Briscoe aguantó la temperatura de Las Vegas y Larson se escapa en los playoffs
El piloto de Joe Gibbs Racing ganó en el óvalo de Nevada, llegó a dos victorias en la temporada y se acomodó en la Copa. Mientras tanto, Kyle Larson estiró la diferencia con Denny Hamlin a 40 puntos y sigue firme en lo más alto.
Hacía un calor de esos que te pega en la nuca apenas bajás del auto, de los que invitan a quedarse adentro con el aire a full y una botella de agua. Pero en Las Vegas había que correr, y Chase Briscoe, al mando del Toyota de Joe Gibbs Racing, fue el que mejor sobrellevó la térmica. Se llevó la victoria en la fecha 31 de la temporada, la quinta del Chase, y firmó su segundo triunfo del año en la NASCAR Cup Series.
No la tuvo fácil el muchacho. Cuatro autos se le vinieron encima en las últimas vueltas y el tipo sostuvo la punta como quien aguanta la fila en el banco un 31 de diciembre: con paciencia, con cintura y con un pulso que no le tembló. Atrás suyo, Kyle Larson y Tyler Reddick protagonizaron una pelea que terminó con chapa y pintura: Larson se llevó por delante el muro con su Chevrolet, Reddick lo embistió con su Toyota y terminó haciendo un trompo hacia el césped interno. Igual, cruzaron la meta segundo y tercero, como si nada.
Cómo quedó la Copa después de la cita en Nevada
- Kyle Larson, líder con 40 puntos de ventaja sobre Denny Hamlin, que terminó 16°.
- Christopher Bell sigue tercero, a 55 unidades, pese a un opaco 23° puesto en pista.
- Joey Logano marcha cuarto, a 71 puntos, y se mantiene como el mejor Ford de la Copa.
- Chase Briscoe trepó del octavo al sexto lugar gracias al triunfo en Las Vegas.
El resto del top ten lo completaron los Penske Austin Cindric y Ryan Blaney con sus Ford, además de William Byron, Chase Elliott, Bubba Wallace, Shane van Gisbergen y el propio Logano. Un menú bastante parejo, con cuatro marcas distintas y un solo dominante: Larson, que encima le pega al muro y termina segundo. Parece el cliente que se queja del café y vuelve todos los días.
La próxima parada será el fin de semana que viene en Charlotte Motor Speedway, otro óvalo, otra pulseada. Briscoe llega con aire, Larson con aire y medio, y Hamlin con cara de alguien que necesita un finde diferente. Yo, la verdad, no me animo a cantarlo: ya me ha pasado de pronosticar y terminar pidiendo silencio en la radio. Pero si esto sigue así, en Carolina se va a prender fuego.
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