Valencia se calzó el casco de bombero y Boca se metió en semis entre las llamas
El ecuatoriano entró en el segundo tiempo y, con tres cabezazos en 23 minutos, le dio vuelta un 0-2 a Racing en Arroyito. Ahora el Xeneize va con Banfield por un lugar en la final de la Copa Argentina.
A veces el calor no se va con un ventilador: se va con un delantero que aparece de la nada y te desarma la siesta. Así, sin aviso, entró Enner Valencia en el segundo tiempo y le bajó la persiana a Racing, que se había acomodado en Arroyito con un 2-0 que olía a clasificación.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena perdía 2-0 ante 45 mil personas y parecía el típico partido de oficina de un lunes a las tres de la tarde: todo mal, todos en silencio, la térmica por las nubes. Hasta que el técnico movió las piezas, tiró la línea de dos nueves y mandó a la cancha al ecuatoriano, que hasta ese momento llevaba apenas un gol en ocho partidos con la camiseta azul y oro.
De suplente a verdugo en 23 minutos
- Ingresó por Alan Velasco a los 11 del segundo tiempo y, con tres cabezazos, cambió el destino del partido.
- El descuento cayó en un tiro de corner donde quedó libre de marca, como alguien que se cuela en la cola del súper sin ser visto.
- El empate llegó tras un centro de Sebastián Villa desde la izquierda, que Valencia mandó a guardar con la frente.
- El tercero, sobre el final, volvió a ser un cabezazo en el área que dejó sin respuestas a Facundo Cambeses.
Antes de la debacle racinguista, la Academia había hecho los deberes como los alumnos aplicados del aula. Gastón Lodico abrió el marcador con un corner desde la izquierda que se coló directamente en el arco de Leandro Brey, sin que nadie pudiera explicar bien cómo. Y a los dos minutos del complemento, Adrián Martínez capitalizó una serie de rebotes dentro del área para estirar la diferencia, después de que Leandro Paredes se quedara enganchado junto al palo.
Racing tuvo todo para cerrar el partido y hasta pensó en la semifinal. Juan Pablo Vojvoda metió a Ezequiel Cannavo para tapar las subidas de Villa y le puso un candado al mediocampo. Pero Boca, con los cambios de Arruabarrena, empezó a tirar centros como quien reparte volantes en una esquina ventosa, y la defensa visitante se fue desinflando de a poco, como un globo en la peatonal un día de sol.
El 3-2 final dejó a Boca en los tres frentes que disputa esta temporada y le marcó el próximo cruce en la Copa Argentina: será nada menos que ante Banfield, en busca de un lugar en la final. El equipo de Arruabarrena sigue vivo, con más aire que fútbol, pero con un delantero que acaba de descubrir que en Argentina los cabezazos también pueden ser un buen plan B.
“Me reservo el derecho de errar, pero con este Valencia entrando desde el banco y esta defensa de Racing regalando marcas, el Xeneize tiene serios argumentos para soñar con la final. Igual, ojo: Banfield ya sabe lo que es arruinarle el verano a un grande.”Gabriel Gauto, Deportes
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