Aventura blanca: cómo se prepara una salida a la Antártida desde el fin del mundo
Salidas sujetas al clima, un Pasaje de Drake cambiante y desembarcos en Zodiac: la logística de las expediciones antárticas que parten desde Ushuaia durante el verano austral.
El muelle de Ushuaia se tiñe de rojo cada vez que un rompehielos se apresta a cruzar el Canal Beagle con destino al sur. En esa última franja de tierra firme antes de los hielos, los viajeros que sueñan con pisar la Antártida terminan de ajustar los últimos detalles de una travesía que, según aclaran los operadores, empieza mucho antes de subir a bordo.
Antes de embarcar: reserva, seguro y ropa por capas
Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions, recomienda llegar a la ciudad fueguina con uno o dos días de anticipación. Un vuelo demorado, explica, puede dejar al pasajero sin posibilidad de abordar y arruinar meses de planificación. En paralelo, subraya la necesidad de contratar un seguro de viaje específico y de consultar con la empresa qué elementos ya están incluidos: botas, parkas externas y demás equipos suelen variar de un operador a otro.
No se trata de una expedición para montañistas. La exigencia principal, según el ejecutivo, es la movilidad suficiente para entrar y salir de los botes neumáticos Zodiac y para desplazarse por superficies irregulares. La vestimenta, coinciden los especialistas, se resuelve con el sistema de capas: varias prendas livianas que se suman o se quitan según la temperatura, que puede cambiar de manera brusca en pocas horas.
Cruzar el Drake: un mar que nunca es igual
Las naves atraviesan el Canal Beagle y luego se internan en el Pasaje de Drake, la franja de aguas que separa Sudamérica de la Península Antártica. El estado del mar varía entre travesías: hay jornadas casi calmas y otras con oleaje intenso, un dato que pesa a la hora de elegir camarote. De acuerdo con Gounaris, en los sectores bajos y cercanos al centro del buque el movimiento se siente menos; en las cabinas superiores, en cambio, las vistas cambian pero las oscilaciones se perciben con mayor intensidad.
Durante la navegación, los equipos de expedición dictan charlas sobre la historia, la fauna y los paisajes del continente blanco, y repasan las pautas ambientales que regirán cada visita. La Antártida, recuerdan los guías, no es un parque de diversiones: está prohibido tocar o alimentar a los animales y hay distancias mínimas que deben respetarse, junto con estrictos protocolos de bioseguridad.
- Llevar varias capas de ropa para ajustar el abrigo según el clima.
- Contratar un seguro de viaje con cobertura antártica.
- Llegar a Ushuaia uno o dos días antes del embarque previsto.
- Confirmar con el operador qué botas, parkas y equipos están incluidos.
- Elegir camarotes bajos y centrales para reducir la sensación de movimiento.
El desembarco: hasta dos salidas diarias, siempre que el tiempo lo permita
Una vez en aguas antárticas, Antarpply procura organizar hasta dos salidas por día de unas tres horas cada una, aunque la cifra final depende del clima. Los Zodiac permiten acercarse a sectores costeros a los que no llega el buque y realizar caminatas cortas sobre roca o nieve, además de observar témpanos, glaciares y fauna. La empresa aclara que los recorridos previstos pueden modificarse sobre la marcha por el viento, el oleaje o la presencia de hielo, y que la última palabra la tiene siempre el capitán.
El verano austral abre una ventana única para la observación: pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos pueden aparecer en el camino, aunque los avistamientos no están garantizados. Las pocas hectáreas habitables que ofrece el continente, con su vegetación mínima y su fauna adaptada al frío extremo, contrastan con la inmensidad blanca que rodea cada desembarco y obligan a extremar los cuidados para no dejar huella.
El buque Ushuaia, una de las naves que opera en la zona, tiene capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites, y dispone de comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. Aun con esa infraestructura, la experiencia se define afuera, en los botes y en la costa: ¿llegará el día en que el turismo masivo supere la capacidad de regulación de un continente que, por ahora, se muestra solo a quienes aceptan sus reglas?
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