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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Una amistad a prueba de mundos: llega a la pantalla grande La isla olvidada, la nueva aventura animada que nace en Filipinas

Raissa y Jo son las protagonistas de la nueva producción de DreamWorks dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado. Entre mundos fantásticos, recuerdos compartidos y la sombra de una villana, la película pone la amistad adolescente en el centro de la escena.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Una amistad a prueba de mundos: llega a la pantalla grande La isla olvidada, la nueva aventura animada que nace en Filipinas

Lo confieso antes de arrancar: cada vez que una película de animación decide viajar a un lugar con identidad propia, algo dentro mío se acomoda en la butaca como quien abre la puerta de un galpón todavía sin pintar, todavía con olor a madera nueva, todavía con la promesa de que algo importante va a pasar adentro. Eso me pasó con La isla olvidada, la nueva producción de DreamWorks que cruza la fantasía más desbocada con las costumbres, los colores y el latido de Filipinas, un país que casi nunca tiene voz propia en las salas argentinas y que aquí, de entrada, se planta como protagonista entero. La historia sigue a Raissa y Jo, dos adolescentes que comparten algo que todavía no saben nombrar y que la vida, como tantas veces, está a punto de llevárselo puesto.

“La amistad es el único lugar al que uno va y ya está en casa.”Abuela de la colonia

Rutas que arman un mapa propio

Antes de que aparezcan los monstruos, los portales ni los mundos paralelos, la película se toma su tiempo para mostrarnos dónde crecen Raissa y Jo. El equipo de dirección, a cargo de Joel Crawford y Januel Mercado, construye el escenario filipino con mimo: las casas de madera, las veredas húmedas, el ruido del mercado, las fiestas de barrio y ese modo tan particular que tiene la gente de mirar la amistad como una promesa que se renueva todos los días. Es un galpón abierto, soleado, con olor a comida casera, y esa elección no es decorativa: la cultura local se vuelve el ancla emocional de toda la aventura, lo que después permite que los saltos a mundos fantásticos se sientan como viajes desde una casa conocida y no como una fuga.

Amigas que se buscan, personajes que se encuentran

El punto de partida duele porque es realista: Raissa y Jo están obligadas a separarse. No es un capricho, no es una pelea, es la vida empujándolas para lados distintos, y la película elije contar todo lo que queda flotando cuando un vínculo así se rompe. Los recuerdos compartidos funcionan como pequeños objetos que las protagonistas guardan en los bolsillos: a veces los usan para pelear, a veces para abrazarse, a veces para entenderse mejor. A medida que la historia avanza, las chicas atraviesan distintos mundos, conocen personajes entrañables y van formando una troupe donde cada uno llega con su mochila a cuestas. La dinámica de grupo está bien armada y deja respirar a los secundarios, que no quedan reducidos a una función de utilería.

Una villana, muchos gags y cámara a 100 por hora

Como no podía ser de otra manera en una aventura de este tipo, hay una villana que las persigue y suma tensión al recorrido. Pero el conflicto central nunca es ella: la verdadera antagonista es la distancia, la duda, el miedo a perder aquello que nos hizo bien. La propuesta visual mezcla estilos de animación, se apoya en gags físicos, movimientos de cámara poco habituales para el género y un ritmo acelerado donde los escenarios cambian sin pausa. Hay guiños a series ochenteras que, sin necesidad de explicar nada, les regalarán un guiño cómplice a quienes pasaron buena parte de su infancia frente al televisor. Todo ese vértigo convive con momentos más calmos, donde los personajes pueden mostrar sus costados rotos, su torpeza, sus miedos. Los protagonistas, acá, no son héroes de una pieza: son chicos y chicas que se equivocan, dudan y, aun así, siguen adelante.

Adolescencia, separación y lo que queda

La película pone el foco en la experiencia adolescente con una honestidad que se agradece: la fantasía sirve como marco, no como maquillaje. Habla de la separación, del trauma de no saber qué se va a volver de un vínculo que parecía para siempre, del valor de las pequeñas cosas compartidas. La relación entre Raissa y Jo concentra el desarrollo sentimental y gana espacio en el tramo final, donde la historia baja un cambio y deja que las emociones respiren antes del cierre. En una época donde cuesta tanto mantener los vínculos estables, ver a dos amigas pelear por no perder lo que tienen resulta curiosamente revolucionario.

  • Mi villano favorito (2010, 2013, 2017): la saga de DreamWorks con el científico Gru y las niñas que lo adoptan a fuerza de risas. Joya para pensar la familia por elección.
  • Cómo entrenar a tu dragón (2010, 2014, 2019): el vínculo entre Hipo y Chimuelo es uno de los más bellos del cine animado reciente.
  • Intensa-mente (2015): la amistad entre Alegría y Tristeza, y lo que pasa cuando una intenta tapar a la otra.
  • Klaus (2019): una historia de amistad que nace en un pueblo que perdió la costumbre de quererse.
  • Red (2022): el arranque de la saga que convirtió la amistad entre un panda, un tigre, una serpiente, un mono y un grulla en lenguaje universal.

Dónde, cuándo y qué se come

La isla olvidada se estrena en salas argentinas el 22 de agosto, ideal para una salida familiar o, mejor todavía, para una juntada con amigas y amigos de toda la vida. Antes de entrar al cine, vale hacer el viaje en la mesa: pancit, lumpia, adobo, leche de coco y un buen plato de arroz con mangos de postre. Si la butaca está a más de cinco filas de la pantalla, mejor todavía: la animación merece verse en grande, con pochoclos al costado y la conciencia tranquila de saber que, al menos por un rato, uno se va a casa con algo tibio en el pecho.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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