Cerúndolo pasó la primera en Shanghai y ya mira a Mensik con historia favorable
El argentino venció a Safiullin en sets corridos, con un primer set que se destrabó en el tie-break, y ahora va por el checo al que ya le ganó hace una semana en Beijing.
Acá estoy, un martes cualquiera, transpirando la camisa frente al ventilador y pensando que en Shanghai deben estar a punto de pedir el termo con mate. Pero bueno, mientras acá se nos derrite la vereda, Francisco Cerúndolo se dedica a lo suyo: ganar partidos de tenis. Y esta vez le tocó sacar adelante el estreno en el Masters 1000 asiático, nada menos.
El porteño, instalado en el puesto 20 del ranking, despachó al ruso Roman Safiullin por 7-6 (5) y 6-3, en un encuentro que arrancó trabado y se desanudó en el momento justo. El primer set fue de esos que se juegan con los dientes apretados: nadie regalaba nada, los games pasaban volando con saques y el destino se resolvió en el tie-break. Cerúndolo lo cerró 7-5, con la calma del que sabe que esos puntos valen doble.
Saque a la orden y segundo set a pedir
Con la primera manga en el bolsillo, el segundo set fue otro cantar. Safiullin sintió el golpe y no encontró la forma de reaccionar. Francisco lo navegó sin sobresaltos y lo cerró por 6-3, con la sensación de estar manejando los tiempos a su antojo. El servicio fue la gran bandera de la noche: ocho aces y un 81% de puntos ganados con el primer saque. Cifras de alguien que cuando entra en ritmo, cuesta pararlo.
- Cerúndolo jugó ante Safiullin, 79 del mundo, y se impuso por 7-6 (5) y 6-3.
- Conectó ocho aces y ganó el 81% de los puntos con su primer servicio.
- En la clasificación en vivo trepó al puesto 18, su mejor marca desde mayo del año pasado.
- En la próxima ronda lo espera el checo Jakub Mensik, 15 del ranking, a quien ya venció la semana pasada en Beijing por 6-3 y 6-3.
- Cerúndolo registra tres victorias en sus cruces previos con el tenista checo.
- Su próximo partido será el domingo, no antes de la 1 de la mañana hora argentina, tras la jornada de descanso del sábado.
Dato no menor: el rival que viene, Mensik, viene de ganarle al serbio Miomir Kecmanovic por un doble 6-3, así que también llega entonado. La buena para Francisco es que ya le sabe la cara: hace apenas una semana lo liquidó en Beijing con un 6-3 y 6-3 que sonó a declaración de intenciones. Repetir ese trámite sería un golazo, aunque en el tenis, ya se sabe, cada partido empieza de cero.
Mientras tanto, la legión argentina en Shanghai sigue dando pelea. Camilo Ugo Carabelli se medirá con Felix Auger-Aliassime, Thiago Tirante chocará con Rafael Jodar, Tomas Etcheverry irá contra Dalibor Svrcina, Juan Manuel Cerundolo se cruzará con Carlos Alcaraz y Sebastian Baez enfrentara a Valentin Vacherot. Vaya a saber uno cuántos de ellos pasan. Lo de Francisco, por ahora, va derecho.
Me reservo el derecho de errar, como siempre, pero algo me dice que este Cerundolo viene con la confianza necesaria como para meterse entre los dieciseis mejores sin despeinarse. El domingo, entonces, cita pendiente con un checo al que ya le tiene la manoicha medida. Por ahora, alcanza y sobra.
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