La yerba subió menos en góndola, pero la inflación del 1,7% sigue dejando a la Argentina como el segundo patio trasero de la región
El INDEC registró la menor suba mensual en catorce meses, con un acumulado del 21,30% en lo que va del año y una interanual del 33,5%. En el ranking latinoamericano, sólo Venezuela corre más rápido que los precios argentinos, mientras el resto de los países se mueve por debajo del 1% o directamente en deflación.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió este jueves que la inflación de agosto fue del 1,7%, cuatro décimas por debajo del 2,1% de julio y el registro mensual más bajo desde junio de 2025, cuando el organismo había marcado 1,5%. Con ese guarismo, la canasta de que mide el Índice de Precios al Consumidor acumula en los primeros ocho meses del año una suba del 21,30% y, en la comparación interanual, un avance del 33,5%, una cifra que, aún desacelerada, mantiene a la Argentina instalada en el podio regional del malestar.
Un segundo lugar que nadie quiere
El dato local contrasta de manera elocuente con lo que ocurrió en el resto de América latina durante agosto. Venezuela, con una economía todavía convulsionada por la crisis cambiaria, volvió a encabezar el ranking con un alza mensual del 8,9%, más de cinco veces superior a la cifra argentina. Detrás se ubicaron Bolivia, con 1,1%, y Honduras, con 0,79%. Chile y Guatemala coincidieron en 0,6%; Colombia marcó 0,39% y República Dominicana, 0,38%. El Salvador cerró en 0,33%, Uruguay en 0,24%, México en 0,20% y Perú apenas en 0,07%. Paraguay, en tanto, directamente registró una variación de 0,00%, con su IPC clavado en cero.
El extremo opuesto lo ocupan Costa Rica, con una deflación de 0,11%, y Brasil, con una caída de precios del 0,40%, los dos únicos países de la región que mostraron variación negativa en el mes. Cuba, Nicaragua, Ecuador y Panamá aún no habían publicado sus cifras de agosto al cierre del relevamiento, por lo que el mapa regional queda incompleto para esa porción del continente.
El acumulado que desnuda la foto
- Venezuela: 200,10% acumulado entre enero y agosto.
- Argentina: 21,30% en el mismo período.
- Colombia: 5,35% y Honduras: 4,78%, muy por debajo de la marca local.
- Perú (4,16%), Uruguay (3,65%) y Chile (3,60%) se mueven en terreno de un dígito.
- Brasil acumula 3,09% y México apenas 1,69%, uno de los registros más bajos de toda la región.
- Costa Rica es el único caso con acumulado negativo: -0,50%.
La fotografía se vuelve más áspera cuando la mirada se corre del mes y se posa sobre lo que va del año. Venezuela ostenta un acumulado del 200,10%, una cifra sideral que de todos modos deja a la Argentina en un incómodo segundo puesto: mientras el país que lidera la tabla necesita multiplicar sus precios por tres en apenas ocho meses, el nuestro los incrementa algo más de un quinto, una proporción que cualquier asalariado de la zona yerbatera reconoce cuando mira la diferencia entre lo que cobraba en enero y lo que cobra ahora al cargar el changuito en el súper de Oberá, Apóstoles o Montecarlo.
El contraste con la chacra y con el recibo
En las chacras, la desaceleración que festeja el Palacio de Hacienda no se percibe de la misma manera. Dionisio Acosta, colono de la colonia Guaraní, en el corazón del área tabacalera de Misiones, resume el estado de ánimo al comparar el 1,7% del INDEC con lo que ve cuando pasa por la proveeduría del pueblo. Acá el kilo de arroz, el paquete de fideos, el aceite y, sobre todo, el kilo de yerba que él mismo cosechó cuestan muy distinto a lo que costaban hace seis meses, cuenta mientras acomoda un fardo en el galpón. Si la inflación aflojó, no se nota en el mostrador, agrega. Esa percepción, multiplicada por miles de tareferos y colonos en el norte argentino, explica por qué un número macroeconomicamente razonable choca contra la realidad del recibo que no termina de cerrar.
La pregunta de fondo, entonces, vuelve a quedar planteada con la misma crudeza de cada mes: si los precios mayoristas se desacelera, si el IPC baja cuatro décimas y si el acumulado interanual cede desde los picos de meses anteriores, quién se está quedando con la diferencia entre lo que el organismo marca y lo que efectivamente paga un hogar tipo. La respuesta, por ahora, no aparece en el comunicado del INDEC ni en los gráficos de la región, pero pesa en cada góndola y en cada cosecha entregada.
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