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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Murió Zulema Galperín, la abuela que llegó al set después de dejar la administración y nunca más se fue

La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó el fallecimiento a los 90 años de una actriz que se formó tarde, trabajó en ficciones emblemáticas como Chiquititas y Gasoleros, se animó a teatro dentro de un colectivo en circulación y se ganó un lugar en la memoria popular con la Abuela cocainómana junto a Sebastián Presta.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Murió Zulema Galperín, la abuela que llegó al set después de dejar la administración y nunca más se fue

Arrancamos por donde hay que arrancar, y me parece que la mejor manera de hacerlo es con una frase que imagino que ella repetiría cada vez que alguien le preguntaba cómo se había metido en esto de la actuación tan grandota: "Mirá, nena, yo a los sesenta y pico le dije basta a las planillas y le dije hola al escenario". Zulema Galperín murió a los 90 años y la noticia la confirmó la Asociación Argentina de Actores y Actrices, que además la despidió con un comunicado destacando su interés permanente por la formación y por el trabajo en cada formato que se le cruzara por delante. Lo que sigue es un recorrido lo más completo posible por una carrera que empezó tarde, pero que cuando arrancó no paró más.

Antes que la pantalla hay que describir el galpón, dice el manual del cronista teatral, y acá vale una traducción libre: antes que el nombre hay que contar de dónde venía. Zulema nació el 18 de abril de 1936 y durante años se dedicó a tareas administrativas, ese mundo de liquidaciones, sellos y cafés de oficina que tantos conocen de memoria. Recién en la década del 90 se animó a probar otra cosa: en 1997 se anotó en el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio y a partir de ahí empezó a tomar otros seminarios y a completar una formación que, en lugar de truncarla, la largó de cero hacia el escenario. La televisión la esperaba con los brazos abiertos, aunque ella todavía no lo sabía.

Chiquititas, Gasoleros y la troupe de las ficciones

El currículum televisivo de Zulema Galperín es largo y, si me dejan, quiero repasarlo con ustedes como se repasa una mesa servida. Estuvo en Chiquititas y en Gasoleros, dos títulos que suenan fuerte en cualquier living de los 90 y los 2000, y también en Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos. Se movió con igual soltura entre comedias, dramas y policiales, sin pedirle permiso a nadie para cambiar de registro. En el rubro internacional, fue parte de la miniserie En París, un capítulo que le permitió cruzar el charco sin moverse del set.

Nada, Envidiosa y el archivo de las plataformas

En los últimos años, Zulema se subió a la ola de las plataformas con participaciones en Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim, producciones que la pusieron en contacto con públicos más jóvenes sin perder a los de siempre. A esa lista se suma Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI en la que compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín. La pantalla chica, para ella, nunca fue chica: fue un terreno que se fue agrandando con los años y al que ella se fue acomodando con oficio.

Puan, La extorsión y la foto del cine argentino

El cine también le abrió la puerta. Entre sus películas figuran Los justos, Pacto de silencio, Los adoptantes, Blindado, La estrella roja, Eva Perón, La extorsión y Puan, título este último que la acercó al público que sigue de cerca el cine argentino de los últimos años. No fueron papeles centrales en todos los casos, pero en todos dejó marca, que es lo que termina importando cuando una actriz tiene más de veinte años de recorrido y la cara se vuelve reconocible para varias generaciones a la vez.

Duro de domar y la Abuela cocainómana

“El humor fue una de las vías por las que Zulema Galperín llegó a nuevas generaciones de espectadores, especialmente de la mano de Sebastián Presta y el segmento Préstico de Duro de domar.”Romina Cabral

Si hay un personaje que quedó tatuado en la memoria popular, ese es el de la Abuela cocainómana que interpretó junto a Sebastián Presta en los sketches de Duro de domar, el programa que conducía Roberto Pettinato. El segmento se llamó Préstico y funcionó como un laboratorio de comedia donde Zulema se soltó con un desparpajo que no le conocíamos en sus papeles más dramáticos. Quienes la vieron ahí se reencontraron con ella cada vez que aparecía en una ficción, como si el sketch fuera el puente que une dos orillas de una misma actriz.

Fango negro: teatro dentro de un colectivo en circulación

Hay un capítulo que merece párrafo aparte porque define el carácter de Zulema como actriz y como persona: Fango negro, obra escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambatario, presentada por el grupo Clan-Destino. La propuesta era insólita y por eso la cuento con detalle: la función se hacía dentro de un colectivo que circulaba por Buenos Aires y los espectadores la vivían como pasajeros, sin saber muy bien cuándo empezaba la ficción y cuándo la ciudad. Zulema actuó ahí, en un escenario con ruedas, en un escenario que era, literalmente, la calle. Se necesita coraje para subirse a ese bondi. Ella se subió. A esa experiencia se suma Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, que llevó al escenario del Teatro Arlequino.

Dónde, cuándo y qué se come, como marca el manual: Zulema se fue este lunes y la Asociación Argentina de Actores y Actrices fue la primera en abrir la puerta para despedirla, con la promesa de que el velatorio y el homenaje se organicen con sus colegas. El qué se come lo dejo a elección de cada uno, aunque si me permiten una sugerencia bien argentina para honrar a una actriz que empezó tarde y nunca paró, me inclino por unas empanadas de jamón y queso bien doradas, una copa de vino tinto y un brindis por esa señora que dejó la administración para subirse a un escenario y terminó recorriendo sets de televisión, sets de cine y hasta el pasillo de un colectivo en movimiento. Hasta siempre, Zulema.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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