Salto del 3,2% en los precios mayoristas: el crudo empuja la inflación y el mostrador todavía no sintió todo
El IPIM de septiembre trepó contra el 2,1% de agosto, empujado por un petróleo que se disparó 15% en el mes. Alimentos y bebidas a nivel mayorista subieron 1,7% y ya acumulan 16,3% en el año: lo que falta trasladarse a la góndola.
El Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) que publica el INDEC marcó en septiembre un avance del 3,2%, contra el 2,1% de agosto, y acumuló una suba interanual del 29,2%, un guarismo que pone en perspectiva el alivio relativo que venían mostrando los registros de los meses previos y que vuelve a tensar la conversación sobre el traspaso a precios al consumidor en un año en el que la discusión de paritarias, tarifas y tipo de cambio no terminó de cerrarse. La aceleración, según el propio organismo, se explicó casi en su totalidad por el comportamiento de un solo rubro: petróleo crudo y gas, que trepó 15% en el mes y aportó por sí solo 1,43 puntos porcentuales al resultado general, un peso pocas veces visto en los últimos años para un solo capítulo del índice y que desnuda la vulnerabilidad de la estructura de costos argentina frente a las oscilaciones internacionales del crudo.
Primarios al 7,9% y manufacturas más moderadas
El bloque de productos primarios, que el INDEC define como el agrupamiento de materias primas agropecuarias y energéticas sin elaboración significativa, fue el de mayor incremento del mes: subió 7,9% en septiembre, con una variación interanual del 44,1% y un acumulado anual de 38,1%, un número que duplica con holgura al promedio del índice y que suele anticipar discusiones en las cadenas de producción que van desde el campo hasta la industria, porque cuando la materia prima se mueve así, el resto de los eslabones termina recalculando márgenes, listas y contratos en cuestión de semanas. En contraste, los productos manufacturados mostraron un comportamiento más moderado: avanzaron 1,9% en el mes y acumulan 18,7% en lo que va de 2026, con los textiles liderando las subas sectoriales (3,5%), seguidos por impresiones y reproducción de grabaciones (3%) y tabaco (2,8%), un detalle que, sin ser el centro de la discusión, deja ver dónde están presionando los costos industriales más allá del fenómeno energético.
Dentro del capítulo manufacturero, los analistas consultados suelen remarcar que el dato mayorista no llega en forma lineal al mostrador: hay contratos, hay stocks comprados a valores previos, hay acuerdos de precio en góndola que se renuevan trimestralmente y hay góndolas que, frente a una suba de esta magnitud, absorben primero el impacto antes que trasladarlo, una dinámica que en la Argentina de los últimos años se tradujo en cuellos de botella enPyMes proveedoras y en discusiones crecientes entre supermercados y proveedores por quién se hace cargo del diferencial, y que en el mostrador suele terminar subas escalonadas cada vez que se renegocian las listas, más que en un salto parejo. El propio INDEC aclara que los mayoristas marcan tendencia, no precio de supermercado, pero la lectura fina de lo que pasó en septiembre es que la presión arrancó en la puerta de las fábricas y los acopios, no en la góndola.
Lo que llega a la mesa: alimentos y bebidas al 1,7% mensual
Para el consumo cotidiano, el dato más sensible del reporte es el de alimentos y bebidas a nivel mayorista, que subió 1,7% en septiembre y acumula 16,3% en lo que va de 2026, un ritmo que, comparado con el 22,8% del índice general en el mismo período, aparece como relativamente contenido pero que, leído en conjunto con el 7,9% de los productos primarios, empieza a mostrar la zona por donde puede venir la próxima ola de remarcaciones, sobre todo en productos que usan aceites, harinas o energía intensiva en su elaboración. El INDEC no detalla por producto a este nivel, pero la experiencia indica que cuando el primario se mueve así, los elaborados dependientes de esas materias primas suelen recalibrar precios en un horizonte de uno a tres meses, y que la pregunta de fondo pasa por cuánto de esa presión termina absorbiendo el consumidor y cuánto se licúa en los márgenes de la cadena comercial.
En el otro extremo, los productos importados apenas se movieron: registraron una variación de 0,4% en septiembre, lo que contribuyó a moderar el resultado general, un comportamiento que, dada la estructura de la canasta mayorista argentina, aporta cierto alivio pero no alcanza para compensar el peso del componente energético en el índice y que, leído en clave distributiva, recuerda que la inflación no es un fenómeno uniforme sino una suma de capítulos que avanzan a velocidades muy distintas y que golpean distinto según la rama de actividad. Al cierre de este informe queda flotando una pregunta incómoda que el INDEC no responde y que las cámaras empresarias suelen eludir: si el petróleo subió 15% en el mes y los mayoristas en su conjunto subieron 3,2%, y los alimentos y bebidas mayoristas subieron 1,7%, quién se está quedando con la diferencia entre el salto en origen y lo que todavía no llegó al mostrador, un interrogante que en los próximos meses se va a leer en las listas de los mayoristas, en los acuerdos de las cadenas de supermercados y, sobre todo, en la capacidad de compra de los hogares que en 2026 vienen una de las presiones de precios más sostenidas de los últimos años.
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