Selva, volcán y dos océanos: por qué cada vez más argentinos eligen pasar sus vacaciones en Costa Rica
El país centroamericano recibió cerca de 37.000 visitantes argentinos en el último año, con un repunte del 6,7% en la actual temporada. Entre parques nacionales, aguas termales y conectividad aérea desde cuatro ciudades, la oferta consolida un perfil de turismo que combina aventura y bienestar en más del 25% del territorio bajo protección.
El Parque Nacional Volcán Arenal despierta antes que el sol. La neblina baja sobre el lago que lleva su nombre y, a contraluz, la silueta del coloso se recorta entre ceibas y helechos gigantes. A esa hora todavía no llegan los tours, apenas algunos guías locales que abren senderos y revisan los puentes colgantes que cruzan el dosel del bosque. Es uno de los rostros más reconocibles de Costa Rica, el país al que cada vez más argentinos eligen viajar y que, según los datos de la temporada, consolida esa tendencia con números en alza.
Con poco más de cinco veces la superficie de la provincia de Buenos Aires, el territorio costarricense concentra una biodiversidad que sorprende incluso a quienes ya recorrieron otras regiones tropicales. Las guías oficiales hablan de más de 900 especies de aves registradas, una cifra que se vuelve tangible en cualquier recorrido por selva húmeda, donde el avistaje de tucanes, loras y quetzales forma parte habitual de la jornada. A esa variedad se suma el dato estructural que organiza la visita: más del 25% del país está bajo regímenes de protección, distribuidos entre parques nacionales y reservas que funcionan como columna vertebral de la oferta turística.
Una grilla de actividades que va del rafting a la contemplación
La propuesta está diseñada para distintos niveles de exigencia física y para todos los bolsillos. En los parques del centro y norte del país se pueden recorrer puentes colgantes entre las copas de los árboles, hacer caminatas guiadas por la selva, practicar rafting en ríos de aguas bravas, lanzarse en canopy sobre las quebradas o simplemente caminar en busca de fauna sin necesidad de experiencia previa. El volcán Arenal y su entorno de selva y aguas termales concentran una parte significativa de la demanda: las caminatas al pie del cráter, los baños termales a cielo abierto y los lodges integrados al bosque forman un circuito cerrado que admite desde estadías cortas hasta programas de varios días.
En la costa, el abanico se vuelve más amplio todavía. Sobre el Pacífico y sobre el Caribe, las playas de aguas cálidas sirven tanto al surf y al buceo como al descanso bajo un parador. Los periodos de menor afluencia, que según los reportes oficiales van de mayo a octubre con excepción de julio, suelen coincidir con precios más bajos y con un ritmo de visita más pausado, lo que muchos viajeros argentinos aprovechan para estirar las estadías.
Bienestar, sostenibilidad y una conectividad que se amplía
En paralelo a la oferta de aventura, el país desarrolló un segmento de turismo de bienestar que creció con fuerza en los últimos años. Retiros de yoga, circuitos termales, gastronomía basada en productos locales y alojamientos integrados al entorno natural configuran una propuesta orientada a la desconexión del ritmo cotidiano. Para los viajeros argentinos, ese registro combina bien con la pauta de viaje que prioriza naturaleza y experiencia por sobre el turismo de shoppings o de grandes ciudades.
- Copa Airlines: vuelos regulares desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Salta hacia San José.
- Avianca: conexión vía Bogotá.
- LATAM: conexión vía Lima.
- Múltiples frecuencias semanales durante todo el año.
“La empresa tiene que hacer efectivo dentro de ese proceso de certificación cómo integrar al cliente dentro del proceso de funcionamiento del establecimiento. ¿Cómo es que el cliente participa en un ahorro del agua, desde preguntarle si quiere que le cambien las toallas todos los días o puede ser día por medio?”Víctor Hugo Quesada, subgerente del Instituto Costarricense de Turismo (ICT)
Desde el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el subgerente Víctor Hugo Quesada explicó cómo los establecimientos certificados buscan involucrar al visitante en prácticas concretas de sostenibilidad que van desde el ahorro de agua y energía hasta la separación de residuos, decisiones que en muchos casos se ofrecen como opciones al huésped y no como imposiciones. La certificación, según Quesada, busca que la estadía forme parte del proceso: No solo consumís un producto turístico, es que te estás transformando porque estás participando directamente en un programa de sostenibilidad, dijo al describir el efecto buscado, una participación que según el organismo tiende a persistir después del viaje.
La conectividad aérea desde la Argentina es uno de los sostenes del flujo. Copa Airlines opera salidas regulares desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Salta con destino a San José, mientras que Avianca y Latam cubren la ruta con conexión en Bogotá y en Lima, respectivamente. Esa malla de frecuencias, sumada a la posibilidad de viajar durante todo el año, le permite al destino captar tanto al segmento que planifica con meses de anticipación como al que decide sobre la base de promociones o de fechas bajas.
Evelyn Figueroa, directora de Mercadeo del ICT, insistió en que el destino funciona los doce meses: la temporada seca del Pacífico, la estación lluviosa del Caribe y los microclimas de altura permiten armar circuitos a medida según la fecha y el interés del viajero. Para los argentinos, que ya conocen destinos de playa y de montaña en la región, Costa Rica empieza a ocupar un lugar estable en el calendario de vacaciones largas, con la selva, el volcán y los dos océanos como argumentos fuertes. La pregunta que queda abierta es si el país logrará sostener ese ritmo de crecimiento cuando se sumen más competidores regionales y cuando la presión sobre áreas protegidas aumente junto con el flujo de visitantes.
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