Chacarita, vinilos y silencio digital: el refugio sonoro que se empecina en apagar la pantalla
En un galpón de más de 540 metros cuadrados del barrio porteño, Gonzalo Solimano sostiene desde 2015 una cruzada contra la música en cuotas: discos enteros, parlantes de los años cincuenta y un celular que se queda en el bolsillo.
El primer impacto es sonoro antes que visual. En Roseti 93, a metros del ruido de Chacarita, los Altec A7 suenan como si todavía estuvieran colgados en las paredes de un cine de los años cincuenta, con esa robustez cálida que la electrónica contemporánea perdió en el camino del streaming. El lugar no fue pensado como un bar con música de ambient, ni como un club de porteña, sino como un laboratorio: de ahí el nombre, Artlab, y la decisión de su fundador de plantar el programa entero sobre equipos que llevan casi tres cuartos de siglo sin jubilarse.
Detrás del proyecto está Gonzalo Solimano, DJ y productor nacido en Villa Urquiza en 1979, que hacia 2015 decidió abrir las puertas de un galpón de unos 540 metros cuadrados y dedicar el espacio a la música electrónica y al arte audiovisual. Lo hizo alrededor de una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954, de los que él mismo sospecha que provienen de un cine emblemático de la ciudad, aunque todavía no pudo confirmarlo.
Dos ciclos para resistir la música en cuotas
- Audiófilos: un álbum entero, de corrido, sin notificación que interrumpa. Puede ir de Miles Davis a Pink Floyd, de Invisible a Massive Attack, y se reproduce en vinilo, CD o archivos lossless según el formato que rinda mejor para cada obra.
- Círculo de Sonido: la vertiente bailable, con Solimano y otros DJs en consola, donde el house recupera su función más elemental: gente junta, pista funcionando, parlantes haciendo el resto.
- Eventos puntuales de jazz y artes visuales, con la electrónica en sus distintas variantes como columna vertebral del espacio.
Este domingo, Artlab será además la sede de cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, una plataforma nacida en Canadá en 2000 y que Solimano trajo al país en 2018. La grilla no compite con los festivales masivos del género: apunta a la música electrónica experimental, al arte audiovisual y a las nuevas tecnologías, y encuentra en este galpón de Chacarita un escenario coherente con su escala.
La cruzada contra el teléfono en el bolsillo
“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, director de Artlab
Solimano no se limita a recomendar: instala la condición. La entrada, en los hechos, es aceptar dejar el celular en el bolsillo y prestar atención al sonido, algo que la rutina del auricular bluetooth y la playlist en shuffle hacen cada vez más extraño. En un país donde el consumo musical se mide en visualizaciones y skips, su apuesta es la inversa: tiempo completo, obra completa, equipo analógico, oídos abiertos.
Sobre la irrupción de la inteligencia artificial en la creación musical, el fundador de Artlab también marca posición. Para él, la herramienta es valiosa siempre que no reemplace al autor: “Es un recurso muy potente y la clave es que te asista para crecer en tu investigación y para simplificar procesos, no que haga tu obra por vos”, resumió. Una declaración que, traducida al funcionamiento del propio espacio, encaja con la filosofía general: la tecnología al servicio del oído, y no al revés.
En tiempos de escucha fragmentada y algoritmos que deciden el próximo tema antes de que termine el actual, Artlab propone una anomalía: un galpón de 540 metros cuadrados en el que se escucha un disco entero, se baila house hasta que el cuerpo lo pida y, sobre todo, se recuerda que la música puede ser una experiencia completa y no un fondo de pantalla. Para quienes nunca se acercaron, la dirección es Roseti 93, Chacarita; la condición, el celular en modo avión y la pregunta, ya.
¿Te animarías a sentarte a escuchar un álbum de principio a fin, sin mirar la pantalla, en un lugar como este? ¿O el formato te resulta demasiado lejano del modo en que consumís música hoy?
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tierra Roja Noticias