Saltar al contenido
Tierra Roja NoticiasTierra Roja Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.536,00 -0,24%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Levantarse de la silla por unos minutos puede cambiar cómo rendimos a la vuelta

Una revisión de 25 ensayos y 1.115 personas mostró que interrumpir el tiempo sedentario con caminatas, estiramientos o subir escaleras aporta mejoras pequeñas, pero reales, en atención y memoria. Especialistas consultados llaman a tomarlas como complemento, no como reemplazo del ejercicio regular.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida · · lectura 3 min
Levantarse de la silla por unos minutos puede cambiar cómo rendimos a la vuelta

Son las once de la mañana y el café ya quedó lejos. La pantalla muestra el mismo documento desde hace una hora y la espalda empieza a pedir permiso. En la cocina de una oficina del microcentro porteño, Carolina, de la redacción de Economía, se levanta, estira las piernas y camina hasta el ventanal. Vuelve dos minutos después y, dice, "me cuesta menos volver a leer". Lo que cuenta esta vecina nuestra de la calle Reconquista es, según una revisión reciente, mucho más que una impresión: una pauta con base científica.

Un equipo encabezado por Yongming Li reunió 25 ensayos clínicos con 1.115 participantes de entre 8 y 78 años. La pregunta era simple: ¿qué pasa cuando uno interrumpe el trabajo sentado con breves movimientos? Las respuestas fueron medidas en atención sostenida, capacidad de cambiar de tarea, control de impulsos y memoria de trabajo. El promedio dio un valor de 0,24, una mejora chica pero consistente, donde 0,2 ya se considera un efecto pequeño.

Qué se probó y con qué frecuencia

  • Caminar dentro o fuera del lugar de trabajo.
  • Estiramientos suaves junto al escritorio.
  • Subir escaleras durante uno o dos pisos.
  • Pedalear en una bicicleta fija.
  • Hacer ejercicios de resistencia con el peso del cuerpo.
  • Saltar o correr sin desplazarse, en sesiones cortas.

Las pausas duraron menos de diez minutos, muchas veces apenas dos. Se probaron dos cadencias: cada treinta minutos o cada sesenta. Contra lo que uno podría suponer, las pausas separadas por una hora mostraron una ventaja ligeramente mayor. La diferencia fue chica, pero invita a pensar que no hace falta moverse todo el tiempo para cosechar algún beneficio.

Dónde rendimos mejor y por qué

Los efectos más marcados se dieron en ámbitos donde las rutinas se sostuvieron varias semanas, sobre todo en escuelas y oficinas. Mark Hamer, investigador del University College London, destacó la posibilidad de sumar movimientos sencillos antes de continuar una lección, sin equipamiento deportivo. En el aula, dijo, alcanza con pedirles a los chicos que se paren, den unos pasos o se estiren antes de la siguiente consigna.

“Los beneficios abarcaron la atención sostenida, la capacidad de cambiar de consigna y el control de respuestas impulsivas. También alcanzaron a la memoria de trabajo, esa que nos permite retener un número de teléfono mientras marcamos.”Resumen de los hallazgos de la revisión

Mike Trott, de la Universidad de Queensland, deslizó una explicación posible: el movimiento breve liberaría dopamina y noradrenalina, dos sustancias vinculadas con el estado de alerta y la concentración. Es una hipótesis, no una certeza, pero ayuda a entender por qué tantos participantes describieron que volver a la tarea se sentía más llevadero.

Lo que estas pausas hacen y lo que no

Acá en el sur del conocimiento médico, los especialistas son claros: estas interrupciones complementan la actividad física habitual, pero no reemplazan las recomendaciones generales de ejercicio. Sirven para cortar una jornada sedentaria y ayudar a que el cerebro responda mejor al volver a la silla. No sustituyen a una caminata larga, a una clase de yoga ni a la rutina del gimnasio.

Para nosotros, que pasamos horas frente a la pantalla, la idea es concreta: levantarse cada tanto, moverse dos minutos y volver. No hace falta cambiar la vida, alcanza con no quedarse quieto del todo. La vecina de la cocina lo cuenta sin saberlo, y la ciencia, esta vez, parece darle la razón.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo