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VIE, 06 NOV 2026
Entretenimiento

Un mismo salón, dos películas de Leone y dos clima opuestos

El edificio que sirve de escenario a una charla cómica en Mi nombre es Ninguno ya había aparecido en Hasta que llegó su hora, cinco años antes.

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Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 2 min
Un mismo salón, dos películas de Leone y dos clima opuestos

Hay lugares que uno siente como propios sin haber estado nunca ahí. El salón que aparece alrededor del minuto 52 de Mi nombre es Ninguno es uno de ellos: paredes de ladrillo blanco, columnas de madera, un balcón elevado y lámparas colgadas del techo que le dan al ambiente un aire de pueblo polvoriento donde cualquier cosa puede pasar. Yo lo miré con atención y me pareció un espacio cargado de historia, aunque en la película casi nadie se detenga en él.

El western de 1973, protagonizado por Terence Hill y Henry Fonda bajo la producción de Sergio Leone, tiene a Ninguno admirando al pistolero retirado Jack Beauregard, que termina arrastrado a varios enfrentamientos antes de poder dejar el Salvaje Oeste. La película, dirigida por Tonino Valerii, mezcla humor e ironía, algo que la separó de los títulos más solemnes del género.

Un salón con memoria

En la escena del minuto 52, Ninguno conversa con el pistolero Don John, interpretado por Marc Mazza, en ese mismo salón. Lo que pocos advierten es que el lugar ya había sido usado cinco años antes en Hasta que llegó su hora, la película que Leone dirigió en 1968 con Henry Fonda, Claudia Cardinale y Charles Bronson. Allí el edificio funciona como escenario de la subasta en la que el personaje de Cardinale disputa su propiedad bajo la presión de los hombres del villano Frank.

La coincidencia no es un accidente. Leone produjo ambas películas, y eso explica que el equipo recurriera al mismo decorado. El espacio fue reconstruido y modificado entre una filmación y otra, pero conserva elementos suficientes como para que el vínculo sea verificable. Esa continuidad me resulta emotiva: es una forma de ver cómo un mismo rincón de set puede sostener historias distintas.

Dos climas para un mismo lugar

La comparación entre las dos secuencias muestra que el espacio físico puede cambiar de sentido según la escena. En 1968 el salón carga con tensión dramática y violencia implícita; en 1973 alberga un intercambio cómico entre dos pistoleros. Son registros opuestos dentro de un mismo género, unidos por la figura de un productor que, según el material, moldeó buena parte del western italiano de esa época.

  • Paredes de ladrillo blanco
  • Columnas de madera
  • Balcón elevado
  • Lámparas colgantes en el techo
RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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