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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Darío Giordano le contestó a Valentín Yankelevich: rechazó las acusaciones de violencia y pidió hablar a solas

A través de un comunicado, el productor negó los hechos denunciados por su hijo, reconoció que el duelo por Romina Yan pudo haberlo superado emocionalmente y volvió a tender un puente para resolver el conflicto puertas adentro.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Darío Giordano le contestó a Valentín Yankelevich: rechazó las acusaciones de violencia y pidió hablar a solas

Yo quiero ser muy clara con esto que les voy a contar porque, como diría mi abuela de la colonia, las familias son como los guisos largos: se cocinan a fuego lento y a veces se derraman un poco, pero de ahí a quemarse entero hay una distancia enorme, y eso es exactamente lo que está pasando entre Darío Giordano y su hijo mayor, Valentín Yankelevich, a casi quince años de la muerte de la actriz Romina Yan, un duelo que parece no terminar nunca y que ahora se ventila en los portales de noticias y en las redes sociales, con declaraciones cruzadas que duelen y que, al mismo tiempo, nos obligan a mirar una historia que involucra a chicos que eran chicos cuando se rompió el mundo que conocían.

El viernes pasado, Valentín habló públicamente y contó que, después de la muerte de su mamá en septiembre de 2010, vivieron situaciones de violencia física y emocional en su casa; un día después, Giordano salió a responder con un comunicado escrito en primera persona, donde rechazó de manera tajante cada uno de esos puntos: «Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia», se leyó en el texto que el productor difundió este sábado, en un intento por poner paños fríos a una tormenta que, claramente, todavía no pasó.

“Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado.”Darío Giordano, en el comunicado

«La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía»

Lo que a mí, como lectora de cuarenta y tantos, me llama la atención es que Giordano no se coloca en el lugar del padre que niega todo y se va, sino que admite, con una honestidad que a uno le gustaría ver más seguido en estas discusiones mediáticas, que el dolor lo desbordó: «Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso», escribió, aclarando de inmediato que ese reconocimiento no equivale a confirmar los hechos de violencia, una distinción sutil pero que a mí, particularmente, me parece clave para entender que acá hay un padre que se hace cargo de sus limitaciones sin aceptar, al mismo tiempo, que haya sido un violento con sus propios hijos, una línea muy fina que la Justicia, y no los medios, deberá determinar si se cruzó o no.

Mientras tanto, el trasfondo familiar de esta historia sigue siendo el mismo de siempre: Valentín y su hermano Franco viven con su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, desde 2015, cuando la tenencia legal quedó formalmente a su cargo hasta que cumplieran la mayoría de edad; Azul, la hija menor del matrimonio, en cambio, vivió con Giordano hasta el año pasado, cuando se fue de la casa, y ese detalle, que a veces los portales pasan por alto, no es menor porque habla de tres hermanos que, después de perder a su mamá de un día para el otro, terminaron repartidos entre la casa del abuelo y la del papá, una fragmentación que, me animo a decir, ningún niño de ocho o diez años está preparado para procesar, por más que sea la familia que sea.

«Quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad»

Lo más rescatable del escrito de Giordano, a mi modo de ver, es el cierre, donde renuncia expresamente a la pelea pública: «No pretendo ganar una discusión pública. Quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad, sin intermediarios, sin cámaras y sin que nadie necesite hablar por nosotros», dice, y esa frase, que puede leerse como una estrategia o como un pedido genuino, lo cierto es que suena a mano tendida, algo que en medio de tanta denuncia cruzada y de tantos portales alimentándose del dolor ajeno, a uno le da, aunque más no sea, un pequeño respiro de esperanza, porque al final del día, como le gustaba repetir a Romina Yan en sus entrevistas, los hijos son los hijos y las familias, por más rotas que estén, siempre merecen al menos la chance de sentarse a la misma mesa, aunque sea para discutir, aunque duela, aunque cueste, porque la alternativa -el silencio y la lejanía eterna- suele ser mucho peor para todos, empezando por los tres pibes que todavía están creciendo.

  • Darío Giordano negó las acusaciones de violencia física y emocional formuladas por su hijo Valentín Yankelevich.
  • Reconoció que, durante el duelo por la muerte de Romina Yan en 2010, pudo no haber estado «a la altura» de lo que sus hijos necesitaban y les pidió perdón por eso.
  • Sostuvo que «los contactos y el poder no convierten una versión en verdad» y pidió resolver el conflicto puertas adentro, sin exposición mediática.
  • Valentín y Franco viven con su abuelo Gustavo Yankelevich desde 2015; Azul, la menor, vivió con Giordano hasta el año pasado.
RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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