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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Se fue RJ Mitte, el hijo del químico que le abrió la pantalla a la parálisis cerebral

Tenía 34 años y vivía con parálisis cerebral desde chico. En Breaking Bad le puso el cuerpo y la voz a Walter White Jr. y, según sus propios compañeros, se llevó una promesa que todavía no terminó de cumplirse. Lo despidieron Cranston, Paul y Norris.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Se fue RJ Mitte, el hijo del químico que le abrió la pantalla a la parálisis cerebral

Yo soy de las que se criaron viendo Breaking Bad en el living de casa, con la pava sonando de fondo y la abuela bordando mientras Walter White cocinaba meta azul. Por eso, cuando me cayó la noticia de que RJ Mitte, el pibe que le daba vida a Walter White Jr., murió el lunes en Texas con apenas 34 años, sentí que se apagaba una parte de esa mesa familiar. Mitte había nacido en Jackson, Mississippi, y arrastraba un diagnóstico de parálisis cerebral desde la infancia, así que cuando le ofrecieron personificar al hijo del profesor de química que se convierte en capo narco, no estaba haciendo un acting ni de chiste: estaba poniendo el cuerpo que conocía de memoria, el que le dolía y le respondía todos los días, al servicio de un personaje que iba a quedar en la historia de la tele.

Ozymandias, capítulo que todavía duele

Las autoridades del condado texano donde se domiciliaba confirmaron el fallecimiento, y sus representantes salieron a la palestra con un comunicado en el que lo despidieron como "actor, filántropo y apasionado defensor de los derechos de las personas con discapacidad" y, como es lógico en estos momentos, pidieron que se respete el duelo de la familia. Para mí, que lo vi crecer en la pantalla junto a Bryan Cranston y Aaron Paul, Mitte era eso: un pibe que se animó a pararse delante de las cámaras con su dificultad motora real, sin disimulo, y que por eso le cambió la vida a mucha gente que se veía reflejada en un personaje de ficción por primera vez.

Porque ojo, no era un detalle menor: Mitte se colgó la mochila de Walter White Jr. durante 56 episodios, los que fueron desde 2008 hasta 2013, y su propia parálisis cerebral le otorgó al personaje una autenticidad que difícilmente otro actor le hubiera podido dar. De hecho, el elenco de Breaking Bad se llevó en 2014 el premio al Mejor Reparto en una Serie Dramática en los SAG Awards, y aunque Mitte no fue el centro de la serie, era una pieza clave en esa maquinaria que funcionaba como un relojito.

“Basándose en su propia experiencia viviendo con parálisis cerebral, Mitte aportó autenticidad al personaje y creó una plataforma para la concientización y la inclusión de las personas con discapacidad.”Comunicado de los representantes de RJ Mitte

Felina, el lado B del galpón

Fuera del set, el pibe no se guardó la experiencia para él: se puso la camiseta como embajador de United Cerebral Palsy y de Shriners Children's, dos instituciones que trabajan con personas con discapacidad, y hasta presidió la Fundación Mitte, una organización que se dedica a empujar el apoyo comunitario y a tirar abajo estereotipos que pesan como una losa sobre quienes viven con una condición motora. Para mí, eso vale tanto como cualquier guion: es el off the record del actor, ese galpón íntimo donde se cocina lo que después vemos en pantalla, y que muchas veces no se cuenta.

Después de que Breaking Bad bajara la persiana, Mitte no se quedó quieto. En 2021 fue protagonista de Triumph, otra vez encarnando a un joven con parálisis cerebral, como para dejar en claro que no iba a esconder lo que era. Y el año pasado, en 2025, llegó su trabajo más reciente: Westhampton, donde se puso en la piel de Fitz al lado de Finn Wittrock. O sea, siguió trabajando, siguió eligiendo personajes con los que se identificaba, y eso, en una industria que suele mirar para otro lado, tiene mucho valor.

Gran final entre tortas y café

Las despedidas de sus compañeros llegaron a las pocas horas, y a mí, que sigo cada reacción de la tele con la misma devoción con la que mi vieja miraba las novelas, me dejaron pegada al teléfono. Bryan Cranston, el papá en la ficción y casi un padre posta afuera, escribió: "RJ Mitte, mi dulce hijo en Breaking Bad, ha fallecido. Toda esa promesa y ese potencial se han perdido; es una verdadera lástima." Dean Norris, el cuñado en la serie, sumó: "Era un joven encantador y será muy extrañado. Esto es tan desgarrador, no puedo creerlo." Y Aaron Paul, el partenaire de mil escenas, cerró: "Estoy destrozado. Tengo el corazón roto. RJ, te quiero, amigo. A quien lea esto, que sepa que es querido y que no está solo."

A esa hora de la noticia, con la cocina oliendo a tortas fritas y el termo cebado, uno entiende que el verdadero legado de Mitte no es un premio ni una cifra de rating, sino el haber ocupado un lugar en la pantalla que antes parecía invisible. Mitte estaba comprometido, según el cable que sus voceros mandaron a los medios, con seguir dando pelea por la inclusión, y esa pelea, me parece a mí, no se apaga con su partida: se transforma, se multiplica, y queda como huella para quienes vienen atrás. Chau, RJ: gracias por habernos dejado entrar a tu galpón.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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