Marcela Ortiz se fue en silencio: la chica de la boda del 93 que nunca volvió a la tele
Tenía 61 años y murió en Tigre tras perder el control de su auto. La Justicia investiga si le jugó una mala pasada el corazón antes del choque. Su hija Shelsian confirmó la noticia en redes y el mundo del espectáculo la despide con cariño.
Yo me acuerdo perfecto de esa tarde de domingo: mi vieja en la cocina preparando el mate, mi viejo gritando que bajara el volumen del televisor porque se estaba por casar una chica que salía en la novela de la tarde, y yo, con doce abriles encima, fascinada con el vestidazo blanco que llevaba Marcela Ortiz aquel 26 de setiembre de 1993. Me acuerdo porque mi abuela, que de esas cosas tenía una memoria de elefante, repetía cada vez que la veía en pantalla: «Pobre pibe, esa chica se va a comer los sapos que le meta el destino». Y el destino, querido lector, le terminó cobrando la factura de la peor manera posible: Marcela tenía 61 años y murió en un accidente de tránsito en Villa La Ñata, partido de Tigre, cuando el vehículo que manejaba se metió dentro de una zanja después de que ella perdiera el control de la dirección.
Ahora bien, antes de meternos en lo que fue su carrera, vale la pena detenerse un instante en el lugar del hecho, que a mí siempre me gusta imaginar para no desatender el contexto en el que pasan estas cosas trágicas. Villa La Ñata es uno de esos barrios del conurbano norte bonaerense que mezcla quintas con countries, calles de tierra con asfalto nuevo y un río que se desborda cada vez que llueve dos gotas más de lo previsto. Imagínense la escena: una ruta tranquila, un auto que se cruza de mano, el final adentro de una zanja y el llamado al servicio de emergencias que, según lo que se pudo reconstruir hasta acá, llegó pero ya no pudo hacer nada para revertir el cuadro.
Corazón que puede fallar
La investigación de la Justicia tiene varios frentes abiertos, pero hay uno que sobresale por lo sensible del asunto: quieren determinar con las pericias correspondientes si Marcela Ortiz sufrió una afección cardíaca previa al impacto. En criollo: si el corazón le jugó una mala pasada antes de que el auto se despistara, o si directamente fue un imprevisto mecánico o de salud el que la llevó a perder el dominio del vehículo. La causa está caratulada por estas horas y hasta que no esté el informe toxicológico y la autopsia correspondientes no se va a saber a ciencia cierta qué pasó. Mientras tanto, lo único cierto es lo que su hija Shelsian publicó en redes sociales para despedirla, con un mensaje breve pero cargado de ese dolor que solo se entiende cuando se pierde a una madre.
La boda del año y un divorcio que hizo ruido
- El casamiento con Raúl Taibo se transmitió en vivo por Canal 9 y fue conducido por Silvio Soldán.
- La producción del evento estuvo a cargo de Alejandro Romay, el histórico productor de la televisión abierta.
- Se trató de una de las bodas más comentadas de la televisión argentina de los años noventa.
- El matrimonio duró poco y la separación terminó en una pelea judicial por los bienes gananciales que expuso a ambos más allá de la relación.
- Tras ese episodio, Marcela se fue alejando de los medios hasta prácticamente desaparecer de la escena pública.
Como les contaba al principio, yo era una nena cuando vi esa boda por televisión y la figura de Marcela Ortiz me quedó asociada para siempre a esa imagen de novia eterna, de chica de tapa de revista que vivía sonriendo en medio de los flashes. Pero detrás de esa fachada glamorosa había una historia personal que se fue escribiendo lejos de las cámaras, en la intimidad de su casa, criando a Shelsian, viviendo los avatares de cualquier mujer de clase media que un día fue famosa y al otro tuvo que bancarse los trapos sucios del divorcio en los tribunales. Esa es, me parece a mí, la Marcela más real: la que se bancó los quilombos en silencio y eligió preservar a su hija del ruido mediático.
Sirva entonces esta nota para despedir a una mujer que fue parte de una época muy concreta de la televisión argentina, esa en la que los realities familiares se transmitían en vivo, los conductores eran estrellas y la gente se sentaba a la mesa a ver casamientos ajenos como si fueran propias. Marcela Ortiz se fue en un accidente que todavía se está investigando, y lo único que nos queda, aparte de la conmoción, es la posibilidad de recordarla en los comentarios: ¿la viste en algún programa de los noventa? ¿te acordás de aquella boda? ¿sabías algo de su vida después de la tele? Contanos, que acá abajo los leo.
Por ahora no hay velatorio público confirmado ni homenaje formal por parte del mundo del espectáculo, así que en las próximas horas seguramente se van a ir definiendo los detalles. Lo que sí te puedo asegurar es que la noticia cayó como un balde de agua fría entre quienes la conocieron en los pasillos de los canales y entre los que, como mi vieja y mi abuela, todavía se acuerdan de aquella chica que un domingo de 1993 se casó delante de todo el país y después eligió hacerse a un lado para vivir una vida que, lamentablemente, terminó de la peor manera posible. Hasta siempre, Marcela.
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