El fantasma de Gatsby: la decisión que Nicholson no se perdona y que le abrió la puerta a Redford
A los 89 años y retirado desde hace más de una década, el actor de Chinatown y El resplandor confiesa que dejar pasar al personaje de F. Scott Fitzgerald es la única deuda pendiente de su carrera. El papel terminó en manos de Robert Redford, después de una danza de candidatos que incluyó a Warren Beatty y hasta a Marlon Brando.
Hay decisiones que pesan más que cualquier estatuilla. «El único papel verdaderamente excepcional que rechacé en mi vida fue el de Jay Gatsby», reconoció alguna vez Jack Nicholson con la honestidad brutal que lo caracteriza, como si estuviera confesándole un secreto a la abuela de la colonia un domingo a la tarde. Y lo dijo sabiendo que, del otro lado de esa decisión, lo esperaba una de las películas más emblemáticas de los años setenta y un actor, Robert Redford, que terminó quedándose con el traje del millonario misterioso creado por F. Scott Fitzgerald.
Como un resplandor que nunca se apagó
A sus 89 años y retirado de la actuación desde 2011, cuando presentó Cómo sabes si... como su último trabajo frente a la cámara, Nicholson sigue cargando con ese fantasma dorado. El actor contó que desde los 18 años su entorno le repetía que él era la cara ideal para darle vida a Jay Gatsby, el millonario melancólico que organiza fiestas eternas para tratar de recuperar un amor perdido. Sin embargo, razones personales que prefirió no detallar lo llevaron a desistir cuando la producción lo tanteó para la adaptación que Jack Clayton terminó estrenando en 1974.
Una partida de casting que parece del propio Hollywood
- Warren Beatty fue el primer candidato contacted por el productor Robert Evans; también dijo que no y la búsqueda siguió su curso.
- Luego llegó el turno de Nicholson, que tenía reparos respecto a trabajar junto a Ali MacGraw, por entonces esposa de Evans.
- También se evaluó seriamente a Marlon Brando, antes de que el papel recalara en Robert Redford.
- Después del divorcio entre Evans y MacGraw, el papel de Daisy quedó en manos de Mia Farrow.
Lo que pasó después tiene esa ironía que solo Hollywood es capaz de fabricar: ese mismo año, Nicholson protagonizó Chinatown, la película de Roman Polanski que se convirtió en una de las obras cumbres de su filmografía y le valió una nueva nominación al Oscar, aunque la estatuilla de ese año terminó en las manos de Art Carney por Harry y tonto. Y uno se queda pensando, como le pasa a cualquier amante del cine cuando le cuentan estas historias, si alguna otra versión del destino hubiera cambiado el rumbo de aquellos meses calientes del Hollywood setentoso.
El hoy y el dónde
Nicholson, que construyó una carrera monumental con títulos como Alguien voló sobre el nido del cuco, El resplandor, Batman, Mejor imposible o Atrapado sin salida, hoy disfruta de su retiro dorado lejos de las cámaras, en una casa donde seguramente todavía lo esperan los libretos que nunca firmó. Si te quedó el bichito de buscar la película, la versión de 1974 dirigida por Jack Clayton se puede encontrar en plataformas de streaming bajo el nombre El Gran Gatsby, con Redford y Mia Farrow como dupla protagónica, ideal para una noche de pochoclos y debate cinéfilo después del noticiero de las veintiuna, con una buena pizza de molde y un vaso de vino tinto para acompañar.
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