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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

La hipótesis del amor: cuando un acuerdo entre dos termina valiendo más de lo que cualquiera de los dos había imaginado

Lili Reinhart y Tom Bateman encabezan una comedia romántica ambientada en la universidad, donde una farsa de noviazgo empieza a parecerse cada vez menos a una mentira y cada vez más a una historia para quedarse mirando la pantalla hasta el final.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
La hipótesis del amor: cuando un acuerdo entre dos termina valiendo más de lo que cualquiera de los dos había imaginado

Me acuerdo de que mi abuela decía siempre que los acuerdos entre dos, cuando se firman con buena fe y un poquito de terquedad, terminan durando más que cualquier promesa solemne, y la verdad es que viendo La hipótesis del amor uno termina pensando que la vieja tenía razón, porque toda la película no es otra cosa que un acuerdo entre dos personajes que se van transformando en otra cosa muy distinta de lo que habían planeado en un comienzo.

La película, que acaba de caer en el catálogo de Prime Video y dura 110 minutos, está dirigida por Claire Scanlon y tiene guion de Sarah Rothschild, que tomó como base la novela de Ali Hazelwood para llevar a la pantalla una comedia romántica ambientada en el universo universitario, ese territorio donde conviven los proyectos de investigación, las becas que se pelean a brazo partido y, claro está, los amores que empiezan como un disparate y terminan siendo cualquier cosa menos un disparate.

El galpón antes que el show

Antes de meterse de lleno con el romance, lo mejor que tiene la película es que se detiene un momento a mostrarnos el galpón, o sea, el ámbito en el que se mueven estos personajes: hay laboratorios, aulas con luz de tubo, despachos donde los profesores reciben a los estudiantes con cara de pocos amigos, pasillos donde se cruzan tesis y carpetas, y una sensación general de que en esa universidad se trabaja tanto como se enamora uno, que ya es decir bastante.

Olive Smith, el personaje que interpreta Lili Reinhart, es una estudiante de posgrado obsesionada con sus estudios, una chica que perdió a su mamá durante la adolescencia y que encontró en su amiga Anh una especie de hermana postiza con quien compartir los nervios, las frustraciones académicas y los chismes del pasillo. Anh está enganchada con Jeremy, un compañero de la facultad, y Olive, para empujarla a que se anime, decide mostrarle que ella ya no tiene ningún interés romántico en él. La solución que se le ocurre es tan simple como desacertada: fingir un noviazgo con Adam Carlsen, el profesor más temido del lugar, interpretado por Tom Bateman con esa mezcla de cara de póker y destellos de humor que a mí, particularmente, me terminó ganando.

Hips don't lie

Del otro lado del mostrador está Adam Carlsen, un docente distante y seco con los estudiantes, que encima tiene sus propios motivos para prestarse al juego: necesita aparecer como alguien en pareja para acceder a una beca que le permita continuar con su investigación. Y acá aparece lo mejor del filme, que es cómo Scanlon y Rothschild van dejando que el acuerdo formal se vaya permeando de gestos mínimos, de cenas compartidas, de comentarios al paso, de discusiones por tonteras, hasta que los mismos protagonistas se dan cuenta de que la actuación les está empezando a quedar un poquito grande, o mejor dicho, un poquito chica, porque ya no les cierra el traje.

El elenco se completa con Rachel Marsh como Anh, Nicholas Duvernay en el papel de Jeremy, más Jaboukie Young-White y Arty Froushan, que se ocupan de darle volumen al entorno universitario y de sostener el ritmo de una comedia que no necesita grandes golpes de efecto para hacer reír: le alcanza con el tono, con los diálogos filosos y con la química que se va cocinando a fuego lento entre Reinhart y Bateman, que mirándose a los ojos transmiten ese cosquilleo de cuando uno ya sabe que la farsa se le está yendo de las manos y no sabe bien si está arrepentido o encantado con la situación.

A mí lo que más me gustó, y se los digo con todas las letras, es que la película no apura el beso, no corre la última milla y se permite disfrutar del viaje: de los nervios de Olive cuando procura hacer creíble el romance, de la cara de Adam cuando intenta ser un novio aceptable, de las escenas en las que la farsa se mezcla con momentos genuinos y uno como espectador termina diciendo bueno, muchachos, ya fue, dense cuenta, que están perdidamente enganchados y no hay cláusula en el acuerdo que los salve de eso.

  • Dónde: Prime Video, en el catálogo de películas de la plataforma.
  • Cuándo: disponible desde ahora, para ver en cualquier momento del día.
  • Qué se come: pochoclos, una copa de vino y, si son de mi generación, un mate al lado del sillón mientras Reinhart y Bateman hacen el trabajo sucio de emocionarnos.
RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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