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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Ace Combat 8: cuando el portaaviones se vuelve pueblo y la cabina, trinchera

La nueva entrega de Project Aces reparte su pulso entre el fragor de los combates aéreos y la vida cotidiana en el Endurance, con un escuadrón que se arma hasta los dientes y se humaniza entre misiones.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Ace Combat 8: cuando el portaaviones se vuelve pueblo y la cabina, trinchera

Les voy a ser sincera: cuando me enteré de que Ace Combat 8: Wings of Theve iba a abrir la compuerta del caza para mostrar pasillos, comedores y hangares, me imaginé lo peor. Otro juego que se larga a filosofar entre misión y misión y te arruina el ritmo. Pero después de leer bien de qué va la cosa, te lo digo con el alma: la propuesta me cierra, y mucho. Porque lo que hace Project Aces no es meter relleno: es recordarnos que la guerra también se vive con los pies en la cubierta, mirando el mar y cruzando dos palabras con el compañero que mañana quizá no vuelva.

La historia arranca con un piloto rescatado del agua que termina heredando la identidad de un as desaparecido, convertido en bandera de la resistencia. Eso pasa una década después de los hechos de Ace Combat 7, aunque la trama se entiende sin haber pisado esa entrega. La Federación de Usea Central cayó bajo la invasión de Sotoa, su capital Theve quedó en manos enemigas y lo que queda de sus fuerzas opera desde el portaaviones Endurance. Esa mole flotante es, a la vez, base militar y refugio de civiles, y el juego la trata como lo que es: un pueblo chico donde todos se conocen.

El hangar antes que el cielo

Antes de subir a la cabina hay que pasar por el ritual de siempre: revisar objetivos, elegir aeronave, armar el bolso con misiles y piezas, y comprar mejoras con los puntos que dejaron las misiones anteriores. Hasta acá, nada nuevo bajo el sol. Lo interesante es que esa preparación también alcanza a los compañeros del Vuelo Joker: uno puede configurarles el avión al detalle o dejar que el sistema les asigne un equipo acorde. No es un adorno: define cómo te cubren, cómo escoltan a la aeronave aliada y cómo bancan la defensa del propio Endurance cuando los enemigos se acercan demasiado.

Misiones para todos los gustos

  • Defender el portaaviones de oleadas que buscan hundirlo.
  • Atacar aeródromos enemigos para neutralizar su capacidad de despegue.
  • Escoltar a una aeronave amiga mientras cumple su propio objetivo.
  • Destruir transportes que mueven tropas o suministros.
  • Enfrentar cazas rivales en duelos de ida y vuelta, con evasión de misiles y ametralladora de por medio.

Para los que quieren sentir el avión de verdad, el esquema Experto maneja los tres ejes de rotación por separado y abre un abanico de maniobras que el control estándar ni roza. Para los que prefieren el arcade, el modo automático les perdona la vida. Y en el medio, las armas especiales permiten barrer varios blancos a la vez, lo que cambia bastante la estrategia cuando aparecen los clásicos enjambres de enemigos.

La pregunta del millón: ¿qué lugar le doy al off de la cabina?

Mi respuesta, y la asumo, es un lugar central. No me canso de decirlo: los momentos en el Endurance son los que le dan peso humano a los combates. Cuando uno ve a los civiles refugiarse, cuando cruza una frase con un mecánico o cuando el escuadrón comparte una cena, lo que está haciendo el juego es recordarte que cada misión que vas a volar tiene un costo. Las acciones disponibles son modestas, mirar y completar interacciones simples, y está bien que así sea: la función no es convertir al jugador en protagonista de un simulador social, sino mostrar las consecuencias del conflicto fuera de los dogfights. Esa construcción del héroe, el lugar de la propaganda y la fragilidad del símbolo son el corazón narrativo de Wings of Theve, y se entienden mucho mejor con los pies en la cubierta que con el ojo puesto en el horizonte.

Como decía mi abuela de la colonia, siempre mirando la pava: «hijo, antes de salir a la calle, fijate qué llevás puesto y a quién dejás en la mesa». Eso, en lenguaje de Ace Combat, es elegir bien el avión, repartir el armamento, configurar a los compañeros y, sobre todo, saber con quiénes se vuelve a la cubierta cuando termina el día. Ace Combat 8 todavía no tiene fecha confirmada para la Argentina, pero llega de la mano de Bandai Namco y se espera para las plataformas habituales de la saga. Estén atentos al portal: cuando sepamos dónde se come el asado de despedida del Vuelo Joker, se los cuento.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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