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VIE, 16 OCT 2026
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Tres clásicos, tres climas: la selección de Filmin que invita a repasar la historia grande del cine

La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino encabezan un recorrido por dramas, sátiras, comedias y cienciaficción que la plataforma reúne en su catálogo, con directores y elencos que hicieron época.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Tres clásicos, tres climas: la selección de Filmin que invita a repasar la historia grande del cine

Como decía mi abuela de la colonia, mientras acomodaba las sillas para la sobremesa: «Hija, hay películas que se ven una vez y otras a las que volvés toda la vida». Tenía razón, y esta selección de Filmin parece hecha a la medida de esa frase: un catálogo que invita a revisitar piezas fundamentales del cine, organizadas por realizadores que dejaron huella y por climas que siguen vigentes. Lo que me seduce de la propuesta es que no se queda en lo obvio ni en el ordenamiento por décadas, sino que propone entradas distintas para un mismo recorrido: un juicio, el temor a una catástrofe nuclear y una saga familiar atravesada por la violencia funcionan aquí como tres puertas de acceso a un universo mucho más amplio, en el que también aparecen la comedia, el western, el cine negro y la ciencia ficción.

Dr. Strangelove o cómo reírse del fin del mundo

Si hay una sátira que sigue doliendo por su lucidez, esa es ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, la película de 1964 que Stanley Kubrick firmó en pleno apogeo de la Guerra Fría. El eje es tan simple como aterrador: el pánico nuclear y la posibilidad de que las decisiones humanas conduzcan a la destrucción. Lo admirable es que Kubrick elige el humor como recurso para abordar ese escenario, y el elenco está a la altura del desafío: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn componen un mosaico de personajes en los que la paranoia, la estupidez y la megalomanía se dan la mano. Es de esas películas que uno puede recomendar sin reservas, porque cada visionado deja una enseñanza nueva.

Cambio de registro radical cuando nos asomamos a La pasión de Juana de Arco, de 1928, una obra que combina el relato biográfico con el cine de juicios y que sigue conmoviendo casi un siglo después. La dirección de Carl Theodor Dreyer y un reparto encabezado por Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud hacen el resto. Lo notable es la atención obsesiva que la película le dedica a los rostros de sus intérpretes: primeros planos que funcionan como verdaderas radiografías del sufrimiento y de la fe. Quien se anime a verla va a descubrir un cine que trabaja con la intensidad de lo mudo, donde cada gesto cuenta una historia entera.

El padrino y el sueño americano, contado desde las sombras

El tercer mojón de esta selección es El padrino, la película de Francis Ford Coppola que se convirtió en un clásico instantáneo y que sigue siendo una clase de cine en cada plano. Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton integran un elenco que ya forma parte del imaginario colectivo. La película incorpora una reflexión profunda sobre el sueño americano, con una puesta en escena que trabaja los contrastes de luz como pocos films se atrevieron a hacerlo y con una representación estilizada de la violencia que marcó a fuego el lenguaje del género. Si hay una escena que resume todo lo que ofrece esta historia, es justamente esa manera de mezclar la intimidad familiar con los negocios más oscuros: la familia como eje y la mafia como metáfora de un país que negocia sus ideales a puerta cerrada.

El catálogo no se agota ahí, y eso es lo que lo vuelve tan atractivo. El recorrido por realizadores también incluye a Buster Keaton, con una comedia que incorpora elementos fantásticos y que sigue arrancando carcajadas, y a Fritz Lang, con una propuesta de ciencia ficción vinculada al expresionismo alemán que muchos redescubren con sorpresa. En el terreno del suspenso aparece Ida Lupino, una realizadora que suele quedar fuera de los circuitos más comerciales, con una película de 71 minutos que concentra la tensión dentro de un auto y que demuestra que el género también se escribe en femenino.

Estas opciones permiten organizar la elección por género, director o elenco y recorrer distintas formas de narrar en el cine. Filmin las reúne en su catálogo y propone una manera de volver a los clásicos sin la solemnidad que a veces les pesa, sino con la curiosidad intacta de quien los descubre o los redescubre. Te dejo la pregunta que me dejó pensando todo el fin de semana: ¿qué película clásica elegirías para volver a ver?

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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