Saltar al contenido
Tierra Roja NoticiasTierra Roja Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.550,00 0,00%Dólar blue $1.565,00 0,00%Dólar MEP $1.563,90 +0,66%Riesgo país 707 pb +0,43%
SÁB, 24 OCT 2026
Vida

Después de los 40, el gimnasio exige otra lógica

La recuperación se slows, la masa muscular cae con más rapidez y las rutinas que antes funcionaban necesitan ajustes.changer la carga, priorizar el descanso y rethink la alimentación son las claves que marcan la diferencia.

BS
Belén SosaAmbiente y comunidades · · lectura 4 min
Después de los 40, el gimnasio exige otra lógica

La sala de pesas puede seguir igual, pero el cuerpo que entra en ella ya no responde de la misma manera. Después de los 40, la recuperación tarda más, la masa muscular se pierde con mayor rapidez y el rendimiento puede caer sin que la persona haya cambiado sus hábitos. Frente a ese escenario, la médica cardióloga Patricia Sangenis, especialista en medicina del deporte y longevidad, y la entrenadora personal Michaela Bentley coincident en un punto central: el entrenamiento de esta etapa tiene que organizarse con más estructura y menos improvisación.

La primera señal suele sorprender. Una persona activa durante años puede empezar a subir de peso o a perder rendimiento sin haber modificado su alimentación ni sus workouts. Bentley lozagó con su propia experiencia: empezó a ganar peso y todo lo que había hecho durante toda su vida para mantenerse en forma dejó de funcionar. A los 60 años identificó el problema: no había sido el esfuerzo, sino la lógica con la que entrenaba.

La masa muscular como inversión a futuro

“La mejor inversión que una mujer puede hacer es construir músculo que la va a sostener durante las próximas décadas.”Patricia Sangenis

Para Sangenis, ese tejido muscular sostendrá el cuerpo tanto en sentido literal como en términos de independencia funcional durante los años posteriores a los 50. La pérdida de masa muscular se acelera a partir de la mediana edad y sus efectos aparecen décadas más adelante, cuando sostener la fuerza deja de ser un detalle estético y se vuelve una cuestión de autonomía. Lo que hoy parece una sesión más o menos exigente mañana se traduce en la capacidad de levantarse, caminar o_valerse sin ayuda.

La consecuencia práctica es que la constancia tiene que ir acompañada de método. No alcanza con seguir going al gimnasio: hay que entender qué se estáReporter haciendo, cuánto se recupera y cómo se progresa.

  • Repetir los movimientos principales durante varias semanas para poder corregir la técnica y medir avances reales en lugar de cambiar de rutina cada semana.
  • Aumentar de forma gradual la carga, las repeticiones o el volumen total del trabajo para que el músculo siga recibiendo un estímulo nuevo.
  • Priorizar el sueño y respetar los días de pausa, porque la adaptación ocurre durante la recuperación y no durante el esfuerzo.
  • Dejar al menos dos minutos de descanso entre series exigentes.
  • Sumar movimiento cotidiano fuera del gimnasio, como caminar, subir escaleras o hacer tareas domésticas, para elevar el gasto energético diario sin agregar fatiga.

El descanso es, en este sentido, una parte del proceso y no una concesión. La recomendación de Bentley incluye esperar entre series, pero también sostener una pausa fuera del calendario de entrenamiento. El sueño aparece como un factor central: dormir bien y tiempo es lo que permite que el cuerpo se adapte a lo que se le pide en la sesión. En el terreno, esto se traduce en un plan que puede sostenerse en el tiempo, sin la de acumular semanas de esfuerzo mal recuperadas.

Progresar sin buscar una cifra mágica

Uno de los cambios más contraintuitivos es aceptar la repetición. Cambiar de rutina cada semana puede parecer estimulante, pero impide desarrollar fuerza de manera medible; el avance real queda oculto detrás de la novedad. Repetir los movimientos principales permite afinar la técnica y registrar progresos, que es justamente lo que se pierde cuando el cuerpo empieza a responder peor.

La progresión importa tanto como la repetición. Mantener siempre el mismo peso o las mismas repeticiones no desafía al músculo, así que Bentley recomendó aumentar gradualmente la carga, el número de repeticiones o el volumen total. En esa línea, shun un número mágico de repeticiones: lo que define la eficacia es que las últimas sean difíciles, sin perder la técnica. El criterio se desplaza del conteo absoluto a la calidad del esfuerzo.

Sobre la alimentación, Bentley fue directa: para perder grasa, el total de calorías importa más que discutir si provienen de carbohidratos o de grasas. El orden de prioridades es simple y se apoya en el principio de que el balance energético general condiciona el resultado mucho más que la composición de cada comida.

Entre el discurso técnico y la práctica diaria, la diferencia se nota en los detalles: un plan menos ambitious y más constante suele rendir más que una sucesión de rutinas intense que el cuerpo no alcanza a recuperar. La estructura, el descanso y una relación distinta con la progresión son los tres elementos que coinciden en explicar por qué dos personas con hábitos similares pueden obtener resultados distintos a los 40 o 50 años. ¿Cuál es el ajuste que tu cuerpo todavía no te está permitiendo ver?

BS
Belén SosaAmbiente y comunidades

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo