Defensa se comió la punta en Santiago del Estero y Central Córdoba le arruinó la fiesta
El Halcón ganaba 2-0 y tenía servido el liderazgo del Grupo A, pero el Ferroviario lo empató sobre la hora con un penal repetido por el VAR y una definición de Sequeira que dejó a todos masticando bronca.
Calor infernal en Santiago del Estero, de esos que te pegan en la nuca apenas bajás del auto. Y en medio del horno, Defensa y Justicia se mandó a servir una victoria que tenía todos los condimentos para ser recordada. Iba 2-0, jugaba cómodo, y la punta del Grupo A del Clausura lo esperaba con los brazos abiertos. Pero claro, en el fútbol argentino uno nunca puede confiarse, sobre todo cuando enfrente hay un equipo que se acuerda de respirar en el momento justo.
Central Córdoba es como ese amigo que llega tarde a todo pero termina convidándote el asado: siempre se las rebusca para meterse en la conversación. El Ferroviario perdía por dos goles de Lucco y Leandro Fernández, esos que suelen aparecer cuando Defensa se pone el traje de candidato, y el partido parecía sentenciado. Hasta que Marco Iacobellis, ese chaqueño con pinta de potrero, clavó un descuento que cambió el aire del Madre de Ciudades.
El penal que se cocinó a fuego lento
A los 44 del segundo tiempo, cuando el reloj se había estirado hasta parecer una siesta de domingo, el árbitro Pablo Echavarraria se calzó los lentes, miró el monitor como quien revisa la lista del súper y sancionó penal por una mano que él mismo describió como “deliberada”. Cinco minutos de discusión, jugadores de Defensa protestando como si les hubieran sacado el colectivo, y al toque: Leonardo Sequeira se hizo cargo del disparo.
Matías Borgogno, el arquero visitante, tapó el primer remate y desató el delirio visitante. Pero la fiesta duró lo que dura un caramelo en la puerta de una escuela: el VAR, con Espinoza a la cabeza, cazó al arquero adelantado y mandó repetir. En la segunda, Sequeira no falló y puso el 2-2 que dejó a todos con la boca abierta. El Uruguayo, dicen los que saben, tiene la sangre fría de un cajero automático.
- Jeremías Lucco y Leandro Fernández habían puesto en ventaja a Defensa y Justicia con una efectividad que ilusionaba.
- Marco Iacobellis descontó para Central Córdoba y le devolvió la fe a un equipo que ya pensaba en el vestuario.
- Leonardo Sequeira convirtió el penal repetido por el adelantamiento de Borgogno y selló el 2-2 definitivo.
- Central Córdoba llegó al 3-2 mediante Diego Barreda, pero el gol fue anulado por offside y dejó otra vez todo en tablas.
El encuentro se estiró hasta los 16 minutos de tiempo adicionado, una exageración que ya es costumbre en la liga. Defensa tuvo dos remates que pasaron cerca, tan cerca que el travesaño casi les guiña el ojo. Central también llegó con peligro, como ese vecino que no se va nunca. Al final, empate que le sabe a poco al Halcón y a gloria al Ferroviario.
Defesa se quedó sin la punta que tenía en el bolsillo, y Central Córdoba se llevó un punto que en otras circunstancias sería intrascendente, pero que en una noche de 40 grados y de fútbol del bueno se disfruta como un helado en pleno enero. Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar como siempre: este Central Córdoba va a dar pelea en cada cancha que visite, y Defensa va a tener que empezar a ganar de visitante si quiere pelear arriba. Lo dijo uno que ya se acostumbró a que el fútbol le quite el sueño.
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