River pisó fuerte en Córdoba y Ponzio mandó a callar las encuestas
El equipo goleó 3-0 a Belgrano, mostró su mejor versión del Clausura y el entrenador respondió sin atajos las versiones que lo dejaban afuera de combate.
Dicen que en Córdoba el calor te come la paciencia, pero esta vez al que se la comieron fue a Belgrano. River pasó por encima en una de esas noches donde todo sale, y encima se dio el lujo de silenciar las pavadas que se venían diciendo por ahí. De paso, el que menos la pasaba bien era el DT, y vaya si aprovechó para hacerse cargo. El 3-0 en el Gigante de Alberdi no fue casualidad ni gift de Papá Noel: fue producto de un equipo que por fin se parece al que imaginaban los hinchas.
La lectura del partido, palabra por palabra
Leonardo Ponzio, que anda medio harto de las preguntas fantasmales, fue tajante. Atribuyó la goleada al laburo de los pibes y tiró una frase que podría enmarcarse: «Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz». Se nota que el tipo entiende el paño. Cuando un entrenador habla de felicidad y no de esquemas ni de presiones, algo está funcionando, y eso se notó en la cancha. Los 16 puntos sobre los últimos 21 posibles son la mejor respuesta a la crisis autoinfligida del minuto uno.
- El equipo jugó en Córdoba uno de sus mejores partidos del Clausura, con superioridad de principio a fin.
- Ponzio realizó tres variantes por línea para darle frescura al once tras tres fechas al palo.
- Ángel Correa se reencontró con el gol y fue elegido figura por el entrenador.
- La defensa mostró un nivel que venía pidiendo a gritos, con Miguel Borja respondiendo el llamado.
- El técnico cortó de cuajo las especulaciones sobre su futuro y respaldó su propio proceso.
Hablemos de Correa, que era el pato de la boda hasta hace dos semanas. Lo criticaban por dengue, por ritmo, por mil cosas, como si fuera un chico de selecciones en lugar de uno que está haciendo la transición entre el potrero y un club que te devora si parpadeás. Ponzio lo puso en palabras: «Va entendiendo el mundo River, que no es fácil». Le diagnosticó paciencia, pero también lo puso el cartelito de «jugador de selección», que no es cualquier cosa. Beltrancito y Ortega, los otros que metió la mano derecha de Martín Demichelis -perdón, digo de Ponzio-, también rindieron. El sistema le respondió, y eso, en este fútbol, vale más que cualquier planilla.
Las dudas que dejó el partido
Cero que la noche fue colorida, el cero que quedó en el arco de River fue el dato que más le gustó al técnico. «Mantener el arco en cero nos da seguridad a todos», tiró, aunque después la ligó al embole y reconoció que Belgrano se acercó en algunas. La gran duda que sobrevuela Alberdi es si el doble cinco aparece otra vez en la próxima o si el del domingo -contra un rival más exigente- lo termina pagando. De hecho, Ponzio deslizó que es una variante viable por si las moscas. A mí, personalmente, me dejó con las mismas ganas de creer que tenía hace tres fechas, pero con la fe un poquito más entera.
Sobre el ruido de siempre, el que hablaba del 2027 y de futuros reemplazantes, Ponzio contestó como los adultos contestan a los trolls cuando ya están hartos: «Sé el lugar en el que estoy, nunca le voy a hacer daño a River y eso me deja tranquilo». Misterioso, pero claro. No hay esquina más difícil que la que te dejan afuera, y este señor adentro de la cancha se aplicó la frase.
“«El protagonismo hoy es todo de los chicos, hicieron todo lo que veníamos haciendo. Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz».”Leonardo Ponzio
Eso sí, no se me enrosquen: todavía falta tela para cortar. La próxima fecha pinta brava y este equipo necesita confirmar lo de esta noche con dos o tres más parecidas para que los hinchas dejen de hacerse los detectives en las redes. Ponzio lo resumió en una frase que más vale imprimir y pegar en el vestuario: «Veníamos haciendo muchas cosas positivas, pero no estábamos concretando con victorias. El balance lo hago mediante los partidos y la suma de puntos es una consecuencia si lo hacés bien».
Veremos si era el punto de inflexión o un espejismo de Alberdi. Por las dudas, yo me reservo el derecho de errar el pronóstico: pinta buen clima en Núñez, pero el fútbol, como la lluvia en Buenos Aires, siempre te la guarda para después.
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