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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Entre lunas, cuadros y recuerdos: Amalia Amoedo se muestra por primera vez en La Boca

La coleccionista y mecenas que cumple 30 años atesorando arte argentino y latinoamericano expone sus propias pinturas y videos en Ungallery. Una oportunidad concreta para conocer de cerca a una figura central del circuito cultural porteño, antes del 18 de octubre.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida · · lectura 3 min
Entre lunas, cuadros y recuerdos: Amalia Amoedo se muestra por primera vez en La Boca

Vuelvo caminando por la calle Irala y la vereda todavía está húmeda. En Ungallery, un espacio que conozco de paso, hay una luz distinta esta mañana: la de una muestra que se llama entre Dos lunas y que no es una muestra más. Del otro lado de la puerta está Amalia Amoedo, coleccionista, mecenas y ahora también autora de lo que se ve colgado en las paredes. La expo se puede visitar hasta el 18 de octubre y para mí ya se convirtió en una de esas paradas obligadas del año acá en el sur porteño.

Porque a Amalia nosotros la conocemos por lo que hace por los demás: por la Fundación Ama Amoedo, que desde hace años sostiene residencias artísticas en la Casa Neptuna, en José Ignacio, Uruguay, un edificio que lleva la firma del artista Edgardo Giménez. La conocemos también porque integra los comités consultivos de Americas Society, del Centre Pompidou de París y del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Y porque en 2024 el gobierno de la ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada de la Cultura. Pero esta vez la historia es al revés: lo que se ve en La Boca es obra suya, no de su colección.

Una colección que arrancó con un regalo de cumpleaños

La propia Amalia cuenta que en 2026 se cumplen 30 años desde que adquirió su primera pieza: una pintura de Gachi Hasper que le regaló su hermano Alejandro Bengolea cuando ella tenía 19 años. Desde entonces reunió más de 800 obras de arte argentino y latinoamericano, un acervo que dialoga con lo que ella misma pinta y filma. Lo que se exhibe ahora, según dice la artista, está conectado con imágenes de su infancia, y ese puente entre memoria personal y oficio es el corazón de la muestra.

  • Pinturas y piezas de video producidas por la propia Amalia, ligadas a recuerdos de infancia.
  • La colección personal, que este año incorporó Monitor Yin Yang, la instalación de Matías Duville que representa a la Argentina en la Bienal de Venecia.
  • La Fundación Ama Amoedo y su programa de residencias en Casa Neptuna, José Ignacio, Uruguay.
  • La colaboración con la Colección AMALITA, el museo de Puerto Madero encargado por Amalia Lacroze de Fortabat y diseñado por Rafael Viñoly.

La vecina Marta, de la colonia coreana que suele pasar por la galería los sábados a la tarde, me dice mientras mira una de las pantallas: "Yo a Amalia la ubico por las residencias en José Ignacio, no tenía idea de que pintaba". Le contesto que es justamente lo que tiene de particular esta exposición: que pone el cuerpo y la mirada de Amalia en primer plano, no su rol de coleccionista.

“La descripción que la propia Amalia hace de Monitor Yin Yang, la pieza de Duville que acaba de sumar a su acervo.”Amalia Amoedo

Sobre Monitor Yin Yang, Amalia la define como una obra monumental y enormemente hermosa: un paisaje transitable hecho con sal y carbón, con dibujos que remiten a lugares alejados de la civilización. Lo singular es que se destruye al cierre de cada exhibición y se vuelve a montar en cada nuevo espacio, como si la obra viviera solo mientras se la mira. Esa lógica de lo efímero dialoga, de algún modo, con la decisión de mostrar ahora su propio trabajo: Amalia elige poner en escena algo que también podría permanecer oculto.

A Amalia, además, la conocemos por su libro de poesía Cruz del sur, publicado en 2017, y por sus pasos por la actuación y el canto. Todo eso vuelve a aparecer en entre Dos lunas, mezclado con la artista visual. La expo es, en definitiva, una de esas raras ventanas en las que una figura central del circuito cultural porteño se deja ver del otro lado del mostrador. Si andás por La Boca antes del 18 de octubre, yo te diría que te reserves una tarde: lo que Amalia espera es que la gente se acerque a conocer no solo lo que colecciona, sino lo que pinta cuando nadie la está mirando.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida

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