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VIE, 16 OCT 2026
Economía

El billete verde cedió cinco pesos en cinco días y la pizarra del Nación cerró la semana en mil quinientos cuarenta

El retroceso del 0,3% en la última rueda dejó a la cotización bancaria por debajo del cierre anterior, mientras el blue volvió a los mil quinientos sesenta sin mover la aguja semanal y el mayorista cortó la racha alcista tras tocar un récord nominal.

OM
Oksana MelnikCampo y yerba · · lectura 3 min
El billete verde cedió cinco pesos en cinco días y la pizarra del Nación cerró la semana en mil quinientos cuarenta

La semana dejó dos lecturas bien distintas para quienes siguen el pulso del dólar en la Argentina. En el Banco Nación, el precio de venta al público terminó en $1.540, cinco pesos por debajo del cierre de la rueda anterior y también cinco pesos menos que el registrado al finalizar la semana previa. La baja del último día fue del 0,3%, suficiente para torcerle el brazo a una cotización que venía presionada al alza. Quien se haya acercado el viernes a la ventanilla oficial se llevó una pequeña sorpresa: por una vez, la pizarra bancaria acompañó el alivio que el mercado mayorista ya había empezado a mostrar desde el jueves.

El blue no se movió en el balance semanal

El circuito informal, en cambio, ofreció otra película. El blue subió cinco pesos en la última rueda, un 0,3% diario, y se plantó en $1.560 para la venta. Pero como el viernes anterior ya había cerrado exactamente en ese mismo valor, el saldo de los cinco días quedó en cero. La cotización paralela recuperó terreno intradiario, pero no logró romper el techo que la propia calle le había marcado una semana antes. En la práctica, comprar dólares en la cueva volvió a costar lo mismo que siete días atrás, mientras que hacerlo en el banco resultó algunos pesos más barato.

Esa diferencia, aunque parezca chica, no es trivial: en un país donde la divisa estadounidense funciona como reserva de valor, como refugio frente a la inflación y como moneda de ahorro para salarios que se licúan, cinco pesos por dólar pesan en el cálculo de cualquier familia que arrastra plazos fijos en pesos o que cobra en moneda local. Para una compra de mil dólares, la diferencia entre el cierre bancario y el cierre informal de esta semana se acerca a los veinte mil pesos, y eso sin contar las comisiones ni el impuesto PAIS, que sigue mordiendo sobre la cotización oficial.

El mayorista cortó la racha y los futuros acompañaron

En el segmento mayorista, la rueda cerró con el dólar a $1.520, una baja de $4,50 equivalente al 0,3%, en una jornada en la que la oferta de divisas trepó hasta los USD 718,4 millones. Se trató del primer retroceso importante después del récord nominal que la cotización había tocado el viernes previo, cuando había llegado a valores inéditos desde la salida del cepo cambiario. Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, confirmó que la caída acumulada en la semana fue de $5,50, un 0,4% que revierte los once pesos de suba que el mayorista había acumulado en la semana inmediatamente anterior.

Los contratos de dólar futuro, que suelen anticipar el humor del mercado, también se tiñeron de rojo. Según los datos de A3 Mercados, las bajas se ubicaron entre el 0,2% y el 0,4%, con operaciones en pesos por un monto equivalente a USD 1.206,9 millones. El contrato con mayor actividad, el de fin de octubre, terminó en $1.543,50 tras perder $4,50, otro 0,3%. Cuando el futuro cede al mismo tiempo que el spot, suele leerse como una señal de que los operadores descuentan una calma relativa en el corto plazo, aunque nadie en la city se anime a firmarla con mayúsculas.

“La baja mayorista acumulada durante la semana fue de $5,50, equivalente al 0,4%. El resultado revirtió la dirección de la semana previa, cuando esa cotización había aumentado once pesos.”Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio

El balance final deja, entonces, una postal de tres velocidades que se repite cada vez que la presión cambiaria afloja un poco. La cotización bancaria retrocedió, la mayorista corrigió tras tocar un techo nominal y la informal se quedó clavada en el mismo número, como si el mercado callejero hubiera decidido que ese precio es, por ahora, el ancla que el bolsillo acepta pagar. ¿Quién se queda con la diferencia de cinco pesos entre una pizarra y la otra? Por ahora, los que se apuraron a comprar a mitad de semana, cuando la brecha entre el banco y la cueva había vuelto a estirarse. Los que esperaron al viernes encontraron un cierre más amable en la ventanilla oficial, aunque en la calle la calma haya sido apenas una ilusión contable.

OM
Oksana MelnikCampo y yerba

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