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VIE, 16 OCT 2026
Vida

La autoestima después del golpe: por qué la mayoría se repone y a quién le cuesta más

Un estudio de la Universidad de Zúrich siguió durante seis meses a más de mil adultos que habían atravesado una pérdida importante y comprobó que solo una minoría quedó atrapada en niveles bajos de autovaloración. La personalidad, la edad y el significado que cada persona le da al hecho marcan la diferencia entre salir adelante o quedar a la deriva.

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Belén SosaAmbiente y comunidades · · lectura 3 min
La autoestima después del golpe: por qué la mayoría se repone y a quién le cuesta más

Cuando la vida sacude la imagen que uno tiene de sí mismo, ya sea por quedarse sin trabajo, terminar una relación o reprobar un examen, la caída suele sentirse como un terremoto interno: la autoestima se resquebraja y aparece la duda sobre el propio valor. La pregunta que sobreviene entonces es cuánto tarda en volver a armarse y por qué a algunas personas les cuesta muchísimo más que a otras.

Lo que midió la investigación suiza

Un equipo de la Universidad de Zúrich publicó en 2026 un trabajo de campo notable por su persistencia: siguió a más de mil adultos alemanes durante 24 semanas, todos ellos atravesados por un episodio adverso en las seis semanas previas. Las pérdidas consideradas fueron tan duras como la muerte de un ser querido, y tan cotidianas como un final de pareja, un despido, la ruptura de una amistad importante o una materia reprobada. Cada participante respondió cinco veces a cuestionarios de personalidad y autoestima, lo que permitió trazar curvas reales de recuperación y no apenas un retrato estático.

El hallazgo central es casi un mensaje de esperanza cuantificada: solo el 11 por ciento de los voluntarios se mantuvo en niveles muy bajos de autoestima durante todo el seguimiento. La enorme mayoría, incluso quienes habían comenzado en situaciones muy desfavorables, fue mejorando con el paso de los meses. Los investigadores lo describen con una palabra que parece casi fisiológica: habituación, la adaptación natural del psiquismo frente a un evento negativo, que va apagando su carga emocional hasta convertirlo en parte del paisaje.

Qué hace que un golpe duela más que otro

El dato, sin embargo, tiene su contracara. Los factores que rodean la experiencia pesan tanto como el hecho en sí. El equipo de Zúrich identificó que cada evento se vive de manera distinta según el peso emocional que se le asigna, el grado de control que la persona siente tener sobre la situación, el impacto que tuvo en su posición social y si modificó su visión del mundo, por ejemplo, la sensación de que la vida es injusta. Una separación puede doler como un duelo o como un trámite; un despido puede vivirse como un fracaso o como un punto de inflexión, y la diferencia no está solo en el afuera.

La personalidad, como era esperable, hace su parte. Las personas con altos niveles de neuroticismo, aquellas que tienden a interpretar los cambios desde una perspectiva negativa, mostraron mayor dificultad para recuperarse. Ese rasgo puede alimentar la rumiación, la preocupación constante y la tendencia a concluir que un mal resultado dice algo definitivo sobre el propio valor, una trampa cognitiva que traba la salida.

  • La pérdida de empleo fue uno de los dos eventos con mayor asociación a la dificultad para reconstruir la autoestima, probablemente porque golpea la identidad productiva y la estabilidad material al mismo tiempo.
  • El fin de una amistad aparece como el otro gran punto crítico, en muchos casos subestimado porque no tiene el reconocimiento social de un duelo de pareja o de un despido.
  • Las separaciones de pareja afectan de manera particular cuando se viven como rechazo, porque activan la pregunta más cruda sobre el propio valor.
  • La edad funcionó como factor protector: las personas mayores mostraron mejor recuperación, un dato que los investigadores vincularon con una mayor experiencia acumulada para relativizar las pérdidas.

El cuadro que dibuja la investigación suiza es, en definitiva, menos catastrófico de lo que suele temerse en el momento del golpe: la mayoría de las personas atravesadas por pérdidas serias logra reconstruir su autoestima en cuestión de meses, y la minoría que queda atrapada en niveles bajos suele ser identificable por rasgos de personalidad, por el tipo de evento y por el significado que le asigna. Saber que la curva natural tiende a mejorar no borra el dolor, pero sí permite ponerlo en perspectiva y, sobre todo, distinguir cuándo conviene pedir ayuda profesional para no quedar dentro de ese 11 por ciento que el estudio dejó al descubierto. ¿Qué significa, entonces, para cada uno volver a mirarse al espejo después de un golpe así?

BS
Belén SosaAmbiente y comunidades

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