viajeros. Desde ahí, con los kayaks listos en la costa y el agua reflejando un rojizo que parece de otro planeta, me encontré con Carlos David Busaniche, que junto a su familia conduce Setúbal Kayak's, una empresa chica que organiza salidas para todos los niveles y que se convirtió, en pocas temporadas, en una de las puertas de entrada más amables al sistema de humedales del Paraná.

Tres formatos para tres maneras de remar

La propuesta se ordena en tres formatos bien diferenciados, de modo que cada visitante encuentre el que mejor le calza. El primero son las salidas cortas, de unas pocas horas, que se desarrollan cerca de la costa urbana, con el puente colgante como telón de fondo y la silueta de la ciudad de Santa Fe asomándose del otro lado del agua. Son ideales para quien quiere una primera toma de contacto sin meterse de lleno en la corriente. El segundo formato es la travesía de día completo por el Delta Superior, una jornada que arranca temprano y termina al atardecer, cuando la laguna se fragmenta en cientos de cauces menores, zanjones con corriente fuerte y pasajes entre islas donde se alternan playas de piedra y arena. El tercer formato, finalmente, es el lago artificial formado por el refulado de tierra en barrios aledaños, un espejo chico de aguas calmas pensado para chicos y para personas que nunca antes se subieron a un kayak.

La laguna Setúbal tiene 32 kilómetros cuadrados de superficie y se extiende desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino. Forma parte del Sistema Paraná, recibe agua de riachuelos que bajan desde Brasil y debe su tono rojizo característico al Bermejo, mientras que la salinidad se la aportan los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo. El resultado es un cuerpo de agua con nutrientes y una biodiversidad propios, distinto de cualquier otro tramo del litoral argentino, algo que se percibe apenas uno moja el remo.

Briefing de seguridad y almuerzo isleño

Antes de cada salida, los guías de la empresa explican con detalle las características del recorrido, las medidas de seguridad y el equipamiento obligatorio. En tierra, las advertencias apuntan sobre todo a las víboras y a la fauna silvestre que aparece en los senderos. Ya en el agua, los avisos se concentran en las corrientes más intensas que se forman al ingresar a los ríos internos y en los camalotes que, en algunas épocas del año, bloquean arroyos menores y obligan a rodear o, directamente, a caminar un tramo por barrancas barrosas. En las jornadas largas, el equipo prepara para el mediodía una bondiola isleña desmechada, con todo el sabor de las cocinas de las islas del Paraná, servida en la costa como un auténtico almuerzo de campaña.

La fauna es parte del atractivo en cualquiera de los recorridos: flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas se vuelven habituales a poco de palear. El carpincho, que había quedado casi desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse con relativa frecuencia en la zona, lo que celebra Busaniche cada vez que aparece uno en la orilla. En los campos de las islas pastan caballos y vacas de puesteros locales, y cuando llega la temporada las alfombras de irupé en flor se suman al paisaje y le dan al agua un detalle que cuesta olvidar. Carlos me contó, mientras cargábamos los kayaks, que para él la Setúbal no es solo un lugar de trabajo sino la geografía que lo crio: "uno se sube al kayak y entiende por qué la gente vuelve", resumió, sin levantar la voz pero con la convicción del que rema esas aguas desde chico.

Cuándo ir y cuánto cuesta

La recomendación de la casa para la travesía larga es ir en grupos con buena condición física y elegir la ventana que va de fines de primavera a principios de otoño, cuando el agua está más templada, las irupé están en flor y los camalotes no suelen cerrar los pasos más angostos. Los paseos cortos y las sesiones en el lago artificial, en cambio, se pueden disfrutar casi todo el año, salvo los días de sudestada fuerte. Los precios arrancan en valores accesibles para una salida de medio día y escalan hacia las travesias completas con almuerzo incluido, y los horarios se ajustan según la marea y la luz: las salidas cortas suelen arrancar a media mañana, mientras que las largas piden madrugar para aprovechar la mejor hora de remo. Para reservar, conviene contactarse directamente con la empresa familiar en Arroyo Leyes y coordinar con anticipación, sobre todo en fines de semana largos y vacaciones de verano.

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