Olive, Adam y un beso con contrato: la comedia de la científica que finge amar al Doctor Malvado llega a Prime Video
Lili Reinhart y Tom Bateman encabezan la adaptación de la novela de Ali Hazelwood, una historia que nació como fan fiction de Star Wars y que ahora se convierte en película dirigida por Claire Scanlon.
Hay una frase que mi abuela de la colonia repetía cada vez que alguien le preguntaba por qué se había casado con mi abuelo después de apenas tres meses de noviazgo: «Hija, a veces el amor empieza como un acuerdo y termina siendo de verdad». Se la escuché tantas veces que me quedó grabada, y la recuerdo ahora mientras les cuento esta peli que tiene un poco de esa lógica casera, porque arranca justamente con un pacto y de ahí en adelante va creciendo algo que nadie había planeado. Les hablo de La hipótesis del amor, la nueva comedia romántica que Prime Video acaba de sumar a su catálogo y que adapta la novela de Ali Hazelwood, con Lili Reinhart y Tom Bateman como protagonistas y Claire Scanlon sentada en la silla de directora.
Antes de meternos en la historia propiamente dicha, vale la pena describir el galpón donde se filma, porque Scanlon viene de un lugar muy concreto: ella fue la responsable de Cómo deshacerte de tu jefe, otra comedia de oficina con tono ligero y diálogos filosos, así que ya sabemos que el set se va a parecer más a una oficina universitaria con pasillos largos y luz de neón que a un palacio de cuento. Esa estética ayuda a que el relato no se vaya por las nubes y se mantenga con los pies bien apoyados en el campus.
La chica que necesitaba un novio de utilería
La protagonista es Olive Smith, una estudiante de biología que está desesperada porque su mejor amiga está a punto de rechazar al chico que a Olive, en secreto, también le gusta. Para no perder esa oportunidad, a Olive se le ocurre una idea tan desproporcionada como efectiva: convencer a Adam Carlsen, el profesor más temido del departamento, de que finjan ser novios. Ella gana tiempo para acercarse al muchacho que le interesa, él consigue algo que no nos spoilearé pero que tiene que ver con una beca o un académico que necesita su firma, y los dos sellan el trato como si fuera un paper de laboratorio.
“Cuando me ofrecieron el papel, lo primero que pensé fue: «esta chica es un desastre adorable, y yo quiero defenderla»”Lili Reinhart, sobre su personaje
Adam Carlsen no es cualquier docente: tiene fama de ser implacable con los alumnos que no dan la talla, tanto que en los pasillos de la universidad lo conocen como el Doctor Malvado, un apodo que Tom Bateman se encarga de justificar con la mirada seria y la mandíbula tensa desde la primera escena en que aparece. La gracia del film está en ver cómo ese hombre que parece hecho de hielo se va descongelando escena tras escena, aunque nunca del todo, porque Scanlon y el guion se cuidan muy bien de no convertirlo en un blandito.
- Olive Smith: estudiante de biología con un crush complicado y una idea igual de complicada para resolverlo.
- Adam Carlsen: profesor adjunto con reputación de Doctor Malvado y un pasado académico que el film va desgranando de a poco.
- El acuerdo: dos páginas firmadas, besos en público cuando haga falta y cero compromiso emocional, al menos en teoría.
- El conflicto: lo que empieza como acting empieza a parecerse demasiado a la realidad y ahí es donde la cosa se complica para ambos.
Lo más jugoso para mí, y se los confieso porque soy fan de Star Wars desde que tengo uso de razón, es el recorrido que hizo esta historia antes de convertirse en libro y después en película. Hazelwood no arrancó escribiendo una novela original: el primer borrador fue una fan fiction centrada en Rey y Kylo Ren, los personajes de la trilogía que Disney filmó entre 2015 y 2019. Cuando decidió publicar el relato como libro, la autora cambió los nombres para evitar quilombos legales, pero se quedó con un homenaje muy concreto: dejó que su profesor se llamara Adam Carlsen, en una referencia directa a Adam Driver, el actor que le puso el cuerpo y la cara a Kylo Ren. En la película, Scanlon se da el gusto de sumar otro guiño musical al universo del que nació el cuento: en dos momentos clave suena el tema de Kylo Ren compuesto por John Williams, lo que funciona como un pequeño guiño al oído para quienes seguimos la saga desde el primer Episodio VII.
Más allá de los guiños, lo que sostiene al film es la química entre Reinhart y Bateman, que se nota incluso cuando están discutiendo en un pasillo o cuando comparten una escena en un bar con las luces bajas. Es de esas comedias que no necesitan grandes explosiones ni persecuciones para entretener: les basta con los diálogos, las miradas cruzadas y la sensación creciente de que esos dos personajes, por más contrato que hayan firmado, están cayendo el uno por el otro sin freno.
La hipótesis del amor ya está disponible en el catálogo de Prime Video. Se puede ver en casa, acomodados en el sillón, con algo rico para picar: unas tostadas con queso crema y jamón, un buen mate cocido con facturas o, si la tarde pide algo más contundente, unas empanadas de pollo bien calentitas. Ideal para una noche de semana, solos o en pareja, y perfectísima para discutir después si el Doctor Malvado se merecía o no el final que tiene.
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