Pulmarí sale a cruzar mensajes sobre ventas de lotes: "Mucho cuidado con la seña, acá no se vende"
La Corporación Interestadual y el Gobierno de Neuquén pidieron no entregar dinero por terrenos del organismo. Recordaron que un permiso de uso no convierte a nadie en dueño y que las operaciones no tienen validez legal.
Una vecina de Aluminé me escribe por WhatsApp casi a las nueve de la noche, mientras calienta la pava. "Mirá, fijate que en un grupo están vendiendo lotes arriba del Pulmarí, te piden seña y todo, yo ya vi a dos conocidos que les ofrecieron", me dice, preocupada, y me pasa capturas de conversaciones donde aparecen coordenadas, fotos de campo y un número de celular. Es el tipo de mensaje que más bronca me da, porque acá en el sur sabemos lo que cuesta vivir lejos de las ciudades y cualquier promesa de tierra propia se mira con el corazón, antes que con la cabeza. Por eso, cuando la Corporación Interestadual Pulmarí y el Gobierno de Neuquén salieron a marcar la cancha sobre las ofertas ilegales de lotes, sentí que había que tomar nota y contar bien de qué se trata, para que ninguno de nosotros termine pagando por algo que no le va a quedar en el bolsillo.
El aviso es claro y apunta a que ninguna persona se desprenda de un peso por parcelas que están dentro del territorio que administra la CIP. La recomendación alcanza a pagos, señas, reservas, boletos de compraventa y cualquier acuerdo de cesión de derechos. Quien igual avance, según remarcan las autoridades, se expone a perder lo abonado y, encima, no adquiere la propiedad, porque la operación no tiene validez legal: las tierras forman parte del patrimonio del organismo y no pueden comercializarse entre privados.
Un permiso de uso no te hace dueño
El punto que más marean los avisos oficiales es el de la documentación. La CIP es muy puntual: tener un permiso para ocupar o utilizar una porción del territorio no transforma a su titular en propietario, ni lo habilita a vender, transferir o ceder el lugar a un tercero. Tampoco sirven los papeles firmados entre particulares, ni los acuerdos informales. "Ninguno de esos instrumentos autoriza la comercialización de los terrenos. La existencia de un permiso de uso no alcanza para respaldar una compraventa", resumieron desde la corporación, en una frase que conviene tener presente cada vez que alguien ofrezca "derechos" sobre un lote del Pulmarí.
- Antes de entregar una seña, consultar a la CIP al teléfono 02942-496243.
- Pedir verificación formal del lote y de quien lo ofrece, por canales oficiales.
- Revisar que la documentación no sea solo un permiso de uso personal.
- Desconfiar de ofertas con urgencia, precios bajos o promesas de escrituración inmediata.
- No pagar ni firmar boletos ni cesiones de derechos sin asesoramiento legal.
El llamado de atención llegó después de que se conocieran publicaciones y propuestas concretas ofreciendo lotes en esa zona, y está dirigido a vecinos, turistas e inversores. "Verifiquen la situación del inmueble por los canales oficiales de la institución antes de avanzar con cualquier operación", pidió el organismo, que también adelantó que estas maniobras pueden terminar en causas penales por estafa, en el marco de la Ley Nacional 23.612, sin descartar acciones administrativas y legales para frenar a los responsables y proteger a quienes puedan caer en la trampa.
“Mucho cuidado con la seña: acá no se vende, y un permiso de uso no te convierte en dueño ni te da derecho a transferir el lote a nadie.”Corporación Interestadual Pulmarí
Para entender por qué la advertencia tiene tanto peso vale repasar qué es la Pulmarí. Es un ente público integrado por el Estado nacional y la provincia de Neuquén, creado en 1988, con sede en Aluminé, que administra 112.900 hectáreas. Esa extensión enorme, repartida entre bosques, mallines y pasos cordilleranos, es la que despierta el interés de quienes buscan un lote barato o soñado en la montaña. Y es exactamente ahí donde aparece el riesgo: mezclar deseo con desconfianza puede terminar muy mal, como le pasó a más de uno que entregó plata y hoy no tiene ni el terreno ni los pesos.
Mientras me despedía de la vecina de Aluminé, le prometí que iba a contar el caso y me respondió lo de siempre, con esa mezcla de preocupación y esperanza que tenemos nosotros los del sur: "Ojalá paren a esta gente, uno sueña con un pedacito de tierra para los hijos, pero no quiere que se lo lleven por delante". Es el deseo que, supongo, comparten muchos en los pueblos de la zona, y el que estas advertencias oficiales intentan cuidar. Ahora, lo que cada uno de nosotros espera que pase es simple: que nadie más caiga, que la Justicia avance sobre quienes ofrecen lo que no pueden vender y que el Pulmarí siga siendo, para sus pobladores y para la provincia, un patrimonio que se defienda con papeles serios y no con promesas de WhatsApp.
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