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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Jean-Claude Van Damme a los 66: cómo se entrena el hombre del split cuando el cuerpo pide otra cosa

Después de décadas de karate, culturismo y escenas de acción que exigieron combinaciones de pintura y acrobacia, el actor belga reorganizó su rutina en torno a la movilidad, la flexibilidad y las cargas moderadas. Fuerza por grupos, bicicleta estática, yoga y trabajo isométrico forman parte de un esquema que ya no busca volumen sino sostenibilidad.

BS
Belén SosaAmbiente y comunidades · · lectura 3 min
Jean-Claude Van Damme a los 66: cómo se entrena el hombre del split cuando el cuerpo pide otra cosa

El espejo del gimnasio, en alguna mañana de estas, devuelve una imagen distinta a la que devolvía hace treinta años. Jean-Claude Van Damme cumple 66 y, aunque la base sigue siendo la misma —karate desde los 10, cinturón negro a los 20, una corona de Mr. Bélgica en 1978 y varias décadas de exigencia cinematográfica encima— ¿les queda algo de ese músculo fibroso que se veía en las películas de los años 80 y 90, cuando sus patadas abrieron la puerta de Hollywood al cine de artes marciales europeo?

La respuesta está en cómo entrena hoy. Y ahí aparece el giro: el esquema ya no se mide por lo que se levanta, sino por cómo se mueve el cuerpo sin romperse.

Un método construido a partir de lesiones

El belga no empezó a modificar su rutina por una decisión estética. Lo empujaron los avisos del cuerpo: problemas de espalda y articulaciones que aparecieron después de años de recibir golpes — reales y ficcionales — en sets donde las escenas de combate se ensayaban hasta que el impacto parecía verídico. La reorganización del entrenamiento fue, antes que nada, una manera de seguir entrenando.

"A medida que envejezco, he intentado equilibrar mucho más mi entrenamiento", explicó. "Intento adoptar un enfoque inteligente, aprendiendo de experiencias previas para asegurarme de no lesionarme la espalda ni las piernas." La frase condensa el principio que ordena cada jornada: la técnica pesa más que la carga.

Fuerza por grupos, cargas moderadas y una regla de oro para empezar

Las sesiones de pesas se estructuran por grupos musculares, dos por jornada, con alternancia día por medio. El criterio central es la ejecución: espalda recta, caderas bien posicionadas, repeticiones lentas y controladas. Las cargas son moderadas; el objetivo declarado es el cansancio muscular sin el castigo articular que trae el exceso de peso.

  • Trabajar dos grupos musculares por sesión y alternar día por medio.
  • Cargas que provoquen fatiga sin exigir a las articulaciones.
  • Espalda recta y posición correcta de caderas como condición innegociable.
  • Repeticiones controladas, priorizando la técnica por encima del volumen.
  • Para principiantes: empezar con un kilogramo y repetir hasta dominar el movimiento antes de subir el peso.

Esa última indicación —un kilo, incluso— parece extravagante en boca de alguien que popularizó un split en pantalla, pero es coherente con el resto de la filosofía: el cuerpo responde mejor cuando el gesto está consolidado, no cuando se lo fuerza.

Cardio suave, respiración atenta y el regreso del yoga

El cardio aparece dos o tres veces por semana. La herramienta elegida suele ser la bicicleta estática, porque sube las pulsaciones sin el desgaste que dejan otras superficies. Durante esas sesiones, la atención se reparte entre la respiración y las señales que va mandando el organismo —un termómetro interno que, a esta altura, vale más que cualquier pulsómetro.

El yoga y los ejercicios isométricos completan el rompecabezas. Los practica desde hace más de 25 años, después de una lesión que lo obligó a rehabilitarse para recuperar flexibilidad y control. "Hace años me lesioné, así que me rehabilité para ganar flexibilidad, destreza y ponerme en forma", resumió. Buena parte de esos movimientos no requieren máquinas ni grandes espacios, un detalle que los vuelve accesibles para cualquiera que tenga un rincón libre en la casa y algo de constancia.

La pregunta que queda dando vueltas es si este tipo de esquema —fuerza moderada, movilidad, isometría y un ojo clínico puesto sobre cada articulación— terminará siendo, en los próximos años, el manual de entrenamiento de toda una generación que se crio viendo patadas voladas en el cine y hoy, con medio siglo encima, necesita algo más parecido a lo que practica Van Damme que a lo que mostraba en pantalla.

BS
Belén SosaAmbiente y comunidades

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