El costo de vida sigue en zigzag: la inflación mensual no logra perforar el piso del 1,6% y se extendería hasta marzo de 2027
El indicador de septiembre cerró en 1,9% y volvió a mostrar el patrón oscilante que los analistas atribuyen a la indexación de tarifas, alquileres, prepagas y paritarias. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central no proyecta valores por debajo de ese umbral en los próximos seis meses.
Vamos a los números. El índice de precios al consumidor de septiembre se ubicó en 1,9% y ratificó una dinámica que se viene repitiendo a lo largo del año: un mes baja, el siguiente sube, y el ritmo general no termina de asentarse en una tendencia descendente firme. Las proyecciones difundidas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central anticipan 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre, 1,8% en diciembre, 1,6% en enero y febrero de 2027, y 1,7% en marzo, sin que ninguna estimación del panel se ubique por debajo del 1,6% mensual en ese tramo.
Por qué la baja no termina de consolidarse
El comportamiento oscilante responde a un conjunto de mecanismos que trasladan los aumentos pasados hacia los meses siguientes, con distintos rezagos. Jubilaciones, tarifas de servicios públicos, cuotas de medicina prepaga, alquileres y paritarias se ajustan en función de la inflación ya registrada. De ese modo, los incrementos que se observaron en períodos anteriores no se disiparon, sino que reaparecen, con desfasajes temporales, en el costo de vida que pagan los hogares en los meses posteriores.
A esa inercia se suma la recomposición de los precios regulados, que en lo que va del año acumularon una suba de 31,5%, frente al 21,8% que registró la inflación núcleo. Esa brecha de algo menos de diez puntos porcentuales mantiene una presión adicional sobre el índice general, aun cuando otros componentes exhiban un ritmo más moderado.
Los rubros que aportan ruido al índice
- Indumentaria, turismo, frutas y verduras: concentran subas en determinadas épocas del año y generan saltos puntuales que interrumpen la tendencia.
- Nafta y carne: pueden sumar variaciones adicionales según factores climáticos y del mercado internacional.
- Alquileres, prepagas, cuotas escolares y tarifas: actualizan sus valores con la inflación pasada en distintas proporciones, lo que fija un piso mensual al indicador.
Para el economista Juan Manuel Telechea, lo que ocurre es consistente con la experiencia histórica reciente en la región. "Es bastante rápido bajar la inflación desde niveles muy elevados, pero después cuesta muchísimo más bajar lo que sería la inflación inercial", apuntó. El especialista recordó que en los procesos de estabilización que lograron resultados sostenidos, el tránsito desde tasas mensuales altas hacia una inflación anual de un dígito demandó más de tres o cuatro años.
“Un proceso de desinflación puede tener repuntes mensuales sin que eso implique un cambio de tendencia.”Diego Piccardo, Fundación Libertad y Progreso
En la misma línea, Fiorella Scalise, de EcoGo, detalló que la indexación presente en tarifas, alquileres, prepagas, cuotas escolares y salarios mantiene los aumentos atados a la inflación pasada en proporciones distintas, lo que prolonga la inercia incluso cuando los precios de los bienes no regulados muestran una trayectoria más contenida.
En comparación con el año anterior, la dinámica cambió de signo: el 2024 mostró un proceso de desaceleración pronunciada desde tasas mensuales muy altas hacia valores cercanos al 2%, mientras que en 2025 el indicador se estancó en esa franja y no logró perforar ese piso de manera sostenida. La diferencia entre ambos períodos no es tanto el nivel como la persistencia: lo que antes caía mes a mes, ahora oscila en una banda estrecha que el mercado no espera romper en el corto plazo.
La atención de los analistas se desplazará hacia la difusión del IPC de octubre, que el INDEC publicará a mediados de noviembre. La referencia clave será si el dato se ubica en línea con el 1,7% proyectado por el REM o si vuelve a quedar por encima de ese valor, como ocurrió en septiembre. Un resultado cercano a la estimación del Banco Central permitiría consolidar el patrón de zigzag; un número nuevamente por encima del 2%, en cambio, reabriría la discusión sobre si el techo de la banda está cediendo o si la inercia sectorial sigue pesando más que la moderación del núcleo.
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