Autonomy pisa el acelerador en la Argentina: 1.500 autos para choferes de app y una lista de espera de 15.000 personas
La empresa de alquiler de vehículos para conductores de plataformas levantó ocho millones de dólares en una ronda serie A y se propone llegar a 10.000 unidades en circulación antes de fin de 2027, con desembarco en Chile y Uruguay.
A primera vista parece una solución elegante para un problema concreto: el de miles de choferes que quieren trabajar con aplicaciones de transporte en la Argentina pero no tienen auto propio ni acceso al crédito para comprar uno. La empresa Autonomy, que ya puso en circulación 1.500 vehículos cero kilómetro y mantiene una lista de espera de aproximadamente 15.000 personas, acaba de cerrar una ronda de inversión serie A por ocho millones de dólares que piensa usar, según dijo su fundador y CEO, para comprar más unidades, desarrollar tecnología y-expandir la operación regional. La promesa central es directa: el conductor recibe un auto con seguro, mantenimiento y permisos incluidos en la cuota, y los pagos se descuentan directamente de lo que factura a través de las plataformas.
Dos modalidades, una misma lógica: el auto como herramienta de trabajo
La compañía ofrece dos alternativas para acceder a esos vehículos cero kilómetro. La primera es un alquiler semanal, pensado para quien necesita el rodado como herramienta de trabajo sin más. La segunda modalidad incorpora una opción de compra: después de 48 meses de pagos, el conductor puede quedar como titular del vehículo, a cambio de una cuota aproximadamente 12 por ciento más alta que la del alquiler simple. En ambos casos, la propuesta apunta a personas que quieren conducir para aplicaciones pero carecen de auto y de acceso al crédito, según resumió José N. Trusso, fundador y CEO de Autonomy.
“Nos concentramos más en la capacidad de generar ingresos futuros”José N. Trusso, fundador y CEO de Autonomy
Para decidir a quién le entrega un vehículo, la empresa no recurre a la lógica bancaria clásica: en lugar de pedir un crédito o evaluar la garantía patrimonial del postulante, analiza su actividad en las propias plataformas. Mira la cantidad de viajes realizados, los ingresos generados y las calificaciones que recibieron esos viajes por parte de los pasajeros. La idea, según Trusso, es medir la capacidad efectiva de generar facturación futura, un criterio que coloca al conductor como un trabajador con historial digital antes que como un solicitante de crédito tradicional.
- Alquiler semanal: vehículo cero kilómetro con seguro, mantenimiento y permisos incluidos en la cuota, sin opción de compra al final del contrato.
- Alquiler con opción a compra: 48 meses de pagos, al cabo de los cuales el conductor puede quedar como titular del vehículo, con una cuota alrededor de 12 por ciento más alta.
- Evaluación del postulante: se analiza la cantidad de viajes, los ingresos generados y las calificaciones obtenidas en las aplicaciones de transporte.
- Gestión integral desde una app propia: estado de cuenta, documentación, asistencia mecánica y reserva de turnos, todo centralizado en una misma aplicación.
- Compra directa a automotrices: la empresa adquiere las unidades a las terminales y las entrega listas para trabajar a los conductores.
El crecimiento de la compañía, sin embargo, deja a la vista la otra cara de la moneda: con 1.500 vehículos en la calle y alrededor de 15.000 personas anotadas para acceder al servicio, la demanda desborda ampliamente la oferta disponible. Autonomy se propuso como meta alcanzar las 10.000 unidades en circulación para diciembre de 2027, una cifra que multiplica por más de seis la flota actual y que obligará a acelerar tanto la compra de unidades como el desembarco en nuevas ciudades argentinas y en dos mercados nuevos: Chile y Uruguay. Además, la empresa evalúa incorporar motos para repartos y utilitarios para logística de última milla, dos rubros que en la Argentina también dependen fuertemente del trabajo con plataformas.
Lo que queda sin responder, y que en definitiva termina definiendo si este tipo de soluciones resulta una salida genuina o un atajo con costos ocultos, es cómo se reparten los números una vez que el conductor se sube al auto cada mañana. Si la cuota incluye seguro, mantenimiento, permisos y un cargo financiero por la posibilidad de quedarse con el vehículo después de cuatro años, y si los ingresos que el chofer obtiene de la aplicación ya vienen castigados por comisiones, promociones y tarifas dinámicas, la pregunta de fondo es de dónde sale la diferencia: o la absorve el bolsillo del trabajador, o la termina pagando de algún modo el pasajero cuando pide un viaje. Mientras las empresas de aplicaciones siguen sin transparentar cuánto gana efectivamente cada conductor por hora trabajada, propuestas como la de Autonomy corren con la ventaja de ofrecer una respuesta concreta a un problema real, pero también con la obligación de demostrar que, al final del día, trabajar con un auto alquilado deja un margen digno para quien maneja. La pulseada por ver quién se queda con la diferencia apenas empieza.
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