La fecha de vencimiento de la tarjeta se puede correr y por qué conviene hacerla coincidir con el sueldo
Bancos y entidades emisoras permiten modificar el cierre y el vencimiento del resumen por la web, la aplicación o la atención telefónica, una herramienta útil para ordenar los pagos mensuales y evitar intereses por pagar fuera de término
El vencimiento de la tarjeta de crédito puede ajustarse y, en la mayoría de los bancos que operan en el país, correr esa fecha unos cuantos días hacia adelante o hacia atrás es un trámite al alcance del cliente, sin costos extra ni requisitos fuera de lo común. Lo que cambia con ese movimiento es el calendario del resumen: el día de cierre, que es cuando se corta el período de consumos, y el día de vencimiento, que es la fecha límite para pagar sin recargos. Mover ambas fechas para que coincidan con el momento del mes en que el sueldo impacta en la cuenta es, en los hechos, la diferencia entre llegar a pagar el resumen completo o caer en el pago mínimo y quedar enganchado con intereses que se acumulan mes tras mes.
Antes de pedir el cambio, qué mirar en el resumen
Antes de iniciar cualquier gestión conviene abrir el resumen actual de la tarjeta, ya sea en la aplicación del banco, en la web o en el correo electrónico donde llega el detalle del período. Allí figuran, juntos, los datos que importan para decidir: la fecha de cierre, la fecha de vencimiento, el saldo en pesos, los consumos en dólares que se pagarán en esa moneda y el importe mínimo que el banco acepta cobrar para no marcar el pago como atrasado. Tener esa información a mano evita pedir un cambio de fecha a ciegas y permite comparar cuánto se adeuda hoy con cuánto se va a adeudar si la nueva fecha corre el vencimiento hacia un momento del mes en el que la cuenta todavía no tiene fondos.
Porque la cuestión de fondo es esa: el pago mínimo no es una herramienta de planificación, es una trampa silenciosa. El banco acepta cobrar ese importe chico todos los meses y, mientras tanto, financia el resto del resumen con una tasa de interés que, en la Argentina de los últimos años, suele superar con holgura la inflación. Abonar el mínimo mantiene la tarjeta al día, sin bloqueos ni reportes de atraso, pero deja una bola de nieve que crece todos los meses y que termina pagando sola la persona que pensó que estaba estirando el sueldo.
- Revisar el resumen y anotar el cierre, el vencimiento y el saldo del período actual.
- Entrar a la web o la app del banco, ubicar la sección de tarjetas e identificar el plástico por su numeración.
- Buscar dentro de los ajustes la opción para modificar cierre y vencimiento, y elegir entre las fechas o semanas que el sistema ofrece.
- Si esa opción no aparece en los canales digitales, comunicarse con el centro de atención telefónica del banco para pedir el cambio de forma personalizada.
- Confirmar la nueva fecha antes del primer cierre y verificar, en el resumen siguiente, que el cambio haya quedado efectivamente aplicado.
Por qué mover el calendario no es un detalle menor
Sucede seguido: el sueldo cae el quinto día hábil del mes, pero el vencimiento de la tarjeta está fijado para el primero, cuando todavía no se cobó nada. En ese caso, lo que termina pasando es que el cliente paga el mínimo porque no le alcanza con lo que tiene en la cuenta, o directamente paga fuera de término y suma intereses punitorios. Ajustar la fecha del resumen para que el cierre y el vencimiento caigan unos días después del acreditamiento del sueldo es, en la práctica, la manera más directa de ordenar el mes sin tener que andar pidiendo adelantos en efectivo ni recurriendo al descubierto bancario.
Lo que se ve en la app y lo que se ve en la calle
En los manuales de los bancos el trámite figura como una gestión simple, disponible las veinticuatro horas, sin costo y al alcance de cualquier usuario. En la práctica, la realidad suele ser otra: muchas entidades sólo muestran la opción de cambio de vencimiento para un grupo reducido de clientes, otras la esconden en menues que cuesta encontrar y unas terceras directamente derivan al call center, donde los tiempos de espera se miden en música funcional y en esperas que parecen eternas. Cuando el cliente es monotributista, autónomo o cobra en negro y no tiene relación con el banco más allá de la cuenta sueldo, la gestión se vuelve todavía más burocrática, pese a que se trate de un derecho que la propia entidad reconoce en su letra chica.
“Modificar la fecha de vencimiento es un derecho del usuario y una herramienta de ordenamiento financiero. Aun así, en la práctica cotidiana de la sucursal o del centro de atención, conseguir que el cambio se aplique de manera efectiva puede llevar más llamadas y más paciencia de la que el banco admite en su propaganda.”Oksana Melnik, Campo y yerba
La pregunta que queda dando vueltas es la de siempre: si los bancos cobran intereses que en muchos casos duplican la tasa de inflación, si ofrecen una herramienta para que el cliente pague a tiempo y, sin embargo, la vuelven un trámite engorroso cada vez que se la pide, quién se queda finalmente con la diferencia entre lo que el sistema dice y lo que termina pasando en la cuenta de la gente. La respuesta, como casi siempre en el sistema financiero argentino, no la paga el banco.
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