El cumpleaños del siglo: Llaryora quiere llevar a Mirtha al Kempes y la idea ya suena en todos los almuerzos
A días de recibir el alta por una neumopatía, la conductora de 99 años empieza a recuperar su ritmo y un gobernador se ofreció, en vivo, a festejar sus 100 en el estadio más grande de Córdoba. La propuesta, entre risas y politiqueo, abre un interrogante que recorre a la audiencia: ¿cómo se homenajea a la reina absoluta de la pantalla?
Lo dijo al pasar, como quien tira un centro al área sin pensarlo demasiado, y sin embargo la frase quedó rebotando en la pantalla mucho después de que bajara el cortinado del estudio. "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes", soltó el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, con la mejor de sus sonrisas, mientras Juana Viale lo miraba sin terminar de decidir si tomárselo en serio o dejarse llevar por la alegría del momento. Lo cierto es que la imagen, ocurrida en el programa del domingo al mediodía, terminó por instalar una pregunta que el público viene haciéndose en voz baja desde hace rato: cómo se le canta el feliz cumpleaños a Mirtha Legrand cuando se cumplen cien años de una vida que es, también, cien años de historia de la televisión argentina.
Porque a Mirtha hay que entenderla antes de festejarla, y para eso conviene detenerse un instante en el galpón donde se cocina todo esto, que no es otro que el living de su casa, donde la diva de 99 años continúa su recuperación después de recibir el alta el 6 de octubre, tras permanecer internada 18 días en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro de neumopatía. La salida había sido anunciada con discreción por su entorno, casi en susurros, hasta que la propia Juana rompió el silencio en cámara y le puso nombre y apellido a la noticia que todos queríamos escuchar. "Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene", dijo la nieta, y lo dijo con ese tono de orgullo familiar que solamente aparece cuando una sabe que la jefa de la casa está volviendo a caminar por los pasillos con la energía de siempre.
Esa recuperación llega en un año particularmente exigente para la salud de Mirtha. En abril había atravesado un cuadro gripal con bronquitis que la había obligado a bajarse de su agenda por varios días, una noticia que entonces también se instaló como tendencia y que dejó al descubierto algo que el público conoce bien: la fragilidad de quien, a pesar del tiempo, sigue siendo el nombre propio más convocante de la televisión abierta. Volver a verla bien, entonces, no es un dato menor; es casi una condición necesaria para que cualquier festejo que se organice tenga la resonancia que merece, porque no hay homenaje posible si la homenajeada no está en condiciones de recibirlo como manda la tradición de los Legrand: con una sonrisa que congela el aire del estudio.
Una cifra redonda, un estadio enorme y una deuda pendiente
El 23 de febrero de 2026 Mirtha cumplirá 100 años, y la fecha cae en lunes, detalle nada menor para quien construyó su imperio sobre la lógica del domingo. Por eso la idea lanzada por Llaryora, además de simpática, tiene un punto de audacia: mover la celebración del living a un estadio con capacidad para más de 50 mil personas, como es el Mario Alberto Kempes, implica cambiar la escala del festejo y, con ella, la naturaleza misma del homenaje. Ya no sería una cena íntima con sus amistades del espectáculo, sino un acto abierto en el que cualquier argentino que quiera rendirle tributo pudiera hacerse presente.
El propio gobernador se encargó de desdoblar el sentido de su propuesta, y lo hizo con el segundo latiguillo que repitió ante las cámaras: "Uno busca inversiones; está todo el año". Es el gobernador hablando, claro, porque en el fútbol y en los escenarios grandes las provincias se disputan la posibilidad de oficiar de anfitrionas de figuras que funcionan como polos de atención turística y mediática. Pero debajo de ese cálculo político late algo que el conductor del programa supo leer al instante: la idea prendió porque, en el fondo, el público ya venía soñando con un festejo a la altura de la señora.
Hay, además, un antecedente emotivo que la propia Juana Viale recordó en vivo, una frase atribuida a su abuela que resume, en pocas palabras, la relación que Mirtha mantiene con Córdoba y que bien podría ser la justificación sentimental que una propuesta como la de Llaryora estaba esperando para dejar de ser un comentario al pasar y empezar a tomar forma de proyecto. Esa relación de afecto entre la conductora y la provincia mediterránea lleva décadas, se reitera cada vez que las cámaras desembarcan allá y se sostiene en esa complicidad histórica que existe entre una figura nacional y un público que la siente propia.
Así podría soñarse el festejo
- Una apertura sinfónica a cargo de la Orquesta Sinfónica de Córdoba, porque a Mirtha siempre le gustó entrar con música y no con gritos.
- Un video de archivo en pantalla gigante, recorrido cronológico desde los almuerzos originales hasta las últimas temporadas, con fotos familiares cedidas por la propia conductora.
- Un locutor principal de la fiesta que bien podría ser Nicolás Vázquez, histórico partenaire de la diva en el cine y en la mesa, en dupla con alguna de sus nietas.
- Una mesa larga servida en el centro del campo, con el menu emblema del programa: bife a la criolla con papas soufflé y flan con crema, ejecutado por un cocinero invitado.
- Bloque musical con artistas populares de cada generación: Palito Ortega, Soledad Pastorutti, Abel Pintos y Lali Espósito, para cubrir los cien años de memorias que la homenajeada atravesó.
- Un cierre con Mirtha saludando desde un palco, sin de Corsa, a la manera de las viejas reinas.
Sea cual sea el formato que se elija finalmente, lo que queda claro después del comentario del gobernador es que el centenario de Mirtha Legrand no puede resolverse con un telegrama formal ni con una plaqueta en un restaurante. Hay algo de la condición popular de esta mujer que reclama un festejo a la altura de lo que ella misma construyó con cinco décadas de almuerzos: un encuentro masivo, festivo y un poco desordenado, con el calor del público encendido como en los mejores momentos de su programa.
Dónde: estadio Mario Alberto Kempes, ciudad de Córdoba. Cuándo: 23 de febrero de 2026, en torno del mediodía, horario que Mirtha supo transformar en sagrado. Qué se come: si la organización atiende al paladar histórico de la homenajeada, servir el clásico bife con papas soufflé y, como postre, un panqueque con dulce de leche y crema, coronado por una torta de cumpleaños con la cifra cien bien grande y dorada, lista para cortar cuando la retransmisión lo permita.
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