Por qué Casablanca se quedó sin heredero: la historia secreta de las secuelas que nunca fueron
Durante más de cuatro décadas, Warner Bros. ensayó al menos cuatro proyectos para continuar o rehacer el clásico de 1942. Una secuela africana, un remake que rechazó Truffaut, una continuación escrita por un guionista original y un intento familiar. Todos chocaron contra el mismo muro.
Lo decía mi vieja cada vez que alguien le anunciaba un remake cinematográfico: 'No se metan con lo que ya es perfecto, que lo van a arruinar'. Y la verdad es que esa frase de abuela de barrio bien podría aplicarse a uno de los casos más emblemáticos de Hollywood: los sucesivos intentos fallidos de prolongar la vida de Casablanca, ese clásico de 1942 que protagonizaron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman y que, casi ochenta años después, sigue siendo intocable.
Porque lo que muy poca gente sabe es que Warner Bros. no se quedó de brazos cruzados. A lo largo de décadas exploró al menos cuatro proyectos distintos para darle una secuela o un remake al film dirigido por Michael Curtiz. Y uno por uno, todos se fueron al tacho. La historia de esas tentativas es, en buena medida, la historia de un estudio reconociendo que estaba peleando contra algo más grande que cualquier plan de marketing.
Brazzaville, la secuela africana que no pudo ser
El primer intento llegó casi en caliente, poco después del estreno original. El estudio empezó a desarrollar una secuela titulada Brazzaville, ambientada en la capital del Congo francés. El guion se lo encargaron a Frederick Stephani, y la idea era recuperar al trío dorado del film: Humphrey Bogart como Rick, Claude Rains como el capitán Renault y Sydney Greenstreet como Ferrari. La historia retomaba la última conversación entre Rick y Renault y se metía de lleno con el futuro del protagonista sin Ilsa.
Pero el proyecto se pinchó cuando los propios responsables detectaron que uno de sus giros centrales, revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio, contradecía de manera flagrante la evolución de los personajes en la película original. Y ojo: cuando un estudio decide no arruinar su propia continuidad argumental en nombre de la coherencia, algo está diciendo en voz alta sobre el respeto que le tiene al material.
La negativa de Truffaut y el callejón sin salida de 1973
Treinta años después, Warner volvió a la carga con un remake. Y acá aparece un dato que a mí, personalmente, me parece de los más jugosos de toda esta historia: el estudio le ofreció la dirección a François Truffaut, nada menos. El francés, que era un enamorado confeso del cine clásico americano, rechazó la propuesta con un argumento que en realidad es la radiografía perfecta del problema. Según el propio Truffaut, encontrar actores capaces de reemplazar a Bogart y Bergman era prácticamente imposible, y el cariño que el público estadounidense le tenía a la película volvía cualquier nueva versión indefendible. La negativa del director de El hombre que amaba a las mujeres enfrió la iniciativa de manera definitiva.
Return to Casablanca, la secuela que escribió Koch y la muerte que la frenó
El proyecto más ambicioso de todos llegó en los años ochenta, de la mano de alguien que conocía la película desde adentro: Howard Koch, uno de los guionistas del film original. Koch escribió el tratamiento de una secuela titulada Return to Casablanca, ambientada dos décadas después del final de la original. La historia seguía a Richard, el hijo de Rick e Ilsa, que descubría sus orígenes y viajaba a Oriente Próximo en busca de su padre biológico.
Lo más conmovedor de esta versión es que Koch contaba con Ingrid Bergman para volver a interpretar a Ilsa ya entrada en años. Pero la muerte de la actriz en agosto de 1982, a los sesenta y siete años, pulverizó ese plan de un plumazo. Warner rechazó el tratamiento original y también una versión revisada que Koch presentó en 1989. Cuando se te cae una actriz como Bergman, no hay plan B que aguante.
La nieta Warner y el portazo final
Años después, Cass Warner, nieta de uno de los cofundadores del estudio, reflotó la idea e intentó relanzarla. La respuesta volvió a ser negativa, aunque con una puerta entreabierta: desde Warner dejaron trascender que reconsiderarían el proyecto únicamente si aparecía un director dispuesto a bancar el desafío. Hasta hoy, nadie se anotó.
Dónde verla, cuándo y con qué comerla
Mientras tanto, lo que sí podemos hacer los espectadores argentinos es volver a Casablanca una y otra vez. La película se consigue en plataformas de streaming en versiones restauradas y suele programarse en ciclos de cine clásico en el MALBA, en el Gaumont y en el Cine York, sobre todo en las retrospectivas de mediados de año. La cita clásica sigue siendo con pochoclo bien salado y una copa de whisky en homenaje a Rick Blaine, aunque mi recomendación personal es sumarle unas garrapiñadas de maní, que van perfecto con la Humphrey Bogart de las dos y media de la madrugada.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tierra Roja Noticias