Nucha resucita el alma dulce de Regina Vaena y la pone en la mesa del Día de la Madre
A seis meses de la muerte de la fundadora, la pastelería de Belgrano recupera tres preparaciones que habían quedado fuera de la carta. La búsqueda de las recetas con los hijos, el garage original en la calle Zabala y el legado de una marca que arrancó con un solo molde en 1979.
Hay que manejar unos mil trescientos kilómetros desde Posadas, pasar por todo el litoral, cruzar Entre Ríos y meterse de lleno en la Ciudad de Buenos Aires para llegar al corazón de Belgrano, ese barrio donde hace casi cinco décadas una mujer llamada Regina Vaena decidió probar suerte con un solo molde, una cocina hogareña y diez paquetes de muestras que ella misma repartió, comercio por comercio, una tarde cualquiera de 1979. Esa misma noche tuvo que volver a hornear sin parar para responder a los primeros pedidos. Así nació una de las primeras pastelerías en construir una marca propia en Buenos Aires, y así empezó a escribirse la historia de Nucha, que todavía hoy, a más de cuarenta años de aquella aventura, sigue haciendo ruido en las mesas argentinas. Esta vez, la novedad me toca de cerca: a seis meses de la muerte de su fundadora, la casa anunció el relanzamiento de tres tortas clásicas para el Día de la Madre, y la noticia tiene más capas de las que parecen a primera vista.
Las tres preparaciones que vuelven a la carta son la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la torta de frambuesa con chocolate blanco. Todas se consiguen en los locales desde el 8 de octubre y se enmarcan en lo que la propia empresa describe como el primer gran proyecto después del fallecimiento de Vaena. Lo más conmovedor, y lo que me parece que vale la pena contar con tiempo, es que las recetas ya no estaban registradas en la planta de producción. El equipo tuvo que salir a buscarlas con los hijos de la fundadora, reconstruir paso a paso lo que durante años había sido parte del inconsciente de una marca. Me lo contó Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo, con una frase que se me quedó grabada: "Ni siquiera teníamos las recetas; las tuvimos que buscar con sus hijos. No estaban en la planta porque hacía muchos años que no se hacían". Lo dijo con una mezcla de orgullo y de nostalgia que se nota cuando uno escucha a alguien que sabe que está tocando algo que va más allá de un negocio.
El origen: un garage en Zabala y una fila que daba vuelta la cuadra
Para entender el peso de lo que hoy vuelve a las vitrinas hay que retroceder hasta el primer local, que fue nada menos que el garage de la casa de Regina en la calle Zabala, en Belgrano. El primer sábado de venta al público se agotó todo en una hora. La fila llegó a ocupar la vereda, y entonces alguien tomó una decisión que parece de manual pero que en aquel momento fue una pequeña revolución: sacaron dos mesitas a la calle y empezaron a ofrecer café a los que esperaban, para hacer más llevadera la cola. También apareció por entonces el famoso cuadrado de Nucha, esa porción individual que permite probar varios sabores sin comprar una torta entera, una idea que no era habitual en la repostería porteña de fines de los setenta y que después sería imitada hasta el hartazgo. Toda esa mística, esa lógica de hacer las cosas con cariño y con cabeza, se fue cimentando con el correr de los años hasta llegar a la fábrica propia, los varios locales en la ciudad y las franquicias, con la ampliación de seis nuevas aperturas concretada en 2026.
“Entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo.”Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo en Nucha
Las tres recetas que vuelven, una por una
- Torta Ángel: lleva masa de harina de almendra, dulce de leche, frutillas, crema y merengue. La base es liviana, no es un bizcochuelo, y el relleno combina tres ingredientes que le gustan a todo el mundo. Es la más clásica de las tres y la que mejor resume el espíritu de la casa.
- Mousse de caramelo: una preparación que ya forma parte del recuerdo de varias generaciones de clientes y que se consigue en formato torta, ideal para compartir en una mesa familiar.
- Torta de frambuesa con chocolate blanco: una combinación que combina la acidez de la fruta con la dulzura del chocolate blanco, y que vuelve a la carta después de varios años fuera del menú.
En lo personal, cuando alguien me cuenta una historia como la de Nucha, lo que más me gusta es detenerme en los detalles humanos que no siempre aparecen en los comunicados de prensa. La base de las recetas de Regina, por ejemplo, combinaba tradición sefaradí, repostería judía, influencia inglesa y técnica francesa, una herencia directa de su abuela Catalina, que preparaba dulces al sol en lo que entonces era una cocina bien distinta a las que conocemos hoy. A todo eso, Vaena le sumó conocimientos de Química, una carrera que cursó sin llegar a terminar pero que, como me explicó Carlos Rava, gerente de la marca, "aplicaba mucho de eso a sus recetas y a sus combinaciones, y desde el principio esas combinaciones gustaban, y gustaban mucho". Esa es la clase de detalle que a mí, como lector y como curioso, me hace entender por qué Nucha no es solo una pastelería más: es una forma muy concreta de mirar la cocina, casi como un oficio y como una ciencia al mismo tiempo. Si están por Buenos Aires, dense una vuelta por cualquiera de las sucursales a partir del 8 de octubre y prueben al menos una de las tres. La primavera en la Ciudad suele arrancar con temperaturas que ya invitan a sentarse en una vereda con un café y un cuadrado, y esta vez el cuadrado puede ser un pedazo de historia.
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