Mirta Legrand, la dama que volvió a su casa con la frase que todos esperábamos: "La pasé mal"
A los 99 años y después de 18 días de internación por una neumonía bacteriana, la conductora llamó por teléfono a su amigo Carlos Rottemberg ni bien salió del sanatorio. Lo que le dijo, lo que se viene con su contrato de televisión y por qué la pregunta sobre su regreso quedó flotando en el aire.
Yo siempre digo que hay escenas que no se olvidan, y esta vez la que me toca contar empieza con un llamado de teléfono y una frase corta, de esas que a Mirtha Legrand le salen sin pensarlas, como cuando una abuela de la colonia te mira por encima de los lentes y te deja dicho lo que hay que saber. La Chiqui tiene 99 años, estuvo 18 días internada en el Sanatorio Mater Dei por una neumonía bacteriana y el 6 de octubre recibió el alta. Desde entonces se repone en su casa, acompañada por el seguimiento de los médicos y por el ruido de una ciudad que, digan lo que digan, todavía gira alrededor de su mesa.
Pero lo que me llamó la atención, y supongo que a ustedes también, fue lo que pasó apenas pisó la calle. Porque Mirtha no se fue a descansar en silencio ni llamó a un canal para dar un parte médico formal: agarró el teléfono y llamó a Carlos Rottemberg, el productor teatral que la conoce desde hace décadas y que esta vez estaba en la Feria del Libro de Rosario, presentando un libro. La charla, según contó él mismo, fue breve y sin vueltas. Legrand le soltó, de una: "Esta vez la pasé mal". Tres palabras que a los 99 años suenan distinto, porque cuando alguien así las pronuncia uno entiende que la cosa fue en serio.
Un libro, una frase vieja y un país en discusión
Rottemberg no se quedó en el simple parte médico. Mientras firmaba ejemplares, los periodistas le preguntaron por la salud de la conductora y él, que la conoce como pocos, terminó hablando también de política y de futuro. Ahí reapareció una frase que él viene pronunciando desde hace más de veinte años, esa que pregunta qué país le van a dejar los argentinos a Mirtha. "Cuando la dije por primera vez, hace veintipico de años, parecía una afrenta", recordó el productor, y agregó que hoy, con Legrand a un paso de cumplir los cien el próximo 23 de febrero, la frase le parece más vigente que nunca. El tiempo, como siempre, le termina dando la razón a los que hablan antes que el resto.
“Esta vez la pasé mal”Mirtha Legrand, al llamar a Carlos Rottemberg tras recibir el alta
El contrato que vence y la pregunta que nadie quiere hacer
Ahora bien, dejando la emoción de lado, hay un tema práctico que sobrevuela toda esta historia y que Rottemberg no esquivó: el contrato de Mirtha con su ciclo de televisión vence en las próximas semanas. Es decir, no hay novela ni suspenso: el papel tiene fecha de vencimiento. Lo que viene después es otra cosa. Ante la consulta sobre si la Chiqui volverá a la pantalla antes de fin de año o esperará a reponerse del todo, el productor eligió ser cauto y respondió con dos palabras que dicen mucho: "Eso se verá". Y después, como para que nadie se ilusione demasiado, remató con una frase que en la calle la repetimos cada vez que alguien quiere estirar la cuerda: "A veces más es menos". Traducido, y pido perdón por la crudeza: a esta altura de su vida, sumarle más obligaciones puede jugarle en contra.
Por si sirve para entender el cuadro completo, el sábado pasado Juana Viale, que conduce el programa en lugar de su abuela, contó al aire un detalle que a mí, personalmente, me dejó tranquilo y me arrancó una sonrisa: cuando Mirtha salió del Mater Dei, en lugar de pedir que la llevaran derechito a su casa, le pidió a su nieto Nacho que fueran a dar una vuelta, y cuando el auto arrancó, dijo que siguiera hasta Mar del Plata. Una señora de 99 años, convaleciente, pidiendo ruta en vez de reposo. Si eso no es la Chiqui, no sé qué cosa lo sea.
Ahora, y acá me toca mojarme un poco porque esta columna me lo permite, yo me sumo a la pregunta que le hicieron a Rottemberg y que él dejó picando. ¿Volver antes de fin de año o esperar a estar plenamente recuperada? Si me preguntan a mí, y es una opinión con todo el respeto que me merece una leyenda así, esperaría. Mirtha Legrand ya le dio al público mucho más de lo que cualquier figura de la televisión argentina pudo darle en toda su carrera; sería una pena gastarla en un retorno a los apurones, con un contrato que vence y una neumonía todavía fresca. El 23 de febrero, si Dios quiere, cumple cien años, y esa mesa merece estar servida con la Chiqui entera, no a medias.
Para ir cerrando, y porque en esta sección siempre les digo dónde, cuándo y qué se come, les cuento lo que viene: Legrand sigue su recuperación en su domicilio, Juana Viale continúa al frente del programa los sábados, y la definición sobre la renovación del contrato se espera para las próximas semanas, probablemente con un anuncio formal cuando los médicos den el visto bueno final. Mientras tanto, yo voy a seguir prendiendo la tele los domingos con la esperanza de volver a verla acomodarse en la cabecera, mirar al invitado de turno y decir esa frase que solo ella sabe decir: "Bueno, empezamos". Y si no vuelve este año, no pasa nada: a veces, como bien dijo Rottemberg, más es menos.
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