Leuco, Martínez y esa costumbre tan nuestra de ventilar el amor en la tele
La expareja que condujo juntas un noticiero volvió a cruzarse al aire, respondió un cuestionario íntimo y dejó frases que se hicieron tendencia. Crónica de un encuentro que dice tanto sobre ellos como sobre nosotros.
Mi vieja, chaqueña de pura cepa, repite desde que tengo memoria que "las cosas de la pareja se hablan en lo de la abuela, no en lo de todos". Cada vez que veo a dos ex sentarse frente a una cámara y dejarse preguntar por el amor que se tuvieron, me acuerdo de esa frase. Pero también pienso, ya sin inocencia, que a esta altura ventilar el corazón en la tele dejó de ser un pecado y se volvió casi una sección obligatoria del espectáculo argentino. Lo que pasó esta semana entre Diego Leuco y Sofi Martínez es la prueba más reciente de ese hábito.
Antes de contarles qué se dijeron, vale la pena describir el galpón: un estudio con buena luz, público joven que aplaude cada respuesta como si fuera un gol y un conductor oficiando de mediador amoroso. En ese escenario, dos periodistas que hasta hace poco compartían noticiero y -perdón, no, me trabo-, que compartían noticiero y vida en común, se sometieron a un cuestionario cruzado. La dinámica era simple: preguntas picantes, respuestas sinceras y cero margen para el libreto.
Rosas y silencios
Porque claro, lo más jugoso del cruce no fueron las confesiones tiernas sino el terreno de las redes sociales, ese patio trasero del corazón moderno. Martínez fue la más filosa: contó que el mismo día de la separación silenció a Leuco y que, hasta hoy, no lo ve en sus redes. "Era mejor silenciarte que eliminarte", le dijo, como quien elige la penitencia intermedia entre el olvido total y el seguimiento compulsivo. Es una frase que describe a una generación entera, la que prefiere la ampolla del silencio antes que el bisturí del bloque.
Leuco, por su parte, confesó que esa decisión lo incomoda y que todavía escribe mensajes que después borra sin enviar. "Millones de veces le escribí y después los borré. Yo soy de escribir largo", tiró, mientras ella festejaba el dato entre risas. Es el eterno gesto del que ama y duda: tipear, releer, arrepentirse, borrar. Un ritual que en mi infancia era mandar cartas al correo y romper el sobre antes de franquearlo, y que hoy se muda al celular con el mismo dramatismo.
“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco, sobre si extraña sentimentalmente a su expareja
Fotos guardadas, días por borrar
- Leuco reconoció que extraña "más veces sí que no" a Martínez en lo sentimental.
- Martínez reveló que silenció a Leuco en redes el mismo día de la ruptura y nunca lo destrabó.
- El conductor contó que escribe mensajes largos y después los borra sin enviarlos.
- Martínez contó que no borró las fotos compartidas, pero configuró el teléfono para que la cara de su ex no aparezca en los recuerdos automáticos.
- Leuco sostuvo que el único día que eliminaría de la relación es el de la separación: "No hubo días tristes en nuestra relación, pero eliminaría ese".
Ahora bien, hecha la descripción y anotada la letra chica del cruce, me toca la parte donde todo periodista se juega la camiseta: la opinión. A mí estos reencuentros me generan una ternura contradictoria. Por un lado pienso que son un cierre sano, una manera de correrse del lugar del ex resentido y volver a ser colegas sin tensiones. Por el otro sospecho que, en el fondo, abren más preguntas de las que responden, porque una cámara siempre empuja a la frase más extrema y eso le termina sacando el cuero a la intimidad. Lo más humano, en todo caso, fue verlos reírse juntos. La risa del ex, dicen los que saben, es la última frontera del duelo amoroso: cuando podés reírte con alguien sin sentir que perdiste, recién ahí empezás a sanar.
Si quieren ver el segmento completo, lo van a encontrar en redes y plataformas de streaming del programa donde se emitió. No hay entradas ni reservas: lo miran desde el sillón, con una taza de té o un Fernet, que es lo que tomamos cuando queremos ver tele con juicio crítico y un poco de compasión. Y si en algún momento la nostalgia los agarra de la mano mientras miran, no se preocupen: a Leuco, según sus propias palabras, le pasa muchas veces más sí que no.
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