Tacko Fall vuelve a la NBA y los Sixers lo firman por la puerta de atrás
El senegalés de 2,29 metros, el gigante más alto que sigue en actividad en la liga, arriba a Filadelfia con un acuerdo híbrido que lo repartirá entre el primer equipo y la G League. La promesa de siempre: un rato en la NBA y el resto, en la liga de desarrollo.
Hay noticias que llegan en enero y te recuerdan que el verano no se fue del todo: hace un calor infernal en Buenos Aires y, mientras tanto, en Filadelfia contratan a un tipo de dos metros veintinueve para tapar el aro. Cosas del básquet moderno. Los Philadelphia 76ers cerraron la incorporación de Tacko Fall con un contrato bidireccional, el mismo formato que usa la NBA para tener jugadores a medio camino entre el primer equipo y la liga de desarrollo, sin quemar una plaza del roster principal.
Para quienes no lo ubican, Fall es un pívot senegalés de 2,29 metros. Sí, leyó bien: dos metros veintinueve. El más alto de la NBA en este momento y el tercero más alto de la historia, apenas por debajo de Gheorghe Mureșan y Manute Bol, esos dos gigantes que medían 2,31 y que parecen sacados de un cuento de hadas. La movida la concretó Mike Gansey, el presidente de operaciones de básquet de la franquicia, a días de que arranque la temporada regular.
Un gigante que siempre juega con un pie afuera
El contrato bidireccional es un invento que inventaron en la NBA para algo muy concreto: tener jugadores en el plantel sin que llenen las plazas caras del salario. Fall podrá alternar entre los Sixers y los Delaware Blue Coats, el equipo afiliado en la G League, lo que en la práctica significa que veremos al gigante en algunos partidos de la NBA y, el resto de la semana, trotando por la liga de desarrollo. Es el arreglo típico de los proyectos largo plazo: la franquicia lo mira, lo mide, lo prueba, y el jugador trata de mostrarse cada vez que le dan un rato en el rectángulo grande.
Fall arrancó en la liga en 2019, después de pasar por la Universidad de Central Florida sin que ningún equipo lo eligiera en el draft. Los Boston Celtics lo pescaron como agente libre y le dieron sus dos primeras campañas, siempre con minutos contados con los dedos de una mano. La defensa, eso sí, fue su carta de presentación: bajo el aro era un problema serio para cualquiera que se animara a meterse en su zona.
En la temporada 2021-2022 recaló en Cleveland con otro contrato bidireccional, y allí tuvo su momento de gloria: fue titular contra los mismísimos Celtics y terminó con 10 rebotes, su récord personal. Después lo cortaron, siguió en la G League con los Cleveland Charge, donde entró en el equipo defensivo del torneo. Y cuando la NBA le cerró la puerta, se fue a buscarse el sustento afuera.
- Xinjiang Flying Tigers (CBA de China).
- Nanjing Monkey Kings (CBA de China).
- Ningbo Rockets (CBA de China).
- New Zealand Breakers (NBL de Australia).
- Piratas de Quebradilla (BSN de Puerto Rico).
Ahora, con 29 años, Tacko vuelve a la NBA de la mano de Nick Nurse, un entrenador al que le gusta probar variantes defensivas y que sabe que un tipo de esa estatura, aunque sea por ratos, sirve para cambiar partidos en los últimos minutos. La pregunta del millón, la que me hago yo y se hace cualquier hincha: cuántos minutos reales le van a dar en la temporada regular. Porque el contrato bidireccional, seamos honestos, es un sello de goma con patas: es una invitación a quedarse cerca, no un palco en el costado de la cancha.
“El gigante senegalés regresa a la NBA con el desafío de convertir esos centímetros extra en minutos de verdad. Filadelfia le abre la puerta; ahora falta cruzarla.”Gabriel Gauto
Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar como siempre: Tacko va a tener algunos partidos con minutos basura al final de los encuentros, un par de tapas para YouTube y muchas noches en Delaware. Pero también puede pasar que, con la lesión de algún interno o una racha larga de partidos en siete días, el gigante se coma una serie entera y termine siendo el jugador más alto en meterse en el corazón de los hinchas de Filadelfia. En esta liga ya vimos cosas más raras. El calor en Buenos Aires sigue apretando, pero al menos acá, viendo básquet, uno se distrae.
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