Gimnasia avisó en el arranque: campeón que defiende, primero castiga
El equipo de Comodoro Rivadavia superó 92-74 a Lanús en la noche de regreso del Granate a la máxima categoría y dejó señales claras en el debut de la Liga Nacional 2026/27.
Calor en la cancha y en la tribuna, el clásico de las noches de octubre en Buenos Aires. Pero esta vez la calor la puso la visita, que en cuarenta minutos resolvió lo que en la previa parecía un trámite con homenaje. Gimnasia de Comodoro Rivadavia salió campeón y salió a defender el título como quien cuida la heladera en verano: con una mano en la puerta y la otra en el control del partido.
El 92-74 final contra Lanús, en el Antonio Rotili, no necesita grandes lecturas. Los números hablan solos y, cuando los números son así, uno se ahorra el sermón. El conjunto de Comodoro ganó los primeros tres cuartos, administró la ventaja y dejó que el local se consuele con un último período que, como el café después del asado, ya no salvaba la sobremesa.
Lo bueno que dejó la noche para cada uno
- Gimnasia: la defensa como bandera. Permitió apenas 12 puntos en el primer cuarto y volvió a repetir esa cifra en el segundo, una rareza que en esta Liga vale oro. Los 26 asistencias y el 55% de tiros de campo muestran un equipo que no depende de una sola mano: cuando le cierran a uno, aparece otro.
- Gimnasia: el regreso de Marcos Chacón como referente ofensivo. Sus 28 puntos lo ratifican como el termómetro del campeón. Si él está fino, el resto respira.
- Lanús: el carácter del capitán. Martín Franchino, con 23 puntos, sostuvo al equipo cuando todo se venía abajo. Volvió después de diez años a la máxima categoría y no se escondió.
- Lanús: el último cuarto como señal de identidad. El 29-19 final muestra que el equipo de Merchant, James y Johnson puede correr la cancha y lastimar cuando le dan aire. El problema fue el aire que le dieron antes.
El debut dejó una postal que vale la pena mirar dos veces. Gimnasia construyó una diferencia de 25 puntos antes del descanso y la sostuvo sin tirars. Eso, en el básquet profesional, se llama gestión. Porque cualquiera gana un cuarto: sostener la ventaja cuando el rival cambia de aire y aprieta, eso es otra cosa.
- Gimnasia debe sostener la intensidad defensiva de los primeros treinta minutos y la circulación de pelota. Cuando jugó así, convirtió 14 de 29 triples, un 48% que en la Liga es casi un regalo.
- Gimnasia debe mejorar la concentración en los cierres. Permitió que Lanús ganara el último cuarto por diez puntos: en una serie larga, esos baches se pagan.
- Lanús debe sostener la conducción de Franchino y la verticalidad de Merchant en el uno contra uno. Son las vías de gol que mostró en el debut.
- Lanús debe mejorar la defensa perimetral en los primeros cuartos. Recibir 52 puntos antes del descanso es empezar el partido dos goles abajo en una cancha de fútbol.
El campeón avisó. El recién ascendido mostró los dientes cuando ya era tarde. El viernes 9 de octubre, Lanús recibe a Oberá Tenis Club y Ginmasia visitará a Peñarol en Mar del Plata. Ahí empezará a verse si lo del Rotili fue un arranque con pretensiones o apenas un accidente de calendario. Yo apunto a lo primero, aunque ya sabés que me reservo el derecho de errar hasta el último triple.
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