Sueldos de cajeros en septiembre de 2026: entre $1.322.132 y $1.335.474, con un adicional de caja que casi nadie cuenta en la nota de tapa
El Convenio Colectivo 130/75 fija los haberes del mes, pero el verdadero ingreso se arma con los adicionales trimestrales por manejo de caja, que en la categoría B pueden sumar hasta $567.825 al año. Un laburo de mostrador que la paritaria firmó en cuotas y que la inflación ya se está comiendo.
Un cajero de supermercado arranca septiembre de 2026 cobjando $1.322.132 si es categoría A, $1.327.970 si es B y $1.335.474 si es C, siempre bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 y con jornada completa. A primera vista, los números parecen sólidos: un básico de convenio que en la categoría más alta roza el $1.190.474, más una suma no remunerativa de $120.000 y una última cuota de $25.000 del bono extraordinario que firmaron la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) y las cámaras empresarias. Pero el verdadero salario del cajero se esconde en otra parte de la liquidación, esa que rara vez aparece en los títulos.
El adicional por manejo de caja, el gran ausente del recibo
El artículo 30 del CCT 130/75 establece un adicional específico por trabajar en la caja, que no es mensual sino trimestral: se paga en cuatro cuotas al año. Para las categorías A y C, el monto anual es de $144.198,68, es decir $36.049,67 por trimestre, una cifra que ya queda chica frente a cualquier índice de precios. Pero la categoría B tiene un esquema bien distinto: $567.825,83 anuales, o $141.956,46 por trimestre, más un plus mensual de $1.635,18 en concepto de faltante de caja. En la práctica, un cajero B puede terminar el año cobrando casi medio millón de pesos extra solo por sentarse frente a la registradora, un dato que los partes de prensa sindicales suelen pasar por alto y que las empresas, claro está, prefieren no difundir.
Sobre esos adicionales todavía se pueden sumar antigüedad, presentismo y horas extras, que dependen de la historia laboral de cada trabajador y de la discrecionalidad de cada empleador. La pregunta incómoda es cuánto de eso llega efectivamente al bolsillo y cuánto se evapora entre los descuentos y la diferencia entre lo que dice el convenio y lo que se firma en el recibo.
Una paritaria en cuotas, un bono que se termina y una suma que se absorbe en 2027
El acuerdo paritario cerrado en julio de 2026 entre FAECyS y tres cámaras empresarias (CAC, CAME y UDECA) fijó un incremento del 5,7% en tres tramos iguales de 1,9%, aplicados sobre los básicos de junio. Los porcentajes son nominales y no acumulativos, una fórmula que en la mesa de negociación sonó técnica y en el supermercado se traduce en un aumento que la inflación ya empezó a licuar antes de que el cajero cobre el primer tramo.
El bono extraordinario de $50.000, que se abonó en dos cuotas de $25.000 en julio y agosto, ya no tendrá una tercera entrega: la segunda cuota, incluida en los haberes de agosto, fue la última. Desde los sueldos devengados en septiembre —a cobrar en octubre— ese concepto deja de liquidarse. La suma no remunerativa de $120.000, en tanto, no desaparece de un día para el otro: empezará a incorporarse al básico en diciembre de 2026, en seis cuotas mensuales de $20.000, hasta completar la absorción en mayo de 2027. Seis meses de transición que, en los hechos, son una promesa de presente pagadero en cuotas.
“Cuando uno mira la liquidación, lo que el cajero ve es un número gordo en el recibo, pero lo que se lleva a su casa después del súper es otra cosa. Te suben el básico en cuotas, te dan un bono que se termina y una suma no remunerativa que se absorbe en dos años. Así cualquiera firma una paritaria.”Cajero de un supermercado de zona oeste, categoría B
Quién se queda con la diferencia
La próxima ronda de negociación entre FAECyS y las cámaras empresarias queda como la gran incógnita del cierre de este acuerdo. Mientras tanto, el dato de superficie dice que un cajero cobra más de $1,3 millones por mes, un número que en la tapa de cualquier portal parece competitivo. La foto de fondo muestra otra cosa: un adicional de caja que puede valer medio millón de pesos al año pero que llega en cuatro cuotas, un bono que desaparece en octubre y una suma no remunerativa que recién termina de absorberse en mayo de 2027. Entre el papel firmado en paritarias y la realidad del mostrador, la diferencia se la quedan, como casi siempre, los que firman de un solo lado del mostrador.
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