Algo huele a podrido en Terranova: Josh Hartnett contra lo que no se puede nombrar
La miniserie canadiense "Bajo la superficie" reventó la plataforma con diecisiete millones de reproducciones en apenas cuatro días y propone un thriller de pueblos chicos, mares bravos y fantasmas que a veces son los que ya se fueron. Te cuento de qué va, por qué funciona y dónde se puede comer algo rico mientras la ves.
Hay una frase que mi abuela repetía cada vez que alguien en el barrio empezaba a hablar de cosas raras: "mientras más chico es el pueblo, más grande se hace el silencio". Y esa es exactamente la que me quedó dando vueltas mientras investigaba esta serie, porque "Bajo la superficie" toma esa idea al pie de la letra y la convierte en motor de toda la historia. La producción canadiense de seis episodios que protagoniza Josh Hartnett acaba de convertirse en uno de los estrenos más vistos en la plataforma, con diecisiete millones de visualizaciones acumuladas en apenas cuatro días desde su debut, un número que deja bastante en claro que al público eso del misterio en un pueblo costero le sigue gustando como el primer día.
"Snooks Arm": el pueblo que se sale del mapa
Antes de hablar de la trama en sí, vale la pena detenerse en el escenario, porque la serie hace algo que yo aprecio mucho como espectadora: no usa el paisaje como decoración bonita sino como un personaje más. La acción se sitúa en Snooks Arm, una localidad costera pequeñísima de Terranova, esa provincia del Atlántico canadiense que ya de por sí suena a lugar donde el viento te borra las ideas. Allí vive Calvin Penney, el personaje de Hartnett, un pescador de los más típicos del pueblo: tipo duro por fuera, lleno de contradicciones por dentro, y atravesado por la muerte reciente de su padre y por un montón de cosas pendientes que nunca se terminan de resolver del todo.
Y acá viene lo lindo del asunto: a esa vida que ya viene complicada se le suma algo que nadie en el pueblo puede explicar. Empiezan a aparecer señales raras en el agua, cosas que no encajan con lo que los hombres de mar conocen de toda la vida, y Calvin queda en el medio, intentando proteger a su familia mientras trata de entender qué está pasando en ese mar que siempre le dio de comer y que de repente se le presenta como un territorio completamente desconocido.
"Fonda Howander": la científica que no entiende nada
En ese contexto aparece la investigadora marina Fonda Howander, a quien interpreta Mackenzie Davis con esa solvencia que la caracteriza, y su llegada al pueblo genera una de las tensiones más interesantes de la serie. Porque Fonda trae una mirada científica, racional, llena de y de protocolos, mientras que los pescadores se manejan con otra lógica: la de años de experiencia en el agua, la de saber leer el clima y las mareas, la de un conocimiento que no se estudia en ninguna universidad. Esa pulseada entre lo que se puede demostrar en un laboratorio y lo que se intuye desde una lancha es uno de los ejes narrativos más ricos de la propuesta, y le da a la historia una densidad que no muchas series del género se molestan en construir.
Lo que yo noto, mirándolo desde afuera, es que la producción tomó una decisión muy inteligente: en vez de filmar en algún estudio que parezca Terranova, fueron directamente a Terranova. Y eso se siente. Se siente en el viento, se siente en el color del agua, se siente en las caras de los extras, que claramente no son extras de estudio sino gente del lugar. Esa decisión le da al thriller un anclaje en la cultura pesquera real que la vuelve muchísimo más creíble y, por qué no decirlo, más emocionante.
"Fuera de campo": el terror que no te muestra nada
Hay otro punto que me parece clave destacar y que a mí, particularmente, me ganó: la serie apuesta por un terror de atmósfera antes que por los clásicos sobresaltos con música fuerte y monstruos saltando desde la oscuridad. Acá la incertidumbre se construye con lo que no se ve, con lo que el mar esconde, con lo que los personajes sospechan pero no pueden confirmar. Es un trabajo más sutil, más paciente, que requiere del espectador algo que a veces escasea: ganas de quedarse mirando la pantalla aunque no esté pasando nada aparentemente espectacular. Los capítulos duran alrededor de cuarenta minutos, un formato ideal para maratonear sin sentirse abrumado.
Porque a ver, tampoco quiero venderles algo que no es: este es un thriller con misterio sobrenatural, sí, pero por encima de todo es un drama intimista sobre una comunidad chica que se enfrenta a algo que le queda grande. Los conflictos personales, los rencores heredados, las cuentas pendientes entre padres e hijos, todo eso pesa tanto o más que la amenaza que viene del agua. Y en ese sentido la dupla Hartnett-Davis funciona muy bien, porque cada uno representa un modo distinto de mirar el mundo chocando de frente con el otro.
"Dónde, cuándo y con qué se come": la guía de maratón
- Dónde: disponible en la plataforma de streaming que la emite en la Argentina, con los seis episodios ya cargados para quien quiera ir de punta a punta.
- Cuándo: ideal para una noche de viernes o sábado, porque son seis capítulos de unos cuarenta minutos, o sea que en una sentada te la bancás entera y al otro día estás entero comentándola con alguien.
- Qué se come: si la idea es meterse de lleno en el clima de Terranova, unos mariscos bien frescos caen como anillo al dedo. Para una versión más porteña del asunto, unas rabas con un buen tinto; para una opción sin complicarse, pochoclo y a la cocina. Lo importante es que la picada delija volver al sillón antes de que termine el capítulo.
- Con quién: la serie se disfruta mucho más en pareja o con un amigo con quien poder comentar cada teoría, porque uno solo se va a volver loco adivinando qué pasa con ese mar.
A mí, lo que me llevo puesto después de investigarla un rato, es la sensación de que "Bajo la superficie" no es tanto una serie de monstruos marinos como una serie sobre las cosas que viven debajo de nuestras propias vidas y que a veces preferimos no mirar. Y en eso se parece bastante a esos pueblos chicos que todos conocemos: está todo tranqui, pero basta rascar un poco para que aparezcan historias que nadie quiere contar en voz alta. Te la recomiendo, fundamentalmente si tenés debilidad por los thrillers que privilegian la intriga por encima del grito fácil.
¿Ya la viste? ¿Qué te pareció el ritmo de los primeros episodios?
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