La novela que Stephen King decidió sacar del mundo: por qué "Rabia" ya no se consigue y nunca llegará a la pantalla
La historia del libro maldito de King, que el propio autor retiró del mercado después de aparecer en pertenencias de jóvenes que cometieron masacres en escuelas de Estados Unidos. Un repaso por la decisión editorial que lo convirtió en un título único en su bibliografía.
"Yo sabía, no bien me enteré, que tenía que hacer algo": arrancó a explicarlo en aquel entonces y lo repite cada vez que le preguntan. Stephen King tomó una decisión que casi nadie en la historia de la literatura popular tomó antes: retirar del mercado un libro propio. La novela se llama "Rabia" y la escribió durante sus años universitarios, cuando todavía no había imaginado que "Carrie" lo iba a sacar de la anonymity más absoluta. La publicó en 1977, la firmó como Richard Bachman, y durante un buen rato fue un título más dentro de esa serie de novelas sin nombre propio que King iba dejando caer como un ejercicio de estilo o, dicen los que lo conocen, como una forma de medir si el talento le alcanzaba sin el brillo de su nombre. La historia cuenta lo que a King más le gusta contar: lo que pasa cuando lo cotidiano se rompe. Charlie Decker, un estudiante al que expulsan de su instituto, reacciona al castigo sacando un arma del casillero, mata a varias personas y toma rehenes. Una jornada de violencia concentrada, narrada con la prosa clínica que después haría escuela en el género.
Cuando el libro apareció donde no tenía que aparecer
Lo que cambió la relación de King con esa novela no fue una crítica, ni una caída en ventas, ni una pelea con un editor. Fue algo mucho más pesado. El libro empezó a aparecer, una y otra vez, entre las pertenencias de jóvenes involucrados en tiroteos escolares en Estados Unidos. El caso que terminó de convencerlo fue el de Michael Carneal, que en 1997 mató a tres personas en su colegio y tenía un ejemplar de "Rabia" entre sus cosas. "Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro", reconoció el propio King años después, cuando ya había tomado la decisión de sacarlo de circulación.
“No quería que 'Rabia' fuera uno de esos aceleradores. Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más.”Stephen King
En su razonamiento, el escritor es cuidadoso: no dice que los libros o las películas generen violencia. Dice que la enorme mayoría de los que consumen ese tipo de material no actúa de manera violenta. Pero reconoce que existe un subgrupo chico, muy chico, de personas en las que ciertos contenidos pueden operar como catalizadores. Y que en esos casos, el libro funciona como una especie de manual emocional. "Rabia", por la cercanía con la edad de los protagonistas y por la minuciosidad con la que describe el armado de la jornada, entraba en esa categoría para King. Y eso le alcanzaba para actuar.
Prohibido también en la pantalla
La misma lógica se extendió a cualquier adaptación. Si el problema era que el libro podía operar como acelerador en la cabeza de un lector concreto, autorizar una película o una serie habría sido contradictorio. Por eso King bloqueó también cualquier versión audiovisual. No por un tema de derechos, ni porque no le interesara el proyecto: porque entiende que la decisión editorial y la decisión de mantenerlo lejos de la pantalla son la misma decisión. La prohibición sobre cine y televisión es, entonces, consecuencia directa de haber retirado el libro.
La Primera Enmienda y la responsabilidad moral
En 2013, King volvió sobre el tema en el ensayo "Guns", donde repasó su posición sobre el control de armas en Estados Unidos y explicó con más detalle por qué había sacado "Rabia" del mercado. Ahí escribió algo que a mí, como lectora, me sigue pareciendo de las cosas más serias que dijo un escritor estadounidense en lo que va del siglo: que la Primera Enmienda de la Constitución le permitía legalmente mantener el libro en circulación, pero que su responsabilidad moral le pedía lo contrario. Es una frase que vale la pena subrayar, porque pone en juego algo que muchas veces olvidamos: que las leyes dicen lo que se puede hacer, y la ética lo que se debe hacer, y que a veces esas dos cosas no coinciden.
- "Rabia" se publicó en 1977 bajo el seudónimo Richard Bachman y nunca fue un bestseller.
- La novela narra la toma de rehenes en un colegio a manos de un estudiante expulsado.
- El libro apareció entre las pertenencias de jóvenes involucrados en tiroteos escolares; el caso de Michael Carneal en 1997 fue determinante.
- King bloqueó además cualquier adaptación cinematográfica o televisiva.
- La obra integra hoy una categoría singular dentro de la bibliografía del autor.
Hay algo que a mí, como lectora y como cronista, me resulta conmovedor de esta historia, y que quiero compartir antes de cerrar. King no sacó "Rabia" porque le pareciera una mala novela, ni porque se arrepintiera de haberla escrito. La sacó porque entendió que un libro no es solo un objeto estético, sino también un objeto social, y que a veces un texto puede hacer daño aunque su autor no lo haya escrito con esa intención. Esa manera de pensar, en la que el derecho a publicar convive con la responsabilidad de no publicar, es bastante infrecuente en un mercado que suele medir todo en ventas y en adaptaciones. Por eso "Rabia" ocupa hoy un lugar único en la obra de King: es el libro que él mismo considera demasiado riesgoso para estar disponible, más allá de su valor literario. Un título que sobrevive en la memoria de los fans y en los estantes de los coleccionistas, pero que su propio autor prefiere que no esté al alcance de la mano.
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