Brad Pitt vuelve a colgarse el morral: la secuela de Guerra Mundial Z ya tiene director y se llama Edward Berger
Después de trece años, de intentos fallidos, de bayonas que se fueron y finchers que nunca terminaron de empujar la máquina, la continuación del thriller de zombis más taquillero de la historia vuelve a la carga con una dupla que viene de filmar juntos The Riders. Acá te contamos cómo se rearma una película maldita.
Yo siempre digo que hay películas que no se demoran, se hacen esperar, como si fueran un guiso de esos que la abuela de la colonia dejaba en la hornalla toda la tarde y que mientras más pasaban los años, más rico quedaba. Y mirá qué curioso: la secuela de Guerra Mundial Z lleva trece años de cocción, cambió de director como de cocinero, pasó por manos que prometieron y se fueron, y ahora, cuando uno ya casi se había olvidado de Gerry Lane con su morral y su sonrisa cansada, aparece de nuevo Brad Pitt cerrando el acuerdo para volver a ponérselo al hombro, con nada menos que Edward Berger como director, el alemán que nos hizo llorar con Sin novedad en el frente y nos mantuvo en vilo con Cónclave. La noticia me cayó como un baldazo de agua tibia en pleno agosto porteño, porque a esta altura uno ya no se ilusiona con las continuaciones que tardan más que la deuda externa, pero algo en la combinación Pitt-Berger me empieza a tirar buenas señales.
"No es el fin del mundo, pero casi"
Lo más jugoso del asunto es que esta nueva sociedad no nació de la nada, sino del rodaje recién terminado de The Riders, la película que une al actor y al director antes de que ambos se metan de lleno en la secuela zombi. O sea, Berger y Pitt vienen de pasarse semanas en un set, aprendiendo a trabajarse el uno al otro, y ahora ese vínculo creativo se traslada al proyecto que Paramount viene pateando hace más de una década. Para que se entienda la escala: la entrega del 2013 recaudó más de 530 millones de dólares en todo el mundo y se coronó como la película de zombis más taquillera de la historia, así que no estamos hablando de cualquier capricho de estudio, estamos hablando de una franquicia que tiene a la maquinaria de Hollywood rascándose los bolsillos para ver cómo la revive sin hacer papelón.
"El pueblo elegirá su destino"
El camino hasta acá fue un culebrón que daría para una serie de streaming. La secuela empezó a cocinarse ya en 2014, cuando J. A. Bayona tenía la dirección casi atada, pero el español se bajó y se quedó en la gatera, mirando de lejos cómo otros tomaban el guante. Después vino el turno de David Fincher, que trabajó activamente en el proyecto, que acercó libretos, que dio declaraciones sobre lo que quería hacer con los muertos vivos, y que tampoco logró llevarlo a puerto. Durante una década se fueron acumulando anuncios, desmentidas, rumores y portadas de revistas que festejaban el inminente comienzo del rodaje, mientras la película seguía sin tener una fecha cierta ni un día de filmación confirmado. Paramount la había tenido siempre entre sus prioridades, pero la concreción se le escurrió entre los dedos como un manojo de llaves en un colectivo lleno a la madrugada.
"Lo que viene, lo que falta"
Ahora bien, lo concreto de esta vuelta de página se puede resumir en algunos puntos que, a mi entender, vale la pena marcar con marcador rojo en la agenda, porque son los que nos van a permitir ir siguiendo las próximas novedades:
- Brad Pitt vuelve como Gerry Lane, el exinvestigador de la ONU que recorre un mundo colapsado por una pandemia zombi.
- Edward Berger, responsable de Sin novedad en el frente y Cónclave, se hace cargo de la dirección tras el paso frustrado de Bayona y Fincher.
- La dupla ya viene de filmar juntos The Riders, así que llega con química citas y sin la incomodidad de del primer día de rodaje.
- La película sigue sin fecha de estreno confirmada y, sobre todo, sin día de inicio de producción anunciado.
- El antecedente sigue siendo la novela Guerra Mundial Z de Max Brooks, aunque la adaptación del 2013 fue más bien libre, así que la secuela puede tomarse licencias tranquilamente.
A mí, lo que más me gusta de este anuncio es el contraste entre los dos mundos que manejan estos muchachos: Berger nos viene de un cine europeo, austero, hecho de silencios y de penumbras, y lo mandamos de cabeza a un blockbuster con zombis corriendo por calles colapsadas. La mezcla, si sale bien, puede dar algo que no se vio en la primera entrega, que era puro vértigo y adrenalina pero le faltaba un poco de aire para respirar entre escena y escena. Falta muchísimo, claro, falta el guion terminado, falta confirmar el resto del elenco, falta saber si la historia sigue a Gerry Lane en algún rincón perdido del mapa o si directamente lo manda a una nueva misión, pero a esta altura uno ya sabe que cuando una película maldita por fin se destraba, es porque alguien movió las piezas justas en el momento justo. Y los que amamos el cine, mientras tanto, nos vamos acomodando en la butaca con pochoclo, a esperar.
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