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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El hacha, la cuarentena y la fascinación que no se apaga: así llega "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" a Netflix

Con Ella Beatty como protagonista, la nueva entrega de la antología de Ryan Murphy repasa el célebre caso de fines del siglo XIX y se ubica primera en sesenta países, aunque con la cifra de debut más baja entre las temporadas ya estrenadas.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 6 min
El hacha, la cuarentena y la fascinación que no se apaga: así llega "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" a Netflix

Lo dijo mi abuela chaqueña cada vez que alguien se mudaba de casa y dejaba el galpón lleno de muebles viejos: "El que toca el hacha, no duerme". Yo se lo atribuía a un dicho de campo, pero después uno crece, lee los diarios de agosto de 1892 y entiende que esa frase la podría haber firmado la propia Lizzie Borden, esa mujer tranquila de Fall River, Massachusetts, que un día cualquiera bajó las escaleras y cambió para siempre el modo en que la prensa cuenta los crímenes domésticos. Por eso a mí esta nueva entrega de "Monstruo" me llegó como un capítulo pendiente: la antología de Ryan Murphy e Ian Brennan ya pasó por la matanza de Jeffrey Dahmer, por el living sórdido de los Menéndez y por la nieve de Ed Gein, y ahora, por fin, se asoma al living de una casa victoriana donde dos cadáveres esperan en el piso y una herencia aguarda en el escritorio.

"Father, dear father, come home with me now"

“La historia empieza con un caserón enorme, impoluto, y con la sensación de que alguien acaba de apagar la luz.”Romina Cabral

Antes de hablar del elenco, me importa contarles cómo está armada la serie, porque en eso Netflix suele acertar fuerte y en eso la serie de Lizzie Borden se luce: cada capítulo es una habitación con olor a pomada para muebles, y la cámara se toma su tiempo en mostrarnos el comedor con la vitrina llena de platos importados, la cocina donde la chica del servicio lava la ropa ensangrentada y el pasillo estrecho por donde, según la acusación, Lizzie caminó esa mañana. Esa construcción del espacio es la que sostiene las casi cinco horas de ficción: si te interesa el true crime, te interesa mirar de cerca esos pisos encerados, esos cortinados pesados y esos retratos al óleo que parecen testigos mudos. Y la verdad es que funciona como pocas veces.

  • Miniserie de ocho episodios, basada en hechos reales: el asesinato del padre y la madrastra de Lizzie Borden en 1892.
  • Protagonizada por Ella Beatty, en el papel de Lizzie Borden, la única sospechosa del caso.
  • Forma parte de la antología "Monstruo", creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, que ya dedicó entregas a Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y Ed Gein.
  • Debut con 12,1 millones de visualizaciones, según los datos difundidos por Netflix.
  • Ubicación en el primer puesto de la plataforma en sesenta países.
  • Recepción crítica del 42% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes, la segunda más baja de la antología.

El número de la estreia, 12,1 millones, es la cifra que más da que hablar, porque abre el juego de las comparaciones inevitables: la primera entrega, la de Dahmer, había arrancado con 22 millones de visualizaciones, un piso altísimo que todavía sigue siendo el techo de la franquicia. La dedicada a los hermanos Menéndez, en 2024, había hecho 12,3 millones en su debut, y la de Ed Gein se había quedado en 12,2, así que la de Lizzie Borden queda apenas por debajo de las dos más recientes, con una diferencia chica en términos absolutos pero significativa si lo medimos en términos relativos, porque si uno la ve en proporción, es la entrega con el arranque más flojo de las cuatro. Para dimensionarlo bien, alcanza con cruzar dos datos que la propia plataforma difundió: por un lado, Lizzie Borden es la primera en sesenta países; por el otro, en ninguno de esos sesenta países superó la marca que había dejado la historia del carnicero de Milwaukee, que sigue siendo, a esta altura, el espejo en el que se miran todas las demás.

La crítica, mientras tanto, le viene dando un 42% de reseñas positivas en Rotten Tomatoes, lo que la deja como la segunda entrega peor recibida de la franquicia, apenas por encima de la de los Menéndez, que sigue siendo la más baja, y bastante por debajo de la de Dahmer, que se había arrimado al ochenta por ciento en su momento. Pero yo, que miro estas cifras con el mismo recelo con que se mira una autopsia, les digo una cosa: la crítica de streaming ya no funciona como el crítico de diario de antes, y un 42% para una serie de época con un caso de 1892, en 2025, con el público compitiendo contra docenas de títulos nuevos cada semana, no es ni un fracaso ni un éxito: es, en todo caso, una mancha tibia que convive con un debut masivo, y eso, en sí mismo, ya es un dato sobre cómo se consume hoy el true crime.

"You have a visitor"

Ahora, lo que a mí me importa decirles, después de ponerme el piloto y darle play al primer episodio, es que esta entrega tiene algo que las anteriores, con todo el respeto, no tenían: una protagonista investigada, no una víctima ni un victimario serial, sino una mujer sospechada, hija de un padre rico y de una madrastra que le llevaba años, en una ciudad chica del este de Estados Unidos donde todos sabían el nombre de todos, y eso es un campo minado que la serie recorre con cuidado, sin perderse en el sensacionalismo y sin hacerle el favor al público de convertir a Lizzie en una heroína ni en una bruja. La cámara sigue a Beatty por las mismas escaleras que el diario de la época describió en 1892, y cada vez que la chica levanta una alfombra o se queda quieta mirando un retrato, uno siente que está ahí, que el polvo todavía no se asentó, que la criada todavía está llorando en el cuarto de servicio. Esa tensión sostenida es, a mi criterio, lo mejor de la serie, y lo que la separa de las anteriores, que a veces se caían en el efectismo.

Si me preguntan a mí dónde se come mientras la ven, les dejo la recomendación de siempre, porque esto es una sección de streaming pero también es una sección de Costumbres Argentinas: preparen una fuente grande de empanadas de jamón y queso bien calientes, una jarra con limonada con menta, y acomódensen en el sillón largo con la frazada de polar, porque esta serie se banca el atracón de dos capítulos corridos y se banca, sobre todo, una sobremesa larga, de esas en las que uno se queda mirando el techo y dice: pero, ¿de verdad fue ella? ¿Y si no fue? ¿Y si fue y nunca lo confesó? No me spoileen nada, pero les digo esto: la serie no responde la pregunta, deja que uno se la lleve puesta, y eso, en el true crime, vale oro.

"Monstruo: La historia de Lizzie Borden" ya está disponible en Netflix, completa, con sus ocho episodios, y se puede ver de un tirón o en dos tardes, según el aguante del estómago y la cantidad de empanadas disponibles en la mesa.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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