El lago que parió a un monstruo: llega "Crystal Lake", la precuela de "Viernes 13" que cuenta la historia de la madre de Jason
La plataforma de streaming estrena una serie centrada en Pamela Voorhees, el origen del trauma del campamento y la cocina donde todo se cocinó, literal y metafóricamente. Linda Cardellini se pone en la piel de la mujer que cargó con el duelo más pesado del cine de terror.
Arrancamos con una frase que mi abuela de la colonia repetía cada vez que alguien se metía en problemas por no saber soltar el pasado: "El que no olvida, se lo come el lago". Y la verdad, mirá si no le cabe justo a Pamela Voorhees, esa mujer que en "Crystal Lake", la nueva serie de HBO Max, carga con el duelo más pesado que se haya visto en un slasher: el de un nene que se ahogó delante de ella en un lago, y que después se convirtió en el asesino enmascarado más famoso del cine de Norteamérica. La serie, que ya está disponible en la plataforma, tiene ocho episodios y propone algo bastante jugoso: contar la historia desde el lado de la madre, desde el dolor que la cocinera del campamento arrastró toda su vida, desde esa cocina que la vio amasar pan y, después, contener algo mucho más oscuro.
Antes de meternos en el review en sí, vale la pena detenerse un segundo en el escenario, porque la serie se luce ahí. El Campamento Crystal Lake aparece como ese galpón húmedo, con olor a leña y a frituras viejas, donde la rutina de la cocina se vuelve el verdadero corazón de la primera parte del viernes noche, perdón, de la primera parte de la historia. La cámara se queda un rato largo en el ruido de la sartén, en la luz amarillenta sobre los tablones, en ese mostrador donde Pamela sirve la comida y, al mismo tiempo, parece servir su propia tristeza. Cuando aparece la sangre, llega con el mismo ritmo: sin apuro, con la misma parsimonia con que se cortan los tomates para el guiso.
Mama, I'm coming home
Linda Cardellini, que viene de ganar un Emmy por otro trabajo, se banca la serie al hombro. Su Pamela no es una loca que grita desde el primer minuto, sino una madre que intenta hacer ruido para tapar el silencio que le dejó la muerte de su hijo. En los primeros capítulos, el guion acumula muchas líneas argumentales a la vez —demasiadas, si te soy honesta— y por momentos uno se pierde un poco entre conspiraciones, personajes nuevos y flashbacks que van y vienen. Pero ella sostiene la escena como quien sostiene una olla caliente, con las dos manos y con esa cara de estar bancándose un dolor que no se va.
Don't fear the reaper
- La serie tiene ocho episodios y se ve de corrido sin problemas, ideal para maratonear.
- El director Michael Lennox impone una estética de época muy cuidada, con violencia explícita pero sin caer en la parodia setentosa.
- La serie expande la mitología del slasher clásico, en una movida comparable a lo que hizo "Bates Motel" con "Psicosis".
- El tramo central pierde algo de fuerza, pero el final recupera el ritmo y rescata al reparto, sobre todo al joven Callum Vinson como Jason.
- La cocina del campamento funciona como un personaje más, y varias de las plataformas del terror se sienten homenajeadas sin ser copiadas.
Yo te soy sincera: vi toda la saga original de "Viernes 13" cuando era chica, en los videoclubs del barrio, así que entrar a "Crystal Lake" fue como volver al galpón del Video Max después de muchos años. Pero también charlé con un par de colegas que nunca habían visto una película de la franquicia y se engancharon igual, porque la serie se banca sola, tiene su propio lógica y no necesita que sepas quién es Jason para entender que acá hay una madre rota y un lago que guarda más secretos de los que cualquiera quisiera. La decisión de abrir el universo y sumar conspiraciones y lore propio puede desconcertar a los fans de fierro que quieren ver la misma fábrica con otra envoltura, pero tiene la misma mística de cuando te cuentan la historia del pueblito y terminás descubriendo que el mal tenía apellido y dirección.
La dirección de Michael Lennox, que ya había mostrado oficio en otros proyectos, apela a un ritmo de tierra fértil, un ritmo que remite al cine de terror norteamericano de los setenta y ochenta, pero sin caer en la parodia ni en el exceso gratuito. La sangre y el gore aparecen con criterio, al servicio del relato, en un equilibrio que no siempre se ve en las producciones del género. El anclaje en el realismo —el de la cocina, el del campamento, el de los cuerpos— hace que el terror funcione, porque uno termina creyendo que ese lago existe y que esa mujer está ahí, todavía llorando, todavía esperando.
“El que no olvida, se lo come el lago.”Refrán de la abuela de la colonia (y la mejor síntesis del drama de Pamela Voorhees)
Se come: pochoclos, porque es serie de terror y los pochoclos no negocian; o, si te copás con la onda setentosa del campamento, un sándwich de milanesa con un buen mate de por medio. La serie está disponible en HBO Max para toda la región, los ocho episodios juntos, ideal para un viernes a la noche. Yo la maratoneé en dos sentadas, y te juro que la segunda parte de la noche se me hizo corta. ¿Vos la viste? ¿Conocías la saga original antes de meterte con "Crystal Lake", o esta es tu primera vuelta por el lago?
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo
Tierra Roja Noticias