Gurpi: la fintech que convirtió la moto propia en herramienta de trabajo financiada en cuotas semanales
La firma, nacida en 2023 con un esquema de pagos sincronizado con las plataformas de delivery, ya colocó más de 200 unidades por mes en seis regiones y se prepara para cruzar la frontera hacia Uruguay.
Vamos a los números. La startup Gurpi, fundada en 2023 por los hermanos Juan Manuel y Tomás Manfroni, se propuso atender un segmento que el sistema financiero tradicional dejaba afuera: los repartidores de aplicaciones con ingresos regulares pero sin acceso al crédito bancario. En poco más de tres años, la compañía superó los cinco millones de dólares de facturación anual, entregó alrededor de tres mil motos y mantiene un índice de mora del 4 por ciento en atrasos superiores a los noventa días, una cifra sensiblemente inferior a la media del crédito minorista argentino.
Un esquema de cuotas sincronizado con el ciclo de cobro
El plan arranca con un anticipo de 190.000 pesos, tras lo cual el resto del valor del vehículo se divide en pagos semanales cercanos a los 70.000 pesos durante doce meses, con seguro comercial incluido. La particularidad del modelo es que cada cuota vence el mismo día en que el trabajador cobra en su plataforma: quien recibe el pago de PedidosYa un miércoles, transfiere su cuota ese mismo miércoles. No se trata de un débito automático: los clientes abonan de manera voluntaria, lo que convierte al cumplimiento en un indicador de la relación de confianza entre la empresa y el repartidor.
“Gente que ganaba bien, pero alquilaba la moto porque nadie le financiaba una propia. Otros directamente trabajaban en bicicleta porque no podían acceder a un préstamo.”Juan Manuel Manfroni, CEO de Gurpi
Los hermanos Manfroni identificaron la oportunidad a partir de una observación directa en la calle. Detectaron que buena parte de los trabajadores de delivery alquilaba motos pese a tener ingresos semanales estables, mientras que otro grupo directamente se desempeñaba en bicicleta por falta de acceso al financiamiento. El diagnóstico fue el punto de partida para construir un producto a medida, en un país donde, según la Central de Deudores del Banco Central, la morosidad acumula diecinueve meses consecutivos de crecimiento y cerca de siete millones de personas dejaron de ser consideradas sujetos de crédito.
De las tarjetas personales al plan de expansión regional
El relato fundacional incluye un capítulo propio de los primeros tiempos de cualquier startup: los Manfroni utilizaban sus tarjetas de crédito personales para comprar motos en cuotas en concesionarias y luego revenderlas a los repartidores con su propio esquema de pagos. Cuando el límite de una tarjeta se agotaba, la guardaban en un cajón y continuaban con la siguiente, en una operatoria artesanal que anticipó el modelo industrial posterior.
- Anticipo inicial: 190.000 pesos.
- Cuota semanal aproximada: 70.000 pesos, durante doce meses.
- Financiación cubierta: hasta el 85 por ciento del valor del vehículo.
- Seguro comercial incorporado al plan.
- Canal de cobranza: transferencia voluntaria el mismo día de cobro en la plataforma de delivery.
En la actualidad Gurpi opera como concesionaria oficial de Motomel, Benelli, TVS y Kymco, coloca más de doscientas motos por mes y tiene presencia en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán y Mar del Plata. Buenos Aires concentra cerca del 65 por ciento de la operación. Cuando una moto sufre una avería, la empresa deriva al trabajador a talleres asociados y financia la reparación; en caso de enfermedad, el contrato contempla semanas de gracia. El objetivo declarado por los fundadores es mantener operativa la herramienta de trabajo del repartidor y, con ella, la fuente de ingresos de su familia.
Comparación con el año anterior y proyección regional
Si se compara con el año anterior, la compañía pasó de un esquema incipiente basado en la reinversión de cupos de tarjetas personales a una operación con más de 200 unidades mensuales colocadas y un volumen anualizado que supera los cinco millones de dólares. La meta inmediata es ejecutar una ronda de inversión de entre dos y cuatro millones de dólares para iniciar la expansión hacia Uruguay, mercado que funciona como paso previo para evaluar eventuales desembarcos en otros países de la región.
El indicador que habrá que mirar el mes que viene es la evolución de la mora superior a noventa días: de sostenerse en torno al 4 por ciento en un contexto donde el crédito minorista se deteriora, el esquema de Gurpi habrá validado su tesis de que la disciplina de cobro depende más de la sincronía con el ingreso del cliente que de los mecanismos tradicionales de garantía.
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