Saltar al contenido
Tierra Roja NoticiasTierra Roja Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 0,00%Dólar MEP $1.542,50 0,00%Riesgo país 648 pb +4,18%
LUN, 19 OCT 2026
Turismo

San Antonio de Areco, a 113 kilómetros: el pueblo gaucho que se reinventa entre plateros, diseñadores y una galería al aire libre

A poco más de una hora y media de la Capital Federal, la localidad bonaerense suma un circuito de talleres de platería, joyería de autor, diseño textil y un nuevo paseo de arte callejero, con opciones de alojamiento y transporte para escapadas de fin de semana largo.

AA
Andrés AcostaTurismo · · lectura 5 min
San Antonio de Areco, a 113 kilómetros: el pueblo gaucho que se reinventa entre plateros, diseñadores y una galería al aire libre

Lo confieso de entrada: cada vez que alguien me dice que San Antonio de Areco es solo pulperías, jinetes y el cielo infinito de la pampa, yo sonrío con esa mezcla de paciencia y de ganas de llevármelo a dar una vuelta. Sí, claro, la identidad gauchesca sigue siendo el corazón del pueblo, la que Ricardo Güiraldes transformó en literatura con Don Segundo Sombra. Pero a 113 kilómetros de Buenos Aires, accesible en un viaje corto y cómodo, Areco viene hace años aggiornándose en silencio, sin perder su fisonomía de pueblo detenido en el tiempo. Lo que pasa es que ese aggiornamento ocurre, sobre todo, puertas adentro de casas que también funcionan como talleres y showroom, y por eso a veces no se nota a primera vista.

La postal tradicional convive hoy con un ecosistema artesanal que va mucho más allá de las clásicas platerías que uno asocia con el nombre Areco. Hay joyeros de autor, diseñadores textiles, plateros con formación internacional, familias que llevan tres generaciones dando forma a la plata y creadores que llegaron de afuera y eligieron este pueblo como su lugar en el mundo. En las últimas semanas, además, el pueblo estrenó una galería de arte a cielo abierto que invita a caminar las calles con otros ojos, como si el recorrido gaucho tradicional llevara ahora un prólogo visual en cada pared.

La platería como herencia y como búsqueda personal

En uno de los talleres históricos del pueblo trabaja Juan Patricio Draghi, un platero que lleva más de cuatro décadas en el oficio. Su padre abrió una joyería en Areco en los años cincuenta y, con el paso del tiempo, fue incorporando la platería a través de distintos aprendizajes. Juan Patricio se subió a la mesa de trabajo a los doce años; hoy, uno de sus hijos continúa la saga familiar. Lo escuché hablar de su oficio con la serenidad de quien ya se hizo todas las preguntas, y me quedó dando vueltas una frase que resume el presente de muchos oficios artesanales: "En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo". Para él, la cuestión de fondo no pasa únicamente por la técnica, sino por la identidad: "Uno quiere tener una identidad a través del producto acabado, que tenga tu impronta", resume.

A pocas cuadras de allí trabaja María Belén Draghi, hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi. Ella eligió el camino de la joyería de autor y completó su formación en lugares tan distantes como la India y Ecuador. Volvió al taller paterno con una mirada propia y una especialización en piedras y esmaltes que le da a sus piezas un perfil reconocible. Cuando le pregunté por qué seguir eligiendo la plata en un mundo que tiende a lo digital, no dudó: "La plata es el metal más bonito del planeta", dijo, y después agregó una idea que me parece clave para entender el momento que viven los oficios manuales: "La gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas". Esa defensa de lo imperfecto, a esta altura, se parece bastante a una declaración de principios de toda una generación de artesanos.

Diseñadores que llegaron y eligieron quedarse

Mica Suide llegó a Areco en 2021 y desde entonces trabaja el estampado textil bajo la marca Agave. Tieneantecedentes en Japón y una fascinación genuina por las prendas gauchescas que descubrió durante las fiestas de la Tradición. Con el correr de las temporadas fue sumando boinas, pantalones gauchescos y alpargatas a su línea, y trabaja principalmente con algodón y lino, fibras que respiran bien en la llanura. Lo que me dijo sobre el valor futuro de lo hecho a mano me parece que funciona casi como un manifiesto: "Con el tiempo, será cada vez más valioso que te compres una prenda y la veas pintada a mano y hasta con una mancha". Lo dijo sonriendo, pero la idea tiene peso propio: en un mercado saturado de producción estandarizada, esa "mancha" de la que habla Mica empieza a ser un signo de autenticidad.

Datos prácticos para escaparse desde Posadas o desde Buenos Aires

  • Distancia desde Buenos Aires: 113 kilómetros, aproximadamente una hora y media por Ruta Nacional 8 y Ruta Provincial 41, sin tráfico.
  • Pasajes en micro desde Retiro: salen desde 14.000 pesos por persona, con varias frecuencias diarias de empresas de larga distancia.
  • Alojamiento: hay opciones de hotel cuatro estrellas desde 229.000 pesos la noche, además de posadas, estancias y cabañas en el casco céntrico y en la zona rural.
  • Atractivos para combinar: además de los talleres, la pulpería de Güiraldes, el Parque Criollo, el Museo Ricardo Güiraldes, las tradicionales fiestas de la Tradición en noviembre y la flamante galería de arte a cielo abierto que recorre varias cuadras del pueblo.
  • Mejor época para ir: los fines de semana largos de primavera y otoño permiten disfrutar los talleres abiertos y la vida al aire libre sin los rigores del verano ni las heladas del invierno pampeano.

Recomiendo ir con tiempo y sin un plan rígido: dejar que el pueblo marque el ritmo. Yo suelo arrancar en la plaza principal, caminar hasta la Ribera del Río Areco y después perderme por las calles laterales, tocando timbres, preguntando, entrando a los talleres cuando están abiertos. La mayoría de los artesanos recibe al visitante con mate de por medio y, si la charla se estira, la visita termina en una clase improvisada de platería, de textiles o de cómo se engarza una piedra. Es la mejor manera, creo, de entender por qué este pueblo, a 113 kilómetros de Buenos Aires, sigue produciendo identidad en serio.

AA

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo