Neuquén entra en un corredor de inestabilidad: dos alertas amarillas seguidas y un trimestre con El Niño en ascenso
El Servicio Meteorológico Nacional difundió avisos consecutivos por lluvias y tormentas sobre buena parte de la provincia, con máximas que apenas rozarán los 20 grados y ráfagas que podrían superar los 40 kilómetros por hora. Las recomendaciones oficiales y el escenario que se abre hasta el fin de semana.
Sobre la ciudad de Neuquén y las localidades de la Confluencia se descargará, en las próximas jornadas, una secuencia poco habitual de avisos meteorológicos encadenados, con acumulados de lluvia previstos sobre una región que ya venía mostrando crecidas en cauces secundarios y anegamientos puntuales en calles y banquinas luego de cada precipitación intensa. El Servicio Meteorológico Nacional encendió dos alertas amarillas consecutivas que cubren, en distintos horarios, prácticamente todo el territorio provincial y que dejaron a la población con la lupa puesta sobre el cielo y los pronósticos horarios.
El primer aviso, por lluvias, se activa en la noche del lunes 19 sobre la Confluencia, el este de Añelo, el este de Pehuenches y Picún Leufú; más al oeste, sobre el este de Loncopué, Picunches, Ñorquín, el oeste de Añelo y Pehuenches, y el sur de Minas, el alerta comienza desde la propia tarde del lunes. Sobre ese mismo sector cordillerano y de meseta se suma, además, una segunda alerta amarilla por tormentas que va desde el mediodía del lunes hasta la mañana del martes, configurando una jornada completa bajo aviso en la zona.
Para el martes 20 la advertencia por tormentas se amplía hacia el este y el centro de la provincia: la Confluencia, el resto de la región este y el centro y norte neuquino quedan bajo alerta amarillo desde la madrugada, lo que extiende la inestabilidad a un área mucho más vasta de la que había sido alcanzada por las lluvias del día anterior.
Temperaturas, viento y un otoño que se estira
El termómetro acompañará el mal tiempo con marcas que se alejan de cualquier registro templado: el lunes la máxima apenas llegará a los 20 grados y la mínima nocturna descenderá hasta los 6, mientras que el martes la franja térmica se moverá entre los 11 y los 18 grados. El viento del noreste, con ráfagas que pueden superar los 40 kilómetros por hora durante el lunes, completa un combo que vuelve desaconsejables las actividades al aire libre, sobre todo en zonas rurales abiertas donde los tendidos y los galpones suelen quedar expuestos.
Lo que dice el organismo oficial, sin embargo, contrastará con lo que se ve en el terreno: en muchas localidades del interior, las calles de ripio, los desagües pluviales colmados por inviernos secos y los cauces con caudal reducido desde hace semanas suelen responder mal a lluvias sostenidas, lo que vuelve habitual que las primeras horas de cada alerta terminen complicando la circulación vehicular aun cuando los milímetros caídos no resulten extraordinarios.
Las recomendaciones del SMN para el nivel amarillo
- No salir de casa mientras dure una tormenta eléctrica y evitar refugiarse debajo de árboles o cerca de postes y tendidos de cables.
- Asegurar macetas, muebles y todo objeto que el viento pueda desplazar en patios, balcones y terrazas.
- Revisar desagües y canaletas antes de que lleguen las lluvias para evitar obstrucciones.
- No circular ni cruzar calles anegadas ni cauces con agua acumulada, ni a pie ni en vehículo.
La mirada trimestral: El Niño se intensifica
El patrón no aparece como un episodio aislado. Las máximas seguirán en descenso durante toda la semana, con 16 grados el miércoles y 14 el jueves, antes de una recuperación leve hacia los 19 grados el sábado. En paralelo, el SMN señaló en su pronóstico trimestral que el fenómeno de El Niño se está intensificando y que la primavera será más lluviosa y más fría de lo habitual en buena parte del país, una proyección que vuelve razonable esperar nuevas tandas de alertas encadenadas en las próximas semanas sobre la Patagonia norte.
En un territorio donde las tormentas secas, el viento blanco y los pulsos de lluvia intensa conviven con extensiones de más de 110.000 kilómetros cuadrados de meseta y estepa, y donde la fauna silvestre y los tajamares de los pequeños productores dependen del comportamiento de cada frente, la lectura fina del pronóstico horario vuelve a ser la herramienta más concreta que tienen los productores. ¿Cómo están reorganizando sus actividades, traslados y tareas rurales ante un trimestre que se anticipa más húmedo y más fresco que el promedio?
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