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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El duque de las malas decisiones: vuelve The Gentlemen con una temporada que se anima a lo que la primera no se atrevió

Guy Ritchie recupera a Theo James en una entrega más oscura, más europea y más cruel con su propio protagonista, que ahora quiere comerse el mundo aunque le cueste todo lo que tiene.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 5 min
El duque de las malas decisiones: vuelve The Gentlemen con una temporada que se anima a lo que la primera no se atrevió

Yo lo admito de entrada: cuando arrancó The Gentlemen allá por 2024, la miré con esa mezcla de cariño y desconfianza que me generan las series británicas con aristócratas metidos en líos raros. Me gustó, sí, pero la sentía un poco contenida, como si Ritchie se hubiera guardado lo mejor en el bolsillo. Por eso, cuando me enteré de que volvía con una segunda temporada, lo primero que pensé fue: bueno, ahora sí van a ensuciarse las manos. Y efectivamente, se las ensucian. De barro, de sangre y de política.

El aristócrata que se cae a un campo

La serie vuelve a poner a Theo James en la piel de Eddie Horniman, el Duque de Halstead, pero el personaje que uno se encuentra en los nuevos episodios ya no es el mismo muchacho de modales perfectos que llegó casi por accidente al negocio del cannabis de los Glass. Acá arranca con un flashback: estamos a tres meses de ese momento que ya vimos en el cierre de la primera entrega, cuando Eddie aparece malherido, arrastrándose por un campo embarrado, medio muerto. Esas son las coordenadas. Y a partir de ahí, la serie hace lo interesante: no nos muestra el golpe, nos muestra el camino que lo lleva al golpe. Porque a Eddie se le ocurrió una idea tan ambiciosa como peligrosa: quiere expandir el imperio más allá del Reino Unido, recuperar tierras alrededor de la finca y meter la nariz en el cannabis legal, en la política y en alianzas con gente del crimen internacional. Todo al mismo tiempo. Como diría mi abuela de la colonia cuando veía a alguien estirar la mano más allá del plato: «Pibe, no sea ambicioso, que la gula siempre la paga otro».

Lo que me gusta de esta vuelta es que Ritchie y su equipo entendieron algo que a veces las segundas temporadas se empeñan en repetir: el protagonista ya no puede ser el mismo. Eddie no es el duque ingenuo que se caía simpático por torpe. Ahora es alguien que empieza a entender que sus buenos modales, en este mundo, se leen como debilidad. Y que acumular poder, al final, es aprender a no dejar que nadie más decida por uno. Esa transformación es el motor real de la temporada, más que las tramas de drogas o los tiroteos.

Bobby, el patriarca que se fue a meditar

Uno de los ejes más jugosos de esta entrega es la relación entre Eddie y Bobby Glass, el patriarca del clan, que viene más ocupado en su despertar espiritual que en adaptar el negocio al nuevo escenario. Bobby frena las ambiciones del duque y de Susie, que cada vez está más instalada como socia y no como heredera obediente. Esa tensión entre el viejo capo que quiere paz interior y los herederos que quieren más y mejor es de las cosas mejor escritas de la temporada, y le da una densidad que la primera no tenía.

  • Eddie Horniman (Theo James) deja atrás al aristócrata ingenuo y se propone expandir el negocio fuera del Reino Unido.
  • Bobby Glass se corre hacia lo espiritual y se convierte en un obstáculo para las ambiciones de Eddie y Susie.
  • La tensión con el crimen europeo se suma con el mafioso italiano Marco Moretti, a cargo de Sergio Castellitto, y su colaborador Cico Maldini, interpretado por Michele Morrone.
  • Guy Ritchie mantiene su sello visual y su humor negro, pero los pone al servicio de una historia sobre el costo personal del poder.

Europa se suma a la mesa

Hay algo que me hizo levantar una ceja cuando lo vi en pantalla y que vale la pena subrayar: la entrada de personajes del crimen europeo. El mafioso italiano Marco Moretti, interpretado por Sergio Castellitto, y su colaboradora Cico Maldini, a cargo de Michele Morrone, le dan una dimensión nueva al relato. Ya no es solo Gran Bretaña con sus campos y sus aristócratas excéntricos: ahora hay política italiana, hay intereses cruzados, hay una cuota de imprevisibilidad que la primera temporada no tenía. La mafia entra como un espejo oscuro de los Glass: más vieja, más paciente, más acostumbrada a moverse entre lo legal y lo ilegal sin hacer tanto ruido.

“La transformación recuerda a la de personajes clásicos del género: cuanto más control gana Eddie sobre su entorno, más difícil parece la salida.”Romina Cabral

Y acá viene lo que a mí, como espectadora, más me mueve: la pregunta que sobrevuela toda la temporada. ¿Hasta dónde puede llegar Eddie Horniman antes de que el costo de ese camino resulte irreversible? No es una pregunta decorativa. Es la verdadera razón por la que la serie se vuelve a mirar. Ritchie, que en sus películas siempre fue más cómodo con finales explosivos que con finales abiertos, acá se permite algo más maduro: mostrarnos a un hombre que se construye una jaula dorada con sus propias manos y que, cuando quiere salir, descubre que la puerta ya no existe. Eso, para mí, justifica los ocho episodios. Y justifica, también, que uno se quede pegado al sillón preguntándose si el próximo capítulo termina bien o termina en un campo embarrado.

Dónde, cuándo y qué se come

La segunda temporada de The Gentlemen ya está disponible en Netflix, ideal para maratonear un domingo a la noche con algo rico en la mesa. Si se animan al clima british que propone la serie, yo les sugiero un clásico bien rendidor: un shepherd's pie bien caliente, con la papa dorada arriba y un vino tinto de cuerpo medio, algo así como un malbec argentino o un tempranillo español que banque la carne. Si quieren algo más simple pero igual de efectivo, un guiso de lentejas con panceta y un pan de campo para rebañar el plato. Y de postre, algo reconfortante: un sticky toffee pudding, el mismo que, estoy segura, comerían los Glass si no estuvieran tan ocupados conspirando. Buen finde, buen maratón, y cuídense de los campos embarrados.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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